“Si tú no vas, ellos se quedan. Si tú no vas, continúa la deriva secesionista”. Con esta frase, Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, entraba de lleno en la cuestión clave de las elecciones autonómicas en Cataluña. Para que se produzca el cambio en Cataluña, el cambio hacia la convivencia y el acuerdo en la vida cotidiana de los ciudadanos, es preciso llenar las urnas de esperanza y confianza, en el presente y en el futuro, frente a los que dividen y levantan fronteras, ya sean visibles o invisibles.

La llamada a la participación siempre es deseable en cualquier democracia. Pero más, en unos momentos donde los secesionistas han llevado al precipicio a toda la sociedad. Un 67,8 por ciento de los catalanes cree que la situación política en Cataluña en mala o muy mala. Y si se les pregunta si es mejor, igual o peor que hace dos años, un 74,5 por ciento afirma que es peor o mucho peor, según la encuesta preelectoral de Cataluña del CIS 2017.

Esta realidad, en una sociedad rota y muy movilizada, especialmente, los últimos meses, se refleja en que hay ganas de ir a votar de verdad y con garantías. Concretamente, un 90,9 por ciento de la población dice que va a ir a votar el día 21 de diciembre con toda seguridad. A esta cifra, hay que sumarle la de aquellas personas que dicen que probablemente sí irán a votar, que son un cinco por ciento.

Se cumplan finalmente o no estas intenciones, lo que es cierto es que serán las elecciones autonómicas con mayor participación. Y, cuando queda una semana de campaña electoral, la movilización de las 5.510.798 personas llamadas a votar es amplia. Pero, ¿tiene decidido la gente lo que va a votar? ¿Es importante la campaña electoral para seguir movilizando y finalmente convenciendo a la gente para que te vote? ¿Cómo hacerlo?

Estas tres preguntas son importantes. En cuanto a la primera, un 70,9 por ciento de los votantes tiene decidido ya su voto, según el CIS. Está bien, pero en un panorama político tan fragmentado, que un 29,1 por ciento del electorado no haya decidido aún a qué formación política va a votar, convierte la campaña electoral en determinante para el futuro de Cataluña y del resto de España.

Para ser más conscientes de las magnitudes de las que estamos hablando, hay que afirmar que entre un millón y un 1,6 millones de electores, dependiendo de la participación final, no han decidido su voto todavía. Muchos están dudando entre varios partidos dentro del bloque secesionista o entre varios dentro del bloque constitucionalista.

Pero por encima de los bloques, hay un número significativo de votantes que están pensando, aunque todavía no lo han decidido del todo, apoyar una transversalidad que aúne fuerzas frente a tanta división. Es aquí, donde el PSC, por su historia, su experiencia de gobierno y su candidato, puede jugar ese papel. Cambiando todo el resultado electoral, al recuperar voto del antiguo cinturón rojo, y conseguir voto de nacionalistas moderados que están en contra de la deriva independentista de los últimos dos años y apuestan por la convivencia.

La segunda de las pregunta, tiene así una respuesta afirmativa. La campaña electoral es muy importante para seguir movilizando, y finalmente convenciendo a la gente para que vaya a votar y te vote. Recordemos en este punto lo que dijeron los catalanes tras las elecciones autonómicas de 2015. Un 10,6 por ciento decidió votar al partido político que finalmente votó la primera semana de la campaña electoral; un 14 por ciento lo decidió durante la última semana de la campaña electoral; y un 7,1 por ciento lo decidió el mismo día de las elecciones, según refleja la encuesta postelectoral de Cataluña de 2015, del CIS.

La tercera de las preguntas, ¿cómo convencer al votante?, es la más complicada, porque tiene que ver con las diferentes estrategias electorales de los partidos políticos. A pesar de ello, en esta ocasión hay que destacar la importancia que va a tener saltarse mucha de la presión independentista.

Tanto a la hora de votar, lo que ha llevado a los partidos constitucionalistas a invertir más recursos en mandar papeletas electorales a las casas, para que los ciudadanos puedan ir con el sobre, con su voto, desde ellas. Como a la hora de llegar con su mensaje, donde la segmentación y las redes sociales van a ser muy importantes durante toda la campaña y el propio día de la votación.

Las redes sociales ya han demostrado su valor a la hora de influir en la conciencia política de los ciudadanos y de algunos gobiernos, como se ha podido ver antes y después del 1 de octubre. Pero, en Cataluña, cobran más trascendencia por la descarada utilización que los secesionistas llevan haciendo durante años de los medios públicos de comunicación y de algunos privados, convenientemente engrasados en sus cuentas de resultados, para lanzar y afianzar un mensaje positivo frente a la secesión y negativo frente a España.

El resultado puede verse a la hora de las preferencias de los ciudadanos para seguir la información política y electoral en la campaña de las elecciones autonómicas de 2015:

  • En los medios escritos: La Vanguardia, 32,6 por ciento; El Periódico, un 22,5 por ciento; ARA, un 9,9 por ciento; El Punt Avui, un 7,8 por ciento; El País, un 7,3 por ciento.
  • En la radio: RAC1,un 30 por ciento; Catalunya Radio, un 25,9 por ciento; Cadena Ser, un 14,5 por ciento; RNE, 4,8 por ciento; COPE, 3,9 por ciento; Onda Cero, 3,4; RAC 105, un 2,5 por ciento; Catalunya Informació, un 2 por ciento.
  • En televisión prefieren para seguir la información política y electoral: TV3, un 45,6 por ciento; La Sexta, 11,9 por ciento; Antena 3, un 9,7 por ciento; TVE1 (La 1), 9 por ciento; Telecinco, un 6 por ciento; 8TV, un 5,7 por ciento; Cuatro, un 3,4 por ciento.

El día 21 de diciembre, está ya a la vuelta de la esquina: “Si tú no vas, ellos se quedan. Si tú no vas, continúa la deriva secesionista”. Tú decides.