¿Sabías que cuando se pregunta a los españoles que medidas consideran que debe impulsar el Gobierno para facilitar la vida familiar, un 47,6 por ciento señala que flexibilizar la jornada laboral de trabajadores con responsabilidades familiares, según el estudio Fecundidad, familia e infancia, realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)?
El ritmo de vida acelerado y las distintas responsabilidades a las que deben hacer frente las personas, se ven incrementados cuando además hay que añadirle las obligaciones familiares. Millones de ciudadanos sufren la sensación de “no llegar” a todas esas responsabilidades, teniendo que compaginar su horario laboral, con la recogida de los niños, y sus actividades extraescolares, entre otras tareas, que también incluyen en muchos casos a unos progenitores o familiares que necesitan cuidados permanentes.
Esta constante yincana, que agota en lo individual al que la sufre día tras día, también está generando una serie de desafíos que van más allá de lo individual para instalarse en el tipo sociedad en la que queremos vivir. Es decir, muchos de estos retos demandan respuestas efectivas por parte de las instituciones a través de políticas públicas concretas que tengan repercusión en el día a día de la vida de la población. Y también por parte de las empresas y la sociedad en su conjunto.
Es urgente un acuerdo de Estado que involucre a las distintas administraciones, a las empresas, a las organizaciones sociales y a la toda la sociedad para hacer realidad un equilibrio entre la vida laboral, familiar y personal. Y pequeños ajustes como horarios de trabajo más flexibles, la posibilidad de teletrabajar si tu hijo está con fiebre en determinados trabajos que lo permiten, racionalizar los horarios educativos y establecer actividades extraescolares accesibles para cualquier tipo de renta familiar, son de vital importancia para cumplir el objetivo de facilitar la vida a las familias.
Es cierto, que facilitar la vida de las familias ha sido y es un objetivo central en la acción del gobierno de España, al considerar que es una inversión necesaria para el bienestar individual de estas familias y de la sociedad en su conjunto. Y más en unos últimos años donde las familias españolas han tenido que afrontar varias crisis.
Se pueden recordar algunos avances que han supuesto un antes y un después para las familias españolas: la aprobación en 2019 de la norma que reconoce permisos iguales e intransferibles de nacimiento para el cuidado de los hijos e hijas a ambos progenitores hasta el primer año de vida, el inicio de la tramitación de la ley de familias, y la transposición a nuestro ordenamiento jurídico de la Directiva (UE) 2019/1158 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de junio de 2019, relativa a la conciliación de la vida familiar y la vida profesional de los progenitores y los cuidadores, que ha creado un nuevo permiso parental para el cuidado de hijo o menor acogido por tiempo superior a un año, que podrá disfrutarse hasta que el menor cumpla 8 años; que permite reducciones de jornada; o amplía el derecho a la adaptación de la misma a personas con dependientes a cargo.
Pero las transformaciones demográficas y sociales que se han producido en España en las últimas décadas, y que han modificado radicalmente las estructuras y modelos familiares y las formas de organización de responsabilidades y tareas dentro de las familias, hacen necesario nuevos avances y ayudas, especialmente para aquellas familias con circunstancias más adversas.
En este punto, es importante conocer que medidas creen los españoles que deben impulsarse desde el gobierno para facilitar la vida a las familias. En este sentido, el CIS en su estudio sobre Fecundidad, familia e infancia, realizó esta pregunta y los datos son elocuentes:
- Un 47,6 por ciento de los españoles consideran que la principal medida que debe impulsar el gobierno es flexibilizar la jornada laboral de los trabajadores con responsabilidades familiares. Pero, si nos vamos a lo que consideran las mujeres y los hombres. El porcentaje de mujeres que piden la flexibilidad llega al 50,9 por ciento, mientras que el de los hombres baja al 44,1 por ciento. Y en el caso de los jóvenes, se sitúa en el 54,9 por ciento en el tramo entre 25 y 34 años, y en el 51,3 por ciento entre los que tienen 18 y 24. Algo que hay que considerar cuando tenemos una de las natalidades más bajas del mundo.
- En segundo lugar, con un 31 por ciento, aparece mejorar el tratamiento fiscal en el IRPF de las familias con hijos. En el caso de la clase alta y media alta el porcentaje llega hasta el 50,3 por ciento. Y entre los votantes de VOX y el PP, al 44,5 por ciento y al 42,7 por ciento respectivamente.
- En tercer lugar, con un 27,8 por ciento, creen que las ayudas personales a las personas que no pueden valerse por sí mismas. Llegando al 31,5 por ciento entre los votantes del PSOE.
- En cuarto lugar, con un 27,5 por ciento, facilitar el acceso a mejores viviendas para familias con hijos. De nuevo son los más jóvenes los que presentan porcentajes más altos. Un 39,1 por ciento los que tienen entre 18 y 24 años. Y un 35 por ciento los que tienen entre 25 y 34 años.
Estos datos muestran la urgencia de tener como objetivo global de la sociedad facilitar la vida a las familias. Y, sobre todo, proporcionar a los más jóvenes la posibilidad de que puedan desarrollar un proyecto de vida y de bienestar propio con mejoras en sus condiciones laborales y de acceso a la vivienda, para que puedan tener la estabilidad necesaria para decidir que hacer porque pueden conciliar su vida laboral, familiar y personal.
Como dijo Eleanor Roosevelt, “el futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños”. Y yo añado que es deber de la sociedad poner las bases para que esos sueños se puedan hacer realidad.

