Soy consciente de que dicho asĂ­, polĂ­tica para las personas, corro el riesgo de que el lector despache esta tribuna, incluso antes de leerla, como una obviedad, una tautologĂ­a o una boutade mĂĄs en este principio de aĂąo tan dado a los deseos buenos e improbables. Sin embargo, creo que no hay reivindicaciĂłn mĂĄs justa para la polĂ­tica de hoy, y creo que no habrĂ­a consecuciĂłn mĂĄs revolucionaria para la polĂ­tica de maĂąana.

Cualquiera de los analistas conspicuos que pueblan las tertulias televisivas y radiofónicas ha podido probablemente constatar en estas fiestas hasta quÊ punto se produce un divorcio absoluto entre los titulares de la política protagónica y las preocupaciones de las personas de carne y hueso con las que ha compartido celebración. 

Ni la unidad del Estado amenazada, ni el sorpasso de Rivera a Rajoy, ni la depresión de Pablo Iglesias, ni la escalada del PIB o del IBEX, ni los misterios del Popular, han formado parte, muy probablemente, de las conversaciones de fuera del plató televisivo o del estudio radiofónico. Política y personas son hoy, por desgracia, autÊnticas realidades paralelas. Casi un oxímoron, por paradójico que resulte. 

Tomando los titulares que ha dado la polĂ­tica durante 2017, casi podemos anticipar los debates que la polĂ­tica darĂĄ durante 2018. Se hablarĂĄ del bucle separatista en CataluĂąa, de su alter ego en Tabarnia, y de quiĂŠn se llevarĂĄ el gato al agua en la financiaciĂłn de los gobiernos autonĂłmicos. Se hablarĂĄ de la competiciĂłn entre partidos y, aĂşn mĂĄs jugoso, de la pelea intra partidos.

Se hablarĂĄ de las conspiraciones en la corte de Rajoy, de la Ăşltima encuesta/apuesta de los poderes financieros por su hĂŠroe naranja, del neo-estalinismo circular de Iglesias y sus confluencias a la baja, de los pulsos de SĂĄnchez y sus barones a propĂłsito de las candidaturas para 2019, del capĂ­tulo enĂŠsimo en la temporada enĂŠsima de las corruptelas de la derecha capitalina… 

Y se hablarĂĄ del PIB recuperado, del IBEX musculado y de la EPA remontada. Tendremos presupuestos sĂ­, presupuestos no, presupuestos depende, con pagos sĂ­, pagos no, y pagos depende a los socios presupuestarios. Nos contarĂĄn que vendemos un trocito mĂĄs de nuestra Bankia, un trocito mĂĄs de nuestra AENA, y un trocito mĂĄs de las autopistas que mal vendimos, que bien compramos y que volveremos a mal vender… 

Pero ni en uno solo de todos estos titulares mĂĄs que probables aparecerĂĄ persona alguna, de las que necesitan de la polĂ­tica y de las que, por desgracia, poco esperan de la polĂ­tica. Esas personas son las que sufren desempleo con demasiada duraciĂłn, y las que sufren empleos mal pagados, y las que sufren servicios pĂşblicos deteriorados, y las que sufren prestaciones y subsidios recortados… 

Son los mayores con pensiones que pierden aĂąo a aĂąo poder de subsistencia, mientras aumentan los copagos, se alargan las listas de espera en la sanidad y se multiplican las facturas de la luz. Son los jĂłvenes traicionados por el sistema que les prometiĂł un proyecto de vida a cambio del esfuerzo en su formaciĂłn, y que se ven forzados a elegir entre precariedad o exilio, sin plantearse siquiera un futuro mĂĄs allĂĄ del prĂłximo contrato de tres dĂ­as… 

Son las mujeres convencidas de que las promesas de igualdad legal se han convertido en la trampa de la desigualdad letal. Porque el pronĂłstico de una vida emancipada respecto al deber del cuidado familiar se ha convertido en el diagnĂłstico de una vida multiplicada por el mismo deber del cuidado familiar y la creciente desventaja en el entorno laboral. Y mientras tanto siguen sufriendo desigualdad y discriminaciĂłn, cuando no acoso, agresiĂłn y asesinato.

Y son los niĂąos, a los que roba el futuro el empobrecimiento de sus padres. Y los propios pobres, desmentidos cada dĂ­a por los titulares de la recuperaciĂłn virtual, pero enterrados cada dĂ­a en el pozo de la desigualdad real. Y los refugiados ignorados, y los inmigrantes encarcelados, y los diferentes discriminados… 

Pero quĂŠ aburrida puede resultar la polĂ­tica cuando habla de los problemas aburridos de las personas aburridas… 

SĂ­. Algunos estamos empeĂąados en eso, en la polĂ­tica de las personas, por insĂłlito que resulte en los discursos celebrados de algunos polĂ­ticos, en los titulares rutilantes de la prensa, en los totales exclusivos de la radio o en las tertulias-trifulcas de la televisiĂłn.

Ese es nuestro improbable buen propĂłsito para el aĂąo nuevo.