El primer dĂ­a del mes de septiembre no ha podido ser mĂĄs denso en acontecimientos polĂ­ticos. Por una parte, el Presidente del Gobierno se dirigiĂł a los partidos y a los ciudadanos para proponer un pacto polĂ­tico para hacer frente al calentamiento global, pacto que sĂ­ presupone, entre otras medidas, la creaciĂłn de una Agencia estatal de emergencias. El propio Presidente compareciĂł el mismo dĂ­a ante la opiniĂłn pĂşblica en una entrevista en TVE y es de agradecer el lenguaje claro, alejado de la langue de bois, sobre todo cuando se refiriĂł al acoso judicial contra su familia, como medio de acoso y derribo contra ĂŠl mismo y tambiĂŠn se refiriĂł a la necesidad de que el Consejo General del Poder Judicial reflexione sobre lo que estĂĄ ocurriendo, pues nunca se habĂ­a dado el nivel de politizaciĂłn del Poder Judicial como arma de oposiciĂłn al Gobierno.

En paralelo, el líder del Partido Popular quiso contraprogramar al Gobierno y compareció ante la prensa para ofrecer las ocurrencias que se le han ocurrido esta semana. Y Núùez Feijóo no se quedó corto en ocurrencias porque propuso, nada menos, que la no aprobación de los Presupuestos Generales del Estado comporte la disolución de las Cortes. Mås abajo hablaremos de ello.

Esta rentrĂŠe se produce, ademĂĄs, en el marco internacional mĂĄs difĂ­cil desde que acabĂł la Guerra FrĂ­a por la convergencia de la polĂ­tica agresiva de Estados Unidos y la sumisiĂłn vergonzante de la UniĂłn Europea, prolongĂĄndose esta situaciĂłn con la permanente agresiĂłn de Rusia en Ucrania y de Israel en Gaza.

La propuesta gubernamental de pacto medioambiental con motivo de los incendios en varias Comunidades Autónomas mereció, en primer lugar, el desprecio del Partido Popular y luego, a continuación, la enÊsima ocurrencia de su Presidente, que ofreció como gran solución el control de los incendiarios (que, según las fuentes, no pasan de ser un cinco por ciento de los causantes de los grandes incendios). Para Núùez Feijóo y su partido, como para Vox, no hay cambio climåtico que incida sobre el inicio de los incendios. No tienen en cuenta las derechas que este verano, el peor de incendios, ha sido, y no por casualidad, el mås caluroso que se recuerda. Por eso, si no se empieza por abajo, esto es, por el cambio climåtico que modifica todas las estrategias para gestionar la naturaleza, los poderes públicos no podrån prevenir estos episodios que cada vez serån mås frecuentes y mås destructivos. Ademås, la propuesta de pacto que ofreció el Presidente del Gobierno estaba tanto mås justificada por la estructura territorial de Espaùa, donde el grueso de las competencias en esta materia corresponde a las Comunidades Autónomas, por lo que no sólo se deben implicar los partidos de la oposición y de la mayoría, sino tambiÊn los Gobiernos y los Parlamentos autonómicos.

Por eso llama la atenciĂłn la frivolidad del Partido Popular que menospreciĂł la propuesta de pacto, tratĂł de escabullirse de la responsabilidad de sus Gobiernos y, a despecho de la esforzada actuaciĂłn de la Unidad Militar de Emergencias, pidiĂł la intervenciĂłn de todas las Fuerzas Armadas. Hay que reconocer que el Partido Popular estuvo imaginativo: por un lado, conforme a una tendencia muy arraigada desde hace dos siglos, la derecha pide la intervenciĂłn de los EjĂŠrcitos ante cualquier problema y, de otra parte, se lanza a proponer soluciones chuscas e inmediatas como el control de los incendiarios. ÂżPiensa el lĂ­der del Partido Popular incluir en el registro que propone crear los rayos, los vientos, los bosques no cuidados y las malas condiciones laborales de algunos bomberos? Todo para impedir que las Comunidades AutĂłnomas gobernadas por el Partido Popular se sienten a hablar y acordar medidas a largo plazo. Para no asumir las propias responsabilidades, la mala gestiĂłn propia, como ya ha hecho la derecha con la dana de Valencia.

Al lado de la necesidad de hacer frente al cambio climåtico, el nuevo curso político ha de hacer frente al tema de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Y aquí el imaginativo Núùez Feijóo vuelve a la carga y propone que, por medio de una Ley, se disuelvan las Cortes y se celebren nuevas elecciones si en dos ejercicios no se aprueban los Presupuestos Generales del Estado. Aquí uno no sabe de quÊ asombrarse mås, si de la frivolidad e ignorancia constitucional del líder de la derecha o de la deshonestidad de los asesores que lanzan a Núùez Feijóo a proponer medidas imposibles. Con la ley de amnistía ya hemos visto la deshonestidad de algunos especialistas en Derecho Público que, con tal de derribar al Gobierno, se han inventado una Constitución inexistente, pero hay que decir que ya estå bien de manipular la Constitución para hacer acoso y derribo al Gobierno. Eso sí, a Núùez Feijóo no se le ocurre proponer la misma medida para las Comunidades Autónomas porque habría varios Gobiernos autonómicos populares en esa misma situación.

Y con ese punto de partida se inicia un curso polĂ­tico donde la presiĂłn judicial sobre el Presidente y sobre el Gobierno va en aumento, sin que el Consejo General del Poder Judicial sea capaz de cortar una deriva tan peligrosa. En el prĂłximo inicio del aĂąo judicial volveremos a oĂ­r llamamientos en defensa de la independencia judicial, como si ĂŠsta estuviera en peligro, cuando es al amparo de esta independencia como la derecha intenta hundir al Gobierno y debilitar moralmente a su Presidente.

En un contexto parlamentario inestable, la presiĂłn a muerte de la derecha sobre el Gobierno se ve incrementada por la creciente subordinaciĂłn del Partido Popular a Vox y a sus temas icĂłnicos, con la inmigraciĂłn como instrumento de agitaciĂłn. Que el Ayuntamiento popular de Jumilla se haya prestado a apoyar la sucia operaciĂłn de Vox no es una anĂŠcdota, sino un aviso. Un aviso de que el Partido Popular, como von der Leyen, se arruga ante la presiĂłn extremista y compra todas las mercancĂ­as averiadas que venden los fascistas. La operaciĂłn para maltratar a los musulmanes ha tenido la ventaja, al menos, de mostrar hasta quĂŠ grado se pliega el Partido Popular ante Vox, como, por otra parte, hacen tambiĂŠn otros partidos conservadores europeos.

Y esta referencia a los partidos conservadores nos lleva al Ăşltimo tema que estĂĄ madurando en este comienzo de curso, en un contexto internacional particularmente preocupante. Que Estados Unidos se convierta, como se estĂĄ convirtiendo, en un Estado autoritario, es un problema de los estadounidenses que han votado a un autĂłcrata. Lo malo es que el autĂłcrata de la Casa Blanca se estĂĄ imponiendo en todo el mundo frente a los intereses legĂ­timos de los restantes paĂ­ses y que su principal aliado, la UniĂłn Europea, se ha plegado servilmente a esa presiĂłn. Ya sabemos que la cabra tira al monte y la derecha tira a veces hacia al autoritarismo, pero el desproporcionado servilismo de la UniĂłn Europea hacia Trump va a tener consecuencias perversas para la democracia europea, no sĂłlo en lo comercial, sino sobre todo en debilitar el Estado democrĂĄtico y el Estado social porque las injerencias estadounidenses sĂłlo acaban de empezar y las presiones sobre los Gobiernos y sobre los Parlamentos van a ir en aumento. La ceremonia sonrojante de von der Leyen en Escocia y el coro de palmeros para rogar al autĂłcrata que no entregue Ucrania a Rusia son escenas equiparables a las que vimos en el pasado en MĂşnich o con el ComitĂŠ de No IntervenciĂłn de la Guerra Civil espaĂąola.

Por eso, frente al reproche de los diarios de la derecha (a los que se ha agregado El PaĂ­s), de que el Estado espaĂąol ha sido excluido de la corte de palmeros de Trump, parece que es un orgullo esta exclusiĂłn que ademĂĄs fortalece a Espala para el futuro, cuando haya que oponerse a las presiones insoportables de Estados Unidos, que llegarĂĄn en todos los campos de la polĂ­tica internacional y de la polĂ­tica interna. Porque no tardarĂĄ mucho tiempo en que veamos a Estados Unidos presionar para cambiar Gobiernos.

Un comienzo de curso nada fĂĄcil que justifica resistir ante la presiĂłn poco democrĂĄtica de las derechas y de los poderes empresariales porque resistir es vencer.