Núñez Feijóo fue entrevistado por Servimedia, una agencia de segundo nivel, y volvió a incurrir sus obsesiones sobre cómo derribar al Gobierno. En concreto, propuso a Junts y al PNV que voten junto al Partido Popular y Vox una moción de censura, comprometiéndose el político popular a disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones a continuación de la investidura.
La propuesta no tuvo mucha difusión, pues, dentro de la prensa de ámbito nacional, sólo la recogieron La Vanguardia y ABC, pero no El País ni El Mundo que parece que no quieren comprar mercancías averiadas. La nueva propuesta del Presidente del Partido Popular para desalojar al Gobierno ni es noticia ni tiene recorrido. No obstante, da pie a alguna reflexión sobre la forma de hacer oposición de Núñez Feijóo.
Desde que se empezó a configurar la oposición parlamentaria en el Parlamento británico del siglo XVIII, la labor de los partidos que se sitúan en oposición al Gobierno es doble. Por un lado, han de mostrar ante los electores que el Gobierno realiza una política equivocada y dañina para esos electores. Por otra parte, han de ofrecer al cuerpo electoral un programa político atrayente que capte votos en las siguientes elecciones. No es lo que hace el Partido Popular desde que lo preside Núñez Feijóo. Frustrado y enrabiado porque su partido no pudo formar Gobierno a pesar de haber sido el más votado, el Presidente del Partido Popular lleva dos años y medio mendigando una moción de censura que difícilmente va a prosperar. Ahora, tras la Semana Santa, el mendigo ofrece una modalidad ya conocida: no quiere la moción de censura para formar un Gobierno estable, sino para disolver las Cortes y convocar elecciones. Ahora comentaremos el fallo táctico que tiene esa propuesta, pero antes conviene señalar otra circunstancia.
Hay sondeos de opinión que señalan que muchos electores del Partido Popular no ven en Núñez Feijóo el futuro Presidente del Gobierno. Querrían que gobernara el Partido Popular, pero no conciben que el actual Presidente del partido llegue a presidir el Gobierno de la Nación. No les falta razón. Es difícil pensar que un político que se pasa la vida llorando, implorando elecciones y rogando a los demás partidos que le ayuden a derribar un Gobierno pueda ser un buen candidato a presidir el país. Porque Núñez Feijóo transmite a la opinión pública la imagen de un político fracasado, impotente y llorón que no consigue nada de lo que pide. Es una imagen tan intensa que ya no le permite beneficiarse de los triunfos electorales de su partido en algunas Comunidades Autónomas. Hoy por hoy, Núñez Feijóo tiene la imagen de un político pedigüeño que no obtiene nada de lo que impetra.
Por el contrario, Núñez Feijóo no cumple con lo que se espera de él como líder de la oposición, que ha de ofrecer un programa político alternativo y atractivo. En la actualidad, sabemos muy poco del programa alternativo del Partido Popular más allá de los grandes temas de un partido de derechas. Por ejemplo, deberíamos conocer cuál es la posición concreta del Partido Popular ante el aborto porque empieza a ser costumbre que los alcaldes de la derecha entren al trapo ante las provocaciones de Vox y voten iniciativas antiabortistas, como la reciente del Ayuntamiento de Elche y antes del Ayuntamiento de Madrid. También habría que conocer el alcance exacto de la propuesta de negar o restringir la asistencia sanitaria a los inmigrantes, iniciativa que olvida que un inmigrante enfermo puede provocar enfermedades que se extiendan entre la ciudadanía. Más allá de generalidades, no conocemos las propuestas económicas del Partido Popular. Tampoco sabemos cuál es su política cultural y voy a poner un ejemplo. La Presidenta de la Comunidad ha calificado como “cateta” la solicitud del PNV de trasladar al País Vasco el Guernica, pero muy poco antes de la DANA de 29 de octubre de 2024 el entonces Presidente de la Generalidad valenciana, Mazón, visitó al Presidente del Gobierno y le pidió trasladar la Dama de Elche a Elche. ¿Esa petición era también cateta? Por eso convendría conocer lo que piensa el Partido Popular sobre estos temas culturales conflictivos. En definitiva, sabemos de la actitud mendicante y poco digna de Núñez Feijóo, pero la ciudadanía ignora qué haría el Partido Popular si gobernara.
También obliga a reflexionar el contenido de la propuesta. ¿Le interesa a Junts ir ahora a unas elecciones donde seguramente Aliança Catalana le arrebatará algún Diputado? ¿Le interesa a Junts perder la posición que le permite presionar al Gobierno? ¿Pactaría Junts con los que están induciendo al Poder Judicial a no aplicar, ilegalmente, la Ley de Amnistía? En cuanto al PNV, ¿le interesan unas elecciones donde puede producirse el sorpasso de Bildu? ¿Le interesa al PNV poner en peligro la coalición con el PSE?
Estos interrogantes nos muestran la frivolidad y la falta de rigor del político Núñez Feijóo. Hacía mucho tiempo que en la política española no había un personaje que sólo se moviera impulsado por la frustración y la rabia, sin la menor serenidad, visión estratégica o información sólida de los grandes problemas nacionales. Así no se hace oposición ni, mucho menos, se llega al Gobierno.
