El Consejo de Ministros ha aprobado el anteproyecto de ley para la reducción de la jornada laboral. Este nuevo hito histórico en España viene precedido del Acuerdo Social entre gobierno y sindicatos para la reducción de la jornada laboral. Trabajar menos, vivir mejor.
Tal y como manifiesta el texto del acuerdo social, la reducción del tiempo de trabajo constituye el hecho originario que ha inspirado el nacimiento del movimiento obrero y tuvo en sus orígenes como objetivo básico la defensa de la salud y de la propia supervivencia de las personas trabajadoras.
Fue en 1919 cuando España, tras la huelga de La Canadiense, se sitúo en la vanguardia europea reduciendo la jornada máxima legal a ocho horas al día, o 48 horas semanales.
En junio de 1983 se produjo un nuevo e importantísimo avance, reduciéndose la jornada máxima ordinaria de trabajo a cuarenta horas semanales de trabajo efectivo.
Desde entonces no se ha producido una reducción legal de la jornada, a pesar de las modificaciones de las condiciones de vida y de trabajo, también de las condiciones tecnológicas y la innovación en el mundo del trabajo, no hay por supuesto que olvidar los grandes logros que sí se han alcanzado a través de la negociación colectiva, con carácter sectorial.
No parece por tanto que se produzca ningún exceso por el hecho de promover una nueva reforma que conlleva la reducción de la jornada máxima legal a 37,5 horas. Es una pena que las organizaciones patronales no hayan sido capaces de sumarse a un acuerdo social que viene a suponer un nuevo hito en la modernización de las relaciones laborales, tras cuarenta años sin reducción legal de la jornada, en el bienestar de las personas trabajadoras y por ende en la propia empresa.
Para hacer efectiva la reducción máxima de la jornada, recoge también el acuerdo social la necesidad de impulsar una nueva regulación del derecho a la desconexión digital de las personas trabajadoras, así como una nueva regulación del registro de jornada.
Como se ha mencionado los logros sectoriales en la negociación colectiva han sido muy importantes en estos años, sin embargo, persisten amplios sectores en los que se mantienen a fecha de hoy jornadas laborales muy cercanas al máximo legal previsto hace más de 40 años, la hostelería, el comercio y la agricultura, entre otros.
La mejora de las condiciones laborales y de vida de las personas trabajadoras en estos sectores será, además del reconocimiento al esfuerzo desplegado por ellas a lo largo de este tiempo, un acicate para hacer más atractivos estos sectores que en ocasiones demandan trabajadores para la cobertura de sus vacantes sin analizar las causas del porqué se producen, en ocasiones, esas dificultades con la cobertura de vacantes.
Avanzar en derechos laborales, sociales, en la mejora de la vida de las personas, es seña de identidad de este gobierno, por ello, es importante el paso dado y este nuevo avance, apoyado muy mayoritariamente por la ciudadanía.
Es de esperar que en la tramitación parlamentaria la nueva norma obtenga las mayorías necesarias, y que la derecha en nuestro país por una vez apoye estas medidas de mejora de la vida de las personas, si es que ha aprendido algo del fiasco que les ha supuesto su oposición a las medidas del escudo social del gobierno, incluyendo su oposición a la revalorización de las pensiones, del Salario Mínimo Interprofesional, a la prohibición del corte de suministros básicos y desahucios a personas vulnerables, a las ayudas para el acceso al transporte público, al bono social eléctrico o incluso las medidas de apoyo a la recuperación frente a las consecuencias de la erupción del volcán Cumbre Vieja en La Palma o medidas de apoyo a las personas afectadas por la DANA de Octubre de 2024. La rectificación del PP, sumándose finalmente al apoyo a estas medidas, ante el descontento social originado por su oposición inicial, debería llevarles a reflexionar y rectificar ya de entrada, apoyando en el Congreso una medida, mayoritariamente respaldada por la ciudadanía.
Por supuesto las aportaciones de los grupos parlamentarios pueden enriquecer el texto de la norma y promover medidas de acompañamiento para su aplicación y adaptación, especialmente en el caso de las pequeñas empresas y de las personas trabajadoras autónomas.
Trabajar por la mejora de la calidad de vida de las personas es la acción que sustenta las buenas políticas públicas, la reducción de la jornada laboral es una de ellas y representa un importante avance en este cuarto del siglo XXI.
