Entre tantas noticias y desinformaciones varias, no es difícil que se obvie el informe de Intermón Oxfam, que anualmente viene presentando en la cumbre de Davos del mes de enero. Es por ello, que me parece necesario traerlo a estas páginas, y colaborar en su difusión a través de ellas.
Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios, así titulan este informe que comienza por afirmar que los ricos del mundo son cada vez más ricos y que la fortuna de los milmillonarios creció más de un 16% el pasado año, hasta llegar a 18’3 billones de dólares ($). Mientras, casi la mitad de la población vive en situación de pobreza con menos de 8’5 $ al día, y un 28% está en situación de inseguridad alimentaria.
La fortuna conjunta de los milmillonarios aumentó en 2’5 billones de $ en 2025, lo que equivale a toda la riqueza que posee la mitad más pobre del planeta, más de 4.100 millones de personas. Mientras la riqueza de los milmillonarios no para de crecer, la reducción de la pobreza se ha estancado llegándose a un retroceso que los sitúa en los parámetros del año 2019.
En el pasado año, el número de milmillonarios se situaba por encima de los 3.000 y el primero de todos ellos Elon Musk se convirtió en el primero en superar la barrera de los 500.000 millones de dólares. Según el citado informe, el hecho de ser multimillonario supone tener 4.000 veces más posibilidades de ocupar un cargo político que la gente corriente. Es más, la Encuesta Mundial de Valores realizada en 66 países denuncia, que casi la mitad de las personas encuestadas percibían que los individuos más ricos suelen comprar las elecciones en su país. Está claro que “la extrema concentración de riqueza y el uso del poder económico como poder político, ya no es algo invisible ni un secreto a voces, ocurre con total impunidad ante nuestros propios ojos y en directo. Lo cual está dando lugar a un nuevo orden mundial donde no solo manda la Ley del más fuerte, sino también la del más rico, por encima de las libertades y los derechos de la gran mayoría”.
La riqueza también conduce al control de los medios de comunicación y de las redes sociales. Hoy, más de la mitad de las empresas de los medios de comunicación y la totalidad de las plataformas de las redes sociales están en manos de milmillonarios. No solo compran artículos de lujo y yates suntuosos, compran democracias, intervienen y manipulan información, compran y potencian el discurso del odio, polarizan para garantizar y defender sus intereses en un mundo donde su obsesión por el poder económico no tiene límites.
La Universidad de California publicó un estudio realizado en los meses posteriores a la compra de X por Elon Musk, según el cual, los discursos de odio aumentaron en torno al 50%. En España, solo en 2025 tuvieron que eliminarse de las redes sociales más de 700.000 mensajes de odio.
Como consecuencia de ello, las libertades y los derechos políticos están retrocediendo. Casi una cuarta parte de los países están retrocediendo en derechos y principios democráticos.
En España también ha sido un año histórico para el capital. La riqueza conjunta de los 33 multimillonarios que hay en nuestro país, así como la capitalización bursátil del IBEX 35 han alcanzado récords. Mientras, por otro lado, los salarios van perdiendo peso en la economía y crecen por debajo del coste de vida con pérdidas de poder adquisitivo en casi ocho millones de personas.
El número de los milmillonarios españoles aumentó en cinco hasta llegar a los 33. Su riqueza supone lo mismo que poseen 18’7 millones de españoles, el 39% de la población. En comparación con el año 2024, la riqueza de este grupo aumentó el 13’6%, más de cuatro veces el crecimiento de nuestra economía que fue del 2’9%.
Son muchos los gobiernos que frente a estos datos optan por protegerlos, como es el caso de Donal Trump, enfrentándose a los sectores de la población que sea preciso. Aunque la desigualdad y la concentración de riqueza no son evitables, según Oxfam Intermon es preciso pedir a los gobiernos actuar con urgencia en torno a las siguientes cuestiones:
-Reforzando los cortafuegos que eviten la concentración de riqueza y política, garantizando la independencia de los medios de comunicación y prohibiendo los discursos de odio.
- Impulsando planes nacionales de reducción de la desigualdad.
- Incrementado los impuestos a los superricos.
- Fomentado el avance de la sociedad civil en la vida pública y reforzando el papel de los sindicatos en las empresas y la sociedad.
Ya sé que trasladar este informe y apoyar las medidas que plantea Oxfam Intermon es un “brindis al sol” entre tanto discurso hiperbólico, errático y ultraliberal, que viene arrastrando una parte de la sociedad española y europea, capitaneada por la derecha extrema y la extrema derecha. Ahora bien, reflexionar sobre lo apartado en él y dar un volantazo que cambie el rumbo de este modelo de crecimiento es fundamental si queremos librarnos del desastre que todos los datos presagian.
