Personas bohemias e inocentes que conviven con otras adiestradas en la guerra y en la dureza de la vida. Algunas de ellas guiadas por la falta de compasión actúan con la mayor de las violencias, tratando de vengar viejos fantasmas que les atormentan y les han enloquecido hasta el punto de convertirles en asesinos.

Muy bien recreado a lo largo de sus cerca de quinientas páginas el San Francisco actual, su ambiente, sus calles e incluso sus olores, que se agolpan en la mente de los lectores e integran en la lectura, ofreciendo matices difíciles de expresar con palabras. Los personajes también destilan olores por sus poros, algunos a la naturaleza exultante de la primavera, a flores, a manzanilla… y otros al hedor de la maldad.

Es un libro entretenido, ameno e imaginativo, aunque la experiencia nos enseñe, como dice el saber popular, que la realidad siempre supera la ficción. Seguro que si deciden leerlo pasarán unas veladas que nos les dejaran indiferentes.