Septiembre es un mes marcado por la desgracia. En Ă©l se han producido, en años distintos, acontecimientos que han tenido consecuencias catastrĂ³ficas para la humanidad. El 11 de 1973 un golpe de Estado militar derroca el Gobierno de Allende, a la vez que Ă©ste es asesinado. El semanario Triunfo publicĂ³ una portada en negro que fue suficientemente explĂcita de lo que aquello supuso y lo que vendrĂa despuĂ©s. Luto por Chile, por los desaparecidos, detenidos, torturados y exiliados. El 11 de 2001 un ataque terrorista contra las Torres Gemelas de Nueva York. Un terrorismo que ha golpeado con dureza en otros paĂses desarrollados, pero sobre todo en paĂses Ă¡rabes y otros menos desarrollados. El 15 de 2008 quebrĂ³ Lehman Brotters, que fue el detonante de la Gran RecesiĂ³n, cuyas consecuencias aĂºn perduran, a la vez que se estĂ¡ lejos de haber resuelto los graves problemas que se originaron.
El mero recuerdo de estos hechos ya deja un sabor amargo en este mes de restablecimiento en su plenitud de la vida cotidiana, con el comienzo de las clases, la reincorporaciĂ³n al trabajo, el inicio de la temporada del teatro, la Ă³pera, el estreno de pelĂculas y novedades editoriales. El amargor del recuerdo viene acompañado por la perduraciĂ³n de males que ya estaban antes, la crisis de los refugiados y emigrantes, el cambio climĂ¡tico, la degradaciĂ³n del medio ambiente, la creciente desigualdad, el paro, la pobreza y el hambre. A lo que hay que añadir la crisis en la UniĂ³n Europea, que se ha visto agravada por el Brexit. Â
En nuestro paĂs el reencuentro con la realidad es bastante duro, se sigue sin Gobierno, la corrupciĂ³n ofrece nuevos casos, al tiempo que comienzan los juicios contra algunas de las tramas que han tenido lugar. Un robo de grandes dimensiones que se ha hecho a la ciudadanĂa y que confiamos que se pague por ello. Se estĂ¡ en el fango por la crisis polĂtica, la corrupciĂ³n, blanqueo de dinero, fraude fiscal y evasiĂ³n de capitales. Un panorama desalentador sin visos de soluciĂ³n. Un sinfĂn de problemas econĂ³micos y sociales se amontona encima de la mesa mientras los polĂticos se muestran incapaces de ponerse de acuerdo para formar un Gobierno estable y con garantĂas.
Por lo que concierne a la economĂa, cabe preguntarse, ¿cĂ³mo se encuentra la situaciĂ³n despuĂ©s de ocho años? La primera impresiĂ³n que se puede obtener es que ha pasado lo peor, pero la leve mejorĂa no significa que la crisis se pueda dar por terminada. Han quedado por el camino muchos damnificados y no se han corregido las causas que la motivaron. En consecuencia, la incertidumbre continĂºa y no es descartable nuevos sobresaltos, entre otras cosas, porque aun se padecen graves problemas en grandes bancos europeos que no han sido resueltos. La crisis bancaria aĂºn colea mientras que en España el Gobierno da por perdidos miles de millones que se inyectaron al sistema financiero y que no se pueden recuperar. Cantidades que pagamos los ciudadanos, que ademĂ¡s hemos sido vĂctimas de unos recortes que no hubieran sido necesarios si no se hubiera tenido que destinar tanto dinero al rescate bancario.
El Gobierno, en este caso, engaĂ±Ă³ a los ciudadanos cuando afirmĂ³ reiteradamente que no iba a costar un euro el recate bancario. No ha sido el Ăºnico engaño. Los escĂ¡ndalos de corrupciĂ³n, el caso Soria, la imputaciĂ³n a Rita BarberĂ¡, las polĂticas econĂ³micas antisociales puestas en marcha, el falso discurso, dificultan, si no lo hacen imposible, un acuerdo con el Partido Popular para formar Gobierno. Lo ha intentado Ciudadanos pero no han conseguido ninguno de los dos mĂ¡s votos a favor que en contra. Pero aquĂ no se acaban las opciones de formar Gobierno. Lo que hay que demandar a los polĂticos es un sentido de la responsabilidad para evitar las terceras elecciones, y tratar de atajar los males que nos aquejan que son muchos y que no admiten demora, o es que ¿ya se ha acabado con el desempleo, el paro juvenil, el trabajo precario, la malnutriciĂ³n infantil, la exclusiĂ³n social, la pobreza, la desigualdad, el fracaso escolar, y la desigualdad de gĂ©nero? Desde luego que no, por lo que se estĂ¡ lejos de lograr un desarrollo humano que atenĂºe la desigualdad de rentas, patrimonio, gĂ©nero, oportunidades y derechos, es mĂ¡s, no hay trazas de avanzar en estos terrenos, a pesar del crecimiento habido.
La derogaciĂ³n de la ley mordaza y la LOMCE son urgentes. Comienza el curso escolar con muchas incertidumbres para los estudiantes que quieren acceder a la Universidad. La situaciĂ³n no puede esperar mĂ¡s, asĂ que hay que ponerse a trabajar de verdad en torno a una mesa con propuestas claras que hay que saber negociar, y no solamente con apariciones en los medios de comunicaciĂ³n. Se espera de los polĂticos que den la talla en las circunstancias actuales que no son nada fĂ¡ciles ni en España, ni en Europa ni en el mundo.
