Franco murió hace 50 años.

La dictadura duró algo más con el gobierno Arias-Fraga.

La democracia no llegó hasta 1978, gracias a la lucha de la sociedad española.

Pero los propósitos, los valores y las prácticas que caracterizaron al franquismo han seguido estando presentes durante todo este tiempo en una parte minoritaria de la sociedad española y de sus estructuras de poder.

¿En qué aspectos?

La resistencia a acatar el resultado de las elecciones. Pasó en 1936 y pasó en julio de 2023.

La patrimonialización del poder, independientemente de la voluntad popular y de las instituciones democráticas.

La deslegitimación de cualquier institución gobernada por quienes comparten valores e ideas progresistas.

La criminalización y persecución de los rivales políticos, por medios lícitos e ilícitos.

El abuso del poder ejercido, en cualquier ámbito, en beneficio propio y de los propios.

El intento de tutela, por medios ilícitos, de los ámbitos de poder no controlados.

La rapiña económica a costa del interés general.

La impunidad de sus actos ilícitos.

Estos propósitos, estos valores y estas prácticas no murieron con Franco. Además, aún siendo minoritarios, se explicitan cada día con más descaro.

Y hacen daño, a la democracia, a la confianza ciudadana en sus instituciones, y a la vigencia de los derechos y libertades de la ciudadanía española.

La gran mayoría de la sociedad española lleva 50 años haciendo frente al franquismo que resiste entre nosotros. Y es preciso continuar esta lucha.

Desenmascarando sus acciones y a sus actores. Combatiendo sus desmanes con la ley en la mano. Y ganándoles en las urnas.