La política laboral del Gobierno de España ha conseguido, tras la Reforma Laboral y las diferentes medidas adoptadas en ese marco, no solo terminar con la anomalía que representaban los índices de temporalidad en España, sino acompañar la estabilidad laboral de consecuencias muy positivas, de las que poco se habla, aun a pesar de su enorme importancia.

El hecho de pasar de tener un contrato temporal a un contrato indefinido permite algo tan esencial como organizar un proyecto de vida, que, si se acompañara además de una solución al grave problema de la vivienda, lograría una más pronta emancipación en el caso de las personas jóvenes y, en general, un mayor bienestar y felicidad.

Además, en el ámbito de la empresa, la estabilidad en las plantillas conlleva, sin duda, una mejora de la productividad y así, muy recientemente, hemos conocido cómo el incremento sustancial de la contratación indefinida en España ha traído también el incentivo para la empresa de invertir más en la formación de las personas trabajadoras.

La formación a lo largo de toda la vida, la formación continua, que, siendo esencial para las personas trabajadoras y, de manera muy singular, para las empresas, en este mundo en constante y vertiginoso cambio, en muchas ocasiones encontraba dificultades para abrirse paso en el seno de la empresa, a pesar de los evidentes beneficios para empresas y trabajadores.

Sin embargo, tras cambiar sustancialmente la contratación en España, virando hacia el contrato indefinido tras la reforma laboral de 2021, las ofertas de empleo incluyen actualmente, en muchas ocasiones, el compromiso con los candidatos de facilitarles la actualización profesional a través de la formación.

Así lo pone de manifiesto un reciente estudio publicado por Pawel Adrjan de Indeed y la Universidad de Oxford, Carlos Victoria Lanzón de la Universidad Complutense de Madrid y Jonas Jessen del WZB Berlín.

El mencionado estudio señala cómo el cambio legal promovido por la reforma laboral y el aumento subsiguiente de la contratación indefinida ha llevado a las empresas a modificar su estrategia y promover la mejora de la cualificación de las personas trabajadoras de su plantilla.

Se incorpora esta promoción de la mejora de la cualificación no solo a través de los contratos formativos, sino de la contratación indefinida general, de manera que, además, la formación continua a lo largo de toda la vida laboral se convierte en una inversión, que ayuda tanto a la atracción de talento como al mantenimiento del mismo en la empresa.

El estudio referido concluye que aquellos sectores en los que ha tenido una mayor incidencia la reforma laboral son los que más han incrementado la publicación de vacantes que ofrecen una actualización profesional permanente a cargo de la empresa.

Tras el análisis de más de tres millones de anuncios de empleo en Indeed, se muestra que las ocupaciones cuya tasa de temporalidad ha tenido una mayor reducción tras la reforma laboral han triplicado su oferta formativa.

Se ha incrementado en 4,3 puntos porcentuales frente a las menos afectadas por la reforma porque ya tenían contratación indefinida previamente.

Y el aumento en la formación se ha debido a cambios en el comportamiento de las empresas, pero también a un cambio en la composición de las vacantes.

Lo que aportan los resultados del estudio como conclusión es que, al ofrecer contratos indefinidos, las empresas tienen mayores incentivos para invertir en capital humano.

Es muy importante que esta consecuencia tan positiva de la mejora de la contratación indefinida se lea además en clave de productividad y de la necesaria respuesta ante la rápida transformación tecnológica.

El nuevo reto de avanzar en la participación de las personas trabajadoras en la empresa, de manera que la democracia no se quede a las puertas de los centros de trabajo, también sin duda logrará continuar con el avance de la formación continua, de la prevención de riesgos laborales, de la mejora de los salarios y, en general, de las condiciones laborales y, finalmente, se abrirá paso, demostrando con ello también que el sentido de pertenencia que otorga la participación contribuirá a la mejora de la productividad y del buen funcionamiento de la empresa.

La formación está llamada a jugar un papel cada día más relevante y el derecho a la formación se constituye como clave que tenemos que ser capaces de generalizar en su acceso también para la pequeña y mediana empresa, y de manera muy especial para el trabajo autónomo.

Ya hay experiencias importantes en las que profundizar para seguir avanzando en este sentido. La mejora de las competencias profesionales es un reto colectivo y también personal que forma parte de los derechos de las personas trabajadoras y de las oportunidades de las empresas. El proceso de regularización que está consiguiendo en España dotar de derechos a cientos de miles de trabajadores es otra de las grandes oportunidades para acompañarlo de procesos formativos que coadyuven también a los mejores ajustes en el mundo del trabajo y a la mejora del bienestar individual y colectivo.