Los estudios sobre el impacto económico del primer franquismo (1939-1959), que marca la política autárquica y que, en definitiva, determina un nuevo e importante retroceso económico y social para España, son ya importantes. Tales investigaciones se han realizado desde perspectivas más nacionales, como desde ópticas regionales. En ambos casos, los análisis señalan una conclusión clara: el franquismo añade un enorme atraso económico al que ya coleaba en la economía española por su llegada más retardataria a la revolución industrial. Esa situación comportó pérdidas notables en ámbitos sociales, y un corolario en vidas humanas que ha significado, hasta hace relativamente poco tiempo, el silenciamiento de los familiares de los represaliados.

Magnitudes de impresión. En primer lugar, unas 600.000 personas muertas y desaparecidas desde 1939, en muy poco tiempo. En segundo término, unas condiciones de vida lamentables, expresadas en la ingesta calórica calculada a partir de investigaciones recientes, componentes alimenticios alejados de lo que se consumía antes del estallido de la guerra civil, y que situaban a sectores importantes de la población española en el umbral del peligro demográfico: menos de 2.000 calorías y, en algún momento, 1.500 calorías (entre 1939 y 1947). Una hambruna (demostrada por Miguel Ángel del Arco, investigación en el Journal of Contemporary History, núm. 56 (1), 2020). En tercer lugar, el desastre educativo: depuración de docentes, adaptación de escuelas construidas durante la República a cuarteles militares –con la cesión de la educación a la Iglesia–; una destrucción de un capital humano en un país con, en esos momentos (década de 1940), un 32% de analfabetismo (8,76 millones de personas).

¿Cuál hubiera podido ser la renta de España sin la guerra civil y, por tanto, sin la dura postguerra? El profesor Josep Fontana explica que España hubiera ganado mucha renta tanto en la década de 1950 como en la de 1970 (cuando en las cifras reales se recogen ya los impactos de la apertura de la economía española): un mayor crecimiento del orden del 67% en los años 1950 y 1970. He aquí, por tanto, una variable que acerca al coste económico del franquismo. La tasa de aumento del PIB español a lo largo de la década de 1940 fue muy mediocre (según Julio Alcaide, Evolución económica de las regiones, BBVA, 2003), hasta el punto de que el nivel de 1935 no se alcanzó hasta 1951.  El nivel de renta nacional y de la renta per cápita de 1935 no se recuperó hasta entrados los años cincuenta. El coste del franquismo puede ser así evaluado en una cifra entendible: un retroceso de entre 15 y 25 años. Existe una bibliografía seria y presidida por el rigor científico, sobre la economía y los economistas durante la guerra civil y la post-guerra (Enrique Fuentes Quintana, dir., Economía y economistas españoles en la guerra civil, Galaxia Gutenberg-Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Madrid 2008), aportaciones que deben ser las de obligada consulta eludiendo las grotescas manipulaciones que se han realizado y se desarrollan en la actualidad por parte de pseudo-historiadores y pseudo-economistas.