Introducción. Autosuficiencia y seguridad.

La problemática de conseguir una capacidad de defensa propia europea ha crecido sensiblemente tras la llegada a la Presidencia de EEUU de un Donald Trump dispuesto a sacrificar los estatus globales en aras de su programa MAGA (Make America Grate Again) e, incluso, de abandonar la OTAN si sus miembros no colaboran adecuadamente (con el 5% de su PIB) a los gastos de crear la mayor y más resolutiva fuerza militar del mundo.

Tanto en este como en las otras líneas fundamentales de su política actual, Donald Trump está siguiendo estrictamente las recomendaciones del Proyecto 2025[1] de la fundación conservadora, y en algunos aspectos de extrema derecha, “The Heritage Foundation” donde no solo se recogen estas políticas sino, igualmente, el proceso de formación y constitución de equipos coherentes con el desarrollo de las mismas. Así, se definen cuatro grandes Pilares de definición de políticas concretas:

El Pilar I señala cómo deben gobernarse las principales agencias federales y, cuando hay alternativas, delimita las diferencias entre ellas para que el próximo presidente elija un camino. Sus secciones específicas son:

  • Tomando las riendas del Gobierno, destacando el papel que deben tener las Órdenes Ejecutivas del Presidente y las modificaciones para reducir la burocracia y el papel de la administración pública. El Proyecto 2025 aboga por “desmantelar el estado administrativo”, que emplea a más de dos millones de empleados federales.
  • La defensa común, centrada en las exigencias y organización necesaria para los departamentos de defensa y seguridad. De hecho, en este capítulo es en el único que el Programa 2025 excluye las reducciones permanentes y sustanciales en el número de empleados federales.
  • Políticas ligadas al bienestar general centradas en los distintos departamentos de la administración estadounidense. En particular, propone reformar el sistema educativo estadounidense, incluidas las universidades, para desmantelar y desfinanciar a “los guerreros de la cultura progresista que se han infiltrado en todas las instituciones de Estados Unidos.”
  • La economía, definiendo con especial detalle los asuntos ligados al comercio exterior, a las desigualdades respecto a los aranceles y a las subvenciones y ayudas soportadas por EEUU, que propone eliminar.
  • Agencias regulatorias independientes, incidiendo en su funcionamiento y crítica, con profundas propuestas de reducción o eliminación.

El Pilar II es una base de datos de personal que permite a los candidatos crear sus propios perfiles profesionales y a los miembros de la Fundación revisarlos y expresar sus recomendaciones. Trata de ser el soporte donde pueda elegir cuadros el presidente electo, agilizando considerablemente el proceso de nombramiento de su equipo.

El Pilar III es la Academia de Administración Presidencial, un sistema educativo en línea impartido por expertos de la Fundación en los principios de la misma. Va dirigido a explicar cómo funciona el gobierno y cómo desenvolverse en él.

En el Pilar IV (el Manual de Estrategias) está dirigido a formar equipos para las agencias y elaborando planes de transición para la acción del presidente.

Algunas de las recomendaciones del Programa 2025 ya se han llevado a cabo a través de las respectivas órdenes ejecutivas como: el ataque a la diversidad de género (liberar el gasto innecesario en DEI: diversidad, equidad e inclusión); el abandono de la financiación de las instituciones y proyectos ligados a la ciencia climática (y a la investigación científica y a las universidades, en general[2]); o revertir las regulaciones climáticas radicales y restaurar el dominio energético de Estados Unidos, con un fuerte recorte a los proyectos de energía verde. Al igual que sucede con la lucha contra los inmigrantes y, en particular “Eliminar o reducir significativamente el número de visas emitidas a estudiantes extranjeros de países enemigos” (Pág. 141 del Programa 2025) o “Reiniciar la Iniciativa China” (Pág. 556) puesta en marcha en 2017 por Trump, que tenía como objetivo proteger a los laboratorios estadounidenses del espionaje y resultó en múltiples arrestos de científicos de ascendencia china. Medida revertida por la administración de Biden, pero que, con su recuperación, prohibirá que el acceso de estudiantes chinos a EEUU.

En defensa, queda clara la componente imperialista de las medidas puestas en marcha por Trump, que intenta cerrar un área geográfica de protección que incluiría toda América del norte, con Canadá y Groenlandia, y aseguraría las comunicaciones Atlántico-Pacífico por el canal de Panamá. Su iniciativa MAGA incluye la consideración de que no necesita al resto de la OTAN para mantener su hegemonía global. Margina la política de Biden de comprometer e incluir dentro de los objetivos militares de la OTAN a Asia y, en particular, el conflicto China-Taiwan. No es muy coherente, en todo caso, la potencial retirada de sus compromisos militares con la UE, solo explicable por lo que parece ser su objetivo de reducir sus frentes militares, eliminando el conflicto con Rusia para centrarse y priorizar el conflicto de Oriente Medio, apoyando el imperialismo genocida israelí, y la lucha contra la supremacía potencial futura de China.

En este marco, no es extraño que la mayoría de los españoles estén temiendo por su seguridad, ya no solo por el comportamiento imperialista de Rusia e Israel, sino incluso de EE UU en vista de las actuales intenciones de Trump. Como resultado, las encuestas ven crecer el apoyo a la creación de un ejército europeo que, fundamentalmente, debería entenderse como un avance a la integración coordinada de los ejércitos de los Estados miembros en un mando centralizado de los mismos que pueda racionalizar funcionamientos, compras y dispositivos de defensa ante agresiones externas, de forma concertada y sinérgica.

Pero la seguridad no puede basarse solo en la disposición de ejércitos más potentes y efectivos, sino que esta defensa, entendida como capacidad de reacción ante agresiones, debe complementarse con una ciudadanía autosuficiente para disponer de los elementos básicos que soportan su forma de vida. Y entre estos elementos se encuentra, sin lugar a dudas, asegurar un abastecimiento energético que en todos los conflictos existentes son objetivo de los ataques de los contendientes para afectar a sus fuentes de producción y al bienestar de la ciudadanía de una forma sustancial.

Como señalábamos en el artículo anterior, es difícil rechazar la idea de que la UE necesita asegurar sus fronteras y su integridad. Pero es ingenuo pensar que con una mayor dedicación de fondos a la compra de armamento (necesariamente en gran parte fuera de la UE) esa seguridad se incrementa significativamente, ya que la misma debe venir acompañada de una garantía en cuanto a la autosuficiencia y el mantenimiento del bienestar ciudadano.

Y, en ese sentido, señalábamos que uno de los avances más destacados en la UE ha sido la profunda transformación promovida para el sistema energético, que está pasando de un sistema fuertemente oligopolista y centralizado a uno en el que se espera que el 70% de la capacidad de energía renovable adicional hasta el 2030 se conectará directamente a la red de distribución.

En esa línea, en este artículo nos interesa centrarnos en la evolución de la capacidad de autosuficiencia energética de la población española y la incidencia que sobre la misma pueden tener las políticas de la administración Trump, no solo desde la perspectiva de las implicaciones de la retirada de EEUU del Acuerdo Climático de París de 2015, o de las consecuencias de Orden Ejecutiva (OE) sobre regulaciones energéticas, que ha llevado a que la Agencia de Protección Ambiental de EEUU haya presentado un plan para derogar docenas de regulaciones sobre combustibles fósiles que protegían contra la contaminación. Lo que, evidentemente, va a afectar a las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, y va a implicar una mayor tendencia y rapidez en el calentamiento global, lo que obliga a acelera los mecanismos de adaptación y resiliencia de los países europeos –y en particular de España− ante los efectos de este calentamiento.

En todo caso, en este primer artículo nos vamos a centrar en el papel del autoabastecimiento energético.

Electricidad y renovables en el consumo energético global

Atendiendo al Global Energy Perspective 2024, de McKensey[3], la energía total consumida hasta el 2050 sólo decrecerá en un 2% en el mejor de los Escenarios, siendo lo más probable, siguiendo la trayectoria actual, que se incremente en un 21% respecto a 2023; o en una cifra intermedia entre estos dos valores. En todo caso, la electricidad tiende a reflejar un peso creciente en el consumo, de forma sostenible en todo el período, con incidencia positiva sobre las emisiones de gases invernadero.

Para continuar esta incidencia positiva, la composición del “mix” de generación de energía eléctrica debe continuar avanzando hacia las energías renovables, aspecto que, en este Informe, se manifiesta en la previsión de que, para 2040, la solar incremente su participación respecto a 2023 en un 12%, la eólica offshore en un 15% y la eólica terrestre, en un 10%.

En ese sentido, según la última publicación de EMBER (2025)[4] se destaca la previsión de crecimiento de las energías renovables en el mix eléctrico del conjunto del planeta y la relativa caída del uso de las energías fósiles, si bien este proceso puede sufrir una cierta modificación como consecuencia de las políticas implantadas por Trump, siguiendo las indicaciones del Programa 2025, para defender el apoyo a las energías fósiles, cuyas reservas las convierten en una clara ventaja comparativa para EEUU, logrando disponer de una energía más barata que en la UE y favorecer su competitividad.

Es importante señalar que este mix eléctrico global sigue incrementando las emisiones de gases equivalentes emitidos a la atmósfera en 2024 en un 1,6% respecto a 2023, dado el peso que todavía mantienen las energías fósiles.

El autoconsumo en la autosuficiencia energética renovable en España.

El PNIEC 2023-2030 establece entre sus objetivos lograr para el año horizonte −2030−un 48% de renovables sobre el uso final de la energía, la participación de un 81% de las energías renovables en el “mix” de generación eléctrica; y la reducción de la dependencia energética española hasta el 51% de la demanda energética total.

En esta transición, España se sitúa en la tabla alta del crecimiento de las renovables en el mundo, con un crecimiento de las mismas, en los últimos cinco años, que ha ayudado a España a evitar importaciones de gas por valor del orden de 13.500 millones de euros, incrementando muy sensiblemente su independencia energética y logrando reducir los precios mayoristas de la electricidad en España.

Desde el punto de vista del papel de la energía solar, la más directamente relacionada con la capacidad de autosuficiencia energética, se señala la fuerte evolución de la misma, tal y como se aprecia en la Figura siguiente, proveniente del señalado Informe de EMBER (2025).

En este marco, hay que tener en cuenta que el autoconsumo es fundamental en la electrificación y descarbonización del sistema energético español, en la democratización de la energía y en la seguridad energética del país, ya que el autoconsumo tiene una repercusión relevante en el uso de fuentes autóctonas de energía y en el aumento de la resiliencia frente a fenómenos adversos que afecten a las redes eléctricas generales.

Los datos presentados por APPA (2025)[5] respecto a la evolución del autoconsumo en España muestran una tendencia claramente positiva, pero, en 2024, se volvió a romper la tendencia mantenida desde 2017 a 2022, instalándose solo 1.431 MW de autoconsumo, de los cuales el 76% (1.085 MW) correspondieron a instalaciones industriales y el 24% restante (346 MW) a instalaciones residenciales.

La evolución señalada deja clara la consolidación y madurez de un autoconsumo que, en 9 años, ha multiplicado por más de 420 su potencia instalada llegando a los 8.585 MW (2.281 MW en instalaciones residenciales y 6.304 MW en industriales), aunque la moderación de los precios del mercado eléctrico y el fin de las ayudas al autoconsumo de los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Reforma Español (PRTRE) producidos desde 2023, hayan ralentizado, desde 2022, nuevas instalaciones. No obstante, en el año 2024 estas instalaciones de autoconsumo han generado unos 9.243 GWh, lo que representa el 3,7% de la demanda nacional.

En el avance registrado del autoconsumo −casi exponencial− han sido fundamentales la estandarización de las instalaciones, la reducción de sus costes y la nueva regulación introducida desde 2018 que simplificó la actividad, suprimió peajes y cargos para la energía auto-producida –supresión del llamado “impuesto al sol”− y permitió la compensación económica por los excedentes inyectados en la red. Con ello el PNIEC 2023-2030 ha elevado su estimación, para 2030, hasta los 19 GW, lo que permitiría cubrir hasta el 11% de la demanda eléctrica del país.

En todo caso, para conseguir los objetivos de los 19 GW para 2030 se tendrían que instalar unos 1.700 MW anuales hasta final de la década, lo que contrasta con los 1.300–1.500 MW medios anuales de la dinámica actual, que hacen difícil llegar a ese objetivo, salvo que se produzcan modificaciones radicales estables –para dar seguridad a los inversores−en la tramitación y legalización de las nuevas instalaciones, se priorice y facilite el acceso a la red de las nuevas propuestas, se mejore la gestión de los excedentes eléctricos producidos, y se modifique el marco fiscal para incentivar el autoconsumo, con desgravaciones de, al menos, el 25% en el impuesto de sociedades y en el IRPF de los consumidores o la aplicación de un IVA cero a todo el proceso de instalación, consumo y venta de excedentes eléctricos.

Algunas reflexiones finales

El autoconsumo, según el informe de APPA Renovables (2025) “El Momento de la Electrificación”[6], reduce los costes energéticos de un hogar electrificado hasta en un 64% (1.433 € anuales) respecto a un hogar dependiente de combustibles fósiles. La elevada cantidad de horas solares y el elevado potencial de los tejados para la instalación de placas solares en España, muestran la necesidad de medidas complementarias a las existentes, más amplias y eficientes, para lograr los 19 GW de potencia previstos en el PNIEC para el 2030.

Objetivo particularmente deseable porque el autoconsumo no solo reduce el gasto energético, sino que puede ser un primer paso para lograr una energía distribuida, en red, que garantice la seguridad del abastecimiento también ante conflictos militares que pudieran afectar, fácilmente, a la actual red eléctrica centralizada y jerárquica.

Aunque es utópico pensar que la OTAN pudiera llegar a aceptarlo, en el marco de las actuales políticas energéticas de EEUU, se podría considerar que las inversiones y subvenciones para autoconsumo energético fueran incluibles dentro del 2% del PIB que hay que justificar que España dedica a la seguridad/defensa.

En todo caso, para avanzar en el Escenario español establecido como objetivo para 2030 la expansión del autoconsumo debe venir acompañada de un apoyo y expansión de las comunidades energéticas, de políticas que favorezcan el derecho a compartir energía entre particulares y empresas, y se potencie muy significativamente una capacidad de almacenamiento que es fundamental para poder lograr una suficiente autonomía con base a las energías renovables. Pero estos temas serán objeto del próximo artículo.

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[1] https://static.heritage.org/project2025/2025_MandateForLeadership_FULL.pdf

[2] Aspecto en el que contraviene las recomendaciones de la “Fundación Herencia”, ya que ésta propone promover el dominio científico de EEUU frente al debilitamiento que está generándole la actual política de Trump. No obstante, más de la mitad de las órdenes ejecutivas de Trump responden a las recomendaciones del Proyecto 2025, en particular en las políticas ligadas a la reforma del gobierno federal, al recorte drástico de la financiación de la ciencia climática y está sobre la mesa la prohibición del aborto. Adicionalmente, la mayoría de los 40 autores del Proyecto 2025 son ahora figuras clave del equipo de Trump.

[3] https://www.mckinsey.com/industries/energy-and-materials/our-insights/global-energy-perspective

[4] EMBER (2025) Global Electricity Review 2025. https://ember-energy.org/app/uploads/2025/04/ES-2025-Executive-Summary-FINAL.pdf

[5] https://www.appa.es/wp-content/uploads/2025/02/Informe-Autoconsumo-Fotovoltaico-2024.pdf

[6] https://www.appa.es/informe-el-momento-electrificacion-energia-renovable-economia-competitiva/