Durante los últimos días, el Gobierno de España ha sido felicitado por dos instancias internacionales de primer orden, el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Relatora Especial de las Naciones Unidas para los Territorios Palestinos ocupados.

Tedros Adhanoum, responsable de la OMS, ha agradecido públicamente al Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, la respuesta positiva, efectiva y rápida a su solicitud de ayuda para atender a los pasajeros internacionales de un crucero holandés con pacientes infectados por hantavirus.

Mediante la colaboración estrecha con la OMS, nuestro país confirma una vez más su compromiso firme con las instituciones multilaterales que velan por el cumplimiento del derecho humanitario, frente a aquellos otros actores internacionales que ignoran sus responsabilidades legales e incumplen los deberes morales más elementales.

España está haciendo frente a esta nueva crisis sanitaria mediante la actuación rigurosa de sus propias instituciones, la Sanidad Exterior, Protección Civil, la Dirección General de Salud Pública y el Hospital de Defensa Gómez Ulla, fundamentalmente. Siempre en colaboración con las autoridades europeas del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) y los técnicos de la propia OMS.

Casi simultáneamente, la Relatora de Naciones Unidas Francesca Albanese ha felicitado al Gobierno español por su ayuda a la población palestina masacrada en los territorios ocupados de Gaza y Líbano, denunciando el genocidio perpetrado por el Gobierno Netanyahu.

Mientras la administración estadounidense de Donald Trump, aliado de Netanyahu, establecía sanciones inaceptables a la Relatora de la ONU por ejercer su responsabilidad, el Gobierno de España condecoraba a Albanese con la Orden al Mérito Civil, precisamente por su actitud valiente y comprometida en la defensa de los derechos del pueblo palestino maltratado.

“España está prácticamente sola”, ha llegado a denunciar Albanese refiriéndose al posicionamiento de nuestro país en favor del derecho internacional humanitario, frente a los desmanes del Gobierno israelí. Ha llamado la atención su referencia al silencio de otros gobiernos europeos, cuyo comportamiento “no ha sido mejor que el de aquellos que miraron para otro lado durante el genocidio nazi contra el pueblo judío”.

Las felicitaciones internacionales al Gobierno español contrastan vivamente con las actitudes de la derecha en este tiempo. El PP nacional, canario y madrileño se ha opuesto a que España atendiera la solicitud de ayuda de la OMS ante una crisis sanitaria, promoviendo incomprensiblemente que nuestro país abandonara a su suerte a más de un centenar de seres humanos necesitados de ayuda, incluidos 14 compatriotas españoles.

Feijóo ha cuestionado a las autoridades científicas españolas, que tienen la confianza de la OMS. Ayuso ha negado la ayuda de la sanidad madrileña, sin efecto gracias a que el Hospital Gómez Ulla depende del Ministerio de Defensa. Abascal ha llegado a la infamia irracional de acusar al Presidente Sánchez de provocar la epidemia.

Y algunos medios derechistas se han dedicado a alentar el alarmismo injustificado y la desconfianza infundada en las instituciones de la sanidad española. Nada nuevo, por otra parte.

Orgullo de país y decepción de oposición. Una vez más.