Con harta frecuencia, determinadas cuestiones polĂticas son calificadas como âasuntos de Estadoâ, para subrayar su especial relieve y su carĂĄcter crucial. De hecho, esta expresiĂłn se ha usado bastantes veces a lo largo de la historia para referirse a cuestiones o sucesos que tenĂan lugar en CataluĂąa. Algo que tambiĂŠn ha sucedido durante las Ăşltimas semanas.
Pero, lo cierto es que ahora estamos ante un asunto aĂşn mucho mĂĄs serio y delicado, ya que se trata no solo una âcuestiĂłn de Estadoâ âde un Estadoâ, sino de un âasunto de Europaâ, que transciende lo que pueda pensarse, o desearse, a nivel local o nacional, y que nos emplaza ante el complejo tema de las fronteras europeas, sus cambios ây los efectos de estos (a veces horribles)â y la misma funcionalidad de la arquitectura europea en su proyecciĂłn futura.
