Tuviera uno la sensación de que en España la afición a “echar las redes” (Fishing Experition) no se da sólo en los que practican el arte de la pesca, ya como trabajo, ya como ocio o como deporte.
Y es que asistir al intento de cosificación y deshumanización de Pedro Sánchez y su entorno más próximo parece más un objetivo que se vale de una metodología, la llamada investigación prospectiva.
Resulta más que evidente que las redes lanzadas pretenden encontrar factores potencialmente portadores de futuro, valiéndose de procedimientos inconcretos, universales…etc.
Hemos de recordar la opinión jurídica del Fiscal General del Estado, Enrique de la Maza, allá por el año 2013: “Deberían descartarse las investigaciones generales sobre la conducta o actividades de una persona y las investigaciones prospectivas”. Entrando a afirmar, el Fiscal, que podría llegar a suponer el indicio de un delito.
En el caso concreto de Dª Begoña Gómez, sostiene la fiscalía que: “No se basa en hechos concretos, ni en pruebas e indicios reales y objetivos…”
Algunas declaraciones como: “El que pueda hacer que haga”, conducen inevitablemente a que se nos pase por la cabeza la miserable práctica del “Quid Pro Quo”.
La sensación de estar asistiendo a una suerte de causa general: “recopilación, a través de instituciones y fundamentalmente de testigos, de actuaciones relativas sobre individuos y organismos…”. En todo ello interviene la simpatía o la animadversión dependiendo de la tendencia política.
La historia ha sido testigo de causas y procedimientos de esta odiosa naturaleza: Bertolt Brecht, Einstein, Charles Chaplin…. Y no tuvieron un Emile Zola que les defendiera de perseguidores con saña. Al igual que Jesús de Nazaret, al que se entregó al veredicto del pueblo mientras alguien se lavaba las manos.
¿Sería Pilatos un procrastinador?
¿Alguien podría estar retrasando decisiones aún a sabiendas que su inhibición puede acarrear consecuencias negativas e injustas?
Quizás convenga recordar que el Estatuto de Roma define la persecución como un crimen contra la humanidad. Desde la antigua Roma, hemos visto perseguidores y perseguidos. Más actuales que los citados anteriormente, por ejemplo, Erdogan o Putin, además de otros.
Recuérdese el acoso, desde 2017, al que viene siendo sometido Pedro Sánchez.
Recuérdese que nadie ha sido escrutado como él, su familia o su entorno a lo largo de la historia de España.
Recuérdese hasta como “los jarrones, y algunas jarras, chinos o andaluces”, por ejemplo, no han dado ni un minuto de credibilidad al mayor bastión que queda en pie de una socialdemocracia lamentablemente en reflujo.
“La persecución es el maltrato o la hostilidad sistemática y sostenida hacia un individuo o grupo por parte de otro. Entre las diversas formas se incluye la orientación política o la creencia”.
“El que pueda hacer que haga”.
