Postureos aparte de parte de la demoscopia comercial, con las predicciones del PP en modo Buzz Lightyear (hasta el infinito y más allá) en el circo de Dumbo (haga frío o calor, tormentas o luzca el sol). Raro será que tal maravilla llegue al lóbulo frontal de “a quién pueda interesar”. Una cosa es el “pan y circo” de los medios de comunicación de centro ultra y otra los que tienen al tablero de juego conciencia, bolsillo o la conciencia en el bolsillo.

Ya es demasiada alquimia de un cuarto y mitad de recuerdo de voto mezclado y macerado con ingredientes secretos, mientras se invoca con la música de Mary Poppins: “Con un poco de cocina la intención de voto que os dan / La intención de voto que os dan, pasará mejor /S i hay un poco de cocina / Esa píldora que os dan satisfechos tomaréis”. Ya saben, la píldora azul que permite al individuo permanecer en la ignorancia dentro de la simulación de Matrix Demoscópico Comercial y seguir viviendo una vida “normal”, y la píldora roja que ofrece una verdad inquietante y la oportunidad de ser “desenchufado” del sistema mediático-demoscópico para conocer la realidad. Y es que la realidad es muy “Toma, Jeroma, pastillas de goma”.

Vox sube y sube acomodado en su estrategia Wu wei. Wu wei, un concepto taoísta que “se traduce como “no acción” o “acción sin esfuerzo”, se refiere a una forma de actuar en armonía con el curso natural de las cosas, en lugar de luchar contra la corriente. No implica inacción o pasividad, sino un estado de flujo en el que las acciones son intuitivas y naturales, como la flexibilidad del agua que se adapta a cualquier forma”. La orografía (odiografía) la esculpen con esfuerzo los golpes violentos e insultos del PP estableciendo el curso natural de las cosas (discurso político) en la derecha. Sobre ella y en pendiente fluye ya sin resistencia el apoyo a Vox.

Wu wei ya la vivieron en Podemos o Ciudadanos. Esa situación ideal donde no apelas al votante y este viene a ti por su propio pie como algo natural y necesario. Es lo importante. No es la llamada escandalosa de Tarzán en la selva llamando a los militantes, como hace ahora Podemos. En estado Wu wei los electores van en romería a Vox como los que van a Lourdes o Fátima buscando el milagro. Algo que cure su malestar. No les vale pastillas ni jarabes, buscan magia. Les lleva allí lo irracional, la emoción y la esperanza. ¿De qué? Ni ellos lo saben. Solamente viven en un malestar psicológico difuso que no es de este mundo y para el que la farmacia del PP (la medicina alopática) ya no ofrece cura (partido de Estado). En simple, el PP genera el malestar social y Vox es su cura milagro.

Feijoo “Rien ne va plus”. Y en qué sentido daría para un “too much”. En el PP ya tuvieron congreso antes del verano y Alberto será cabeza de cartel. Eso lleva de cabeza a los que en la derecha usan el lóbulo frontal. El PP es ya completamente gótico. No solo por lo tenebroso. Es porque se sostiene apoyando en arco una debilidad sobre otra. Mazón, Feijoo, Ayuso, Mañueco, todos se apoyan entre sí, adornados por los pináculos del todavía poder autonómico.

Ayer soñé que la historia se plegaba como un acordeón. Los acontecimientos se superponían aproximando “side by side” eventos cruentos y celebraciones. La bandera israelí proyectada sobre la Puerta de Brandeburgo entremezclaba la idea de empatía con sus víctimas (de los nazis) o la solidaridad entre genocidas (de los palestinos). Era un mal sueño. El gobierno alemán no apoyaría a otro gobierno genocida que extermina a un pueblo, como tampoco el pueblo víctima de un genocidio cometería otro. De hecho, el pueblo israelí nunca apoyaría convertir en animal a un ser humano solo para después poder masacrarlo sin experimentar dolor moral.

En mi pesadilla, Alemania e Israel eran pueblos siameses unidos por un genocidio, amigos para siempre. Alemania se difuminaba hasta convertirse en el toro blanco y manso de “El rapto de Europa” de Tiziano. Me desperté con sudores fríos (cosa del otoño que ni va ni viene o de cenar companaje que no siempre conviene) y Los Manolos cantando en mi cabeza “Yo, no necesito conversar / Porque adivino que ya sabes como soy / Tú me has conocido siempre / Tú, cuando me miras puedes ver /dentro de mí lo que ni yo puedo entender / Yo te he conocido siempre / Amigos para siempre, Means you’ll always be my friend…”. Pesadilla evidente con psicoanálisis incluido. Esta mañana le he dicho al OK Google que reproduzca la canción. Y, uff. Qué tenebrosa e inquietante es como banda sonora de la masacre en gaza.