Desde el año 1.999, dos veces al año, se celebran en Bruselas reuniones entre el BCE, el Consejo Europeo, la Comisión Europea y los agentes sociales: la Confederación Europea de Sindicatos (CES), el Centro Europeo de la Empresa Pública (SGI, antes CEEP), la Unión Europea de la Pequeña y Mediana Empresa (SME, antes UEAPME) y Business Europe. Es el denominado Diálogo Macro Económico.

El objetivo de estas reuniones es que los interlocutores sociales tengan una mejor comprensión de los desafíos y problemas económicos a los que se enfrenta la UE, y que formen parte de las soluciones conjuntan para superarlos.

En la última reunión, celebrada el pasado 8 de noviembre, el mensaje del Banco Central Europeo, la Comisión Europea y el Consejo Europeo fue que había que “ser muy cuidadosos en las negociaciones salariales para no trasladar el alza de precios, que es probablemente temporal. No hay que pasarse por arriba en las expectativas salariales porque eso se traduciría a su vez en una espiral de inflación y eso sería super dañino”, según señalaba Markus J. Beyrer, director general de la patronal europea Business Europe.

La verdad es que no me sorprende. Pero la pregunta que me hago es si se refieren a todos los salarios o, como siempre, quedan fuera de esas recomendaciones los grandes salarios de los directivos.

En esta reunión, según el director general de la patronal europea Business Europe, se afirmó que si se acaban produciendo subidas de salarios que no están avaladas por ganancias de la productividad, la economía acaba teniendo un problema de competitividad y de inflación. Muy bien, entonces:

¿Qué hacemos con los casi 2,5 millones de trabajadores pobres que,pese a estar empleados, no llegan a fin de mes, en España?

¿Qué hacemos con el hecho de que alrededor de uno de cada diez trabajadores europeos se encuentre ahora por debajo del umbral de riesgo de pobreza, según Eurostat?

¿Qué hacemos con el hecho de que el porcentaje de trabajadores en riesgo de pobreza haya aumentado en 16 Estados miembros de la UE entre 2010 y 2019, a pesar de que la economía mejoró durante ese periodo, según el informe realizado por la Confederación Europea de Sindicatos (CES) con datos de Eurostat?

¿Qué hacemos con el hecho de que la diferencia entre la retribución del consejero delegado de las empresas cotizadas del IBEX y el sueldo medio de las plantillas (CEO pay ratio) aumentó hasta las 99,4 veces en 2020, frente a las 78,7 veces del año 2019, según el informe de KPMG Abogados Remuneración de los consejeros de las sociedades cotizadas?

¿Qué hacemos cuando la retribución del CEO en el Ibex cayó menos en 2020 que la de los empleados, en ambos casos afectados por la COVID-19?

¿Qué hacemos cuando, como dice el informe de KPMG, “no existe ninguna correlación entre las remuneraciones satisfechas (a los consejos de administración) y la facturación de las compañías”?

¿Qué hacemos cuando, como dice el informe de KPMG, “el puesto ejecutivo donde menos correlación hay es el de Consejero Ejecutivo”?

¿Qué hacemos cuando, como dice el informe de KPMG, “no es posible explicar ni justificar las remuneraciones percibidas por los cargos del Consejo en función del tamaño y complejidad de la compañía”?

¿Qué hacemos? Pues, primero darnos cuenta de que, para algunos, cuando los salarios de los directivos suben sin estar avaladas por ganancias de la productividad, parece que no pasa nada. Solo es malo para la economía cuando se sube el salario al resto de los mortales, que solo son trabajadores y no directivos.

Y segundo, reafirmarnos en que la pobreza hay que erradicarla. Y para ello, un elemento que hay que defender es que no puede haber trabajadores pobres por tener sueldos de miseria.

Por este motivo, ante la pregunta ¿Qué hacemos? Hay que seguir reivindicando y consiguiendo incrementos de los salarios, porque la economía está creciendo, pero muchos millones de europeos no se están beneficiando de esa mejora económica en su día a día, especialmente los trabajadores menos cualificados y los jóvenes.