España se enfrenta a retos trascendentales para nuestro futuro, en un contexto internacional de desafíos enormes y de incertidumbres desconocidas desde las grandes guerras del siglo XX. Mientras tanto, la oposición se entretiene en airear basurillas varias, procurando la desestabilización del gobierno legítimo que ha de resolverlos.

El mundo se rearma entre los tambores de guerra que hacen sonar personajes peligrosos, como Putin y Netanyahu. El otrora amigo americano nos declara la guerra arancelaria. El planeta chirría, cambiando el clima por el sobreabuso de los recursos naturales.

La digitalización acelerada amenaza a los rezagados con devolverlos a una nueva edad de piedra. Las nuevas fuentes de energía alteran producción, trabajo, cultura y vida. Toda una generación parece condenada a vivir de prestado en casa ajena…

Y Feijóo convoca una manifestación porque una tal Leire parece que dijo algo de alguien delante de alguien que pudo sentar mal a alguien. Eso sí, con voz engolada, tono dramático y sin admitir preguntas.

¿Cabe más ridículo?

Pues sí cabe.

Porque Feijóo trata de justificar su convocatoria en la lucha contra la corrupción. Y lo hace justamente el día en que el Secretario de Estado de Interior del último gobierno de su partido ha sido encarcelado por corrupción.

Lo hace el día en que la Justicia imputa por corrupción a la pareja del principal cargo institucional de su partido.

Y lo hace desde la sala de prensa de una sede remodelada con dinero negro de la corrupción de su partido.

Pero aún hay más.

Porque en esa misma alocución engolada, dramática y sin sentido, Feijóo hace un llamamiento a los grupos parlamentarios que sostienen al gobierno para que le respalden en esa moción de censura que si sí, que si no, que si tal vez, que si no me atrevo. Y lo hace la misma semana en que ha boicoteado la principal reivindicación de esos grupos, esto es, la oficialidad del catalán y el euskera en Europa.

Engolada, dramática, sin sentido, e inoportuna, hemos de añadir.

Al menos Casado se fue denunciando la corrupción de su partido en Madrid…

En fin, para “Marcha sobre Madrid” en plan ridículo ya tenemos a Abascal y sus cuatro ultras de opereta en la puerta de la Moncloa.

Lo que hace falta es una oposición mínimamente seria. Por favor.