Daniel Innerariti seĂąala que, âsi la prĂłxima campaĂąa electoral gira en torno al quiĂŠn (especialmente con quiĂŠn se va a pactar) y no al quĂŠ (pensiones, salario mĂnimo, ecologĂa, fondos europeosâŚ), ganarĂĄ la derechaâ. En otras palabras, si se continĂşa la campaĂąa electoral por los caminos diseĂąados en la precampaĂąa, el triunfo de la derecha parece servido.
Las derechas actuales (compuestas por la extrema derecha y la derecha extrema), tanto polĂticas como econĂłmicas y mediĂĄticas, han decidido poner la fuerza de la prueba de forma personalizada en el Presidente del Gobierno (PG) y atribuirle todas las maldades propias del momento final del apocalipsis y lo hacen sin sonrojo, buscando dar respuestas directas y sencillas a realidades complejas, pase lo que pase, acontezca lo que acontezca, el supremo hacedor y, por lo tanto, el culpable se llama Pedro SĂĄnchez (PS). Se habrĂĄ observado que hacer significa, para estas derechas, hacer una catĂĄstrofe para EspaĂąa. Esa es su estrategia que se hable del quiĂŠn y que sea para mal, PS pasa a ser la bestia negra de todos los males universales para EspaĂąa. De esta suerte las derechas consiguen su objetivo fundamental, hacer ruido para tapar los contenidos reales obtenidos por la acciĂłn de gobierno.
Es importante saber cuĂĄles son las aportaciones de esas derechas y los acuerdos a los que llegan para acceder al gobierno, sin ningĂşn tipo de vergĂźenza o de reparo para llevar a cabo eso que llaman âderogar el sanchismoâ.
Debemos considerar que durante toda la legislatura el PP ha incumplido de forma fragante, sin sonrojo alguno, la ConstituciĂłn, a la que tanto clama como ĂĄnima en pena, con mĂĄs parafernalia que convicciĂłn. Efectivamente el PP ha bloqueado los nombramientos de los miembros del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Ha hecho oĂdos sordos a la solicitud de la UniĂłn Europea, a la dimisiĂłn de su Presidente y al desprestigio creciente de la justicia en EspaĂąa. Las derechas han bloqueado y manipulado a la justicia sin sonrojo y, lo que es peor, ha culpado de sus actos al gobierno y a la izquierda en general, utilizando un mecanismo que se denomina proyecciĂłn, por el que aparece el otro como depositario de las propias condiciones, lo que permite utilizar varias excusas con el fin de continuar con el bloqueo, presentando que siempre es el otro el culpable de tal situaciĂłn. De esta suerte utilizan la âculpaâ con un fin de moralina de los rescoldos culturales judeo-cristianos occidentales. La poblaciĂłn observa atĂłnita la situaciĂłn porque no acaba de comprender la importancia que para ellos tiene ese comportamiento anticonstitucional y antidemocrĂĄtico, por parte de las derechas. No estarĂa de mĂĄs que se explicara de forma pedagĂłgica a la poblaciĂłn la dimensiĂłn de estas posturas tan interesadas para las derechas, para el poder real.
Un punto candente de intervenciĂłn en los pactos de las derechas, hace referencia a las polĂticas y ejercicio de los derechos de los colectivos LGTBIQ+. Existen errores en la extrema-derecha-extrema de tipo conceptual, ya que consideran que la diversidad de la orientaciĂłn y de la identidad sexual son entidades patolĂłgicas. La homosexualidad habĂa sufrido un trĂĄnsito desde el delito por perversiĂłn a patologĂa mental (vĂŠase la persecuciĂłn que sufriĂł el literato inglĂŠs Oscar Wilde), hasta que fue despatologizada a principios de los aĂąos noventa del siglo pasado, cuando Spiltzer y Williams decidieron proponer a los grupos del sistema DSM de la APA (American Psychiatry Association) en USA que se estudiara, de forma especĂfica, si las caracterĂsticas de funcionamiento mental de las personas homosexuales diferĂa del de las personas heterosexuales, la conclusiĂłn fue que no habĂa diferencias y las que pudieran existir no se debĂa a la homosexualidad, sino al hecho de las presiones del contexto social y cultural sobre las personas individuales y por las escasas posibilidades de tolerancia y reconocimiento a estas personas. La despatologizaciĂłn de la transexualidad fue algo mĂĄs lento y tedioso, hasta que la OMS en 2018 en la CIE-11 decide eliminarla como categorĂa diagnĂłstica e incluirla en los cĂłdigos Z, que no son cĂłdigos diagnĂłsticos, sino que son cĂłdigos de actividad sanitaria de cara a los acontecimientos vitales de las personas y que se establecen para justificar la acciĂłn sanitaria que precisen estas personas. De forma similar la OMS lo decide tras una investigaciĂłn, multicĂŠntrica y multicultural (MĂŠxico, LĂbano, Senegal, Francia, India y USA) donde se demuestra que los posibles sĂntomas de las personas trans no son debidos a la transexualidad, sino que son formaciones reactivas a la presiĂłn social a la que se ven sometidos por su identidad.
Por lo dicho con anterioridad, ni la orientaciĂłn sexual ni la identidad sexual se diagnostica, simplemente porque no son trastornos, sino que se debe conocer para intervenir de forma y manera adecuada y asertiva con estas personas. La extrema-derecha-extrema y algunos sectores de la derecha pepera no lo consideran asĂ. Pretenden eliminar derechos conseguidos tras decenios de lucha y reivindicaciĂłn. Ni la extrema derecha ni la derecha extrema comparten que los derechos de los colectivos LGTBIQ forman parte del reconocimiento y respeto de los derechos humanos. Han conseguido dar la razĂłn a Pedro Zerolo cuando decĂa que âen mi mundo vds sĂ que caben, pero en su mundo yo no quepoâ, seĂąalando a los colectivos que lo importante no era conseguir los derechos y disfrutarlos, no son una meta, sino un camino de convivencia y reconocimiento humano que deben ser defendidos de forma permanente.
Las derechas estĂĄn empeĂąadas en limitar y recortar los derechos de los colectivos LGTBIQ, a los centros asistenciales especĂficos los denominan, de forma despectiva, como âchiringuitosâ, mientras esas derechas les ofertan lo que denominan âtratamientos de reversiĂłnâ. Estos tratamientos no tienen sentido, primero porque no existe ningĂşn proceso que tratar y, en segundo lugar, porque hasta la propia ComisiĂłn ĂŠtica de la American Medical Association (AMA) seĂąalan como una falta ĂŠtica grave la oferta y publicidad de este tipo de tratamientos. En EspaĂąa existen poderosos grupos econĂłmicos, ideolĂłgicos y confesionales (por ejemplo, Hazte OĂr) que siguen desoyendo lo que dicen organismos internacionales e incumpliendo la propia ley espaĂąola. Estos grupos atacan toda vĂa de salida, como es la educaciĂłn sexual a todos los niveles educativos, como la LOMLOE, asĂ se va generando una polĂtica de generar odio y facilitar los procesos de acoso y ciberacoso (Odd-ratio de hasta 2.8-3.2 en relaciĂłn a las personas que no son LGBTIQ) en la adolescencia y que terminan con claras agresiones fĂsicas como descargas de las conductas de odio y expresiĂłn de la LGTBIQfobia y otras consecuencias no deseadas como la realizaciĂłn de conductas autolĂticas.
La negaciĂłn de la violencia de gĂŠnero, de la violencia machista por parte de las derechas estĂĄ siendo una constante, pretenden denominarla como violencia familiar y la equiparan con cualquier tipo de violencia. Es una doble falta: una carencia de sensibilidad hacia un tipo de violencia especĂfico de tipo estructural y lo que se debe a una carencia conceptual con claros componentes ideolĂłgicos y no pueden asumir los acuerdos internacionales al respecto, como la declaraciĂłn de Estambul. La violencia machista es un tipo de violencia especĂfica y constatable, con mĂĄs de mil mujeres asesinadas en EspaĂąa por hombres por el mero hecho de ser mujeres.
El PP habĂa firmado el pacto estatal contra la violencia de gĂŠnero y habĂa participado en las protestas por cada asesinato machista, desde la emergencia de vox el PP se ha retraĂdo, pero desde que se forman los pactos de gobierno entre las derechas el PP ha pasado a aceptar y asumir el vocabulario de vox. La utilizaciĂłn del vocabulario de alguien no es algo baladĂ, muy al contrario, significa que se asume su discurso subyacente.
Se une esta opciĂłn a una descalificaciĂłn y cierta criminalizaciĂłn del feminismo como aportaciĂłn cultural. Lo desnaturalizan al seĂąalar que el feminismo aporta violencia y enfrentamiento entre los gĂŠneros; el feminismo es un reconocimiento explĂcito por la igualdad entre ambos gĂŠneros, pero en el mismo plano, no de predominio de uno sobre otro. Para este articulista el feminismo representa una verdadera e incruenta revoluciĂłn cultural y social, que incluye las caracterĂsticas de clase para poder comprenderlo en todo su contexto.
Estas derechas tambiĂŠn niegan un efecto indeseable de la violencia machista: el daĂąo directo e indirecto sobre los hijos e hijas, niegan lo que se denomina como violencia vicaria, disminuyendo, por lo tanto, la eficacia de la intervenciĂłn y de los contenidos preventivos. Son defensores del denominado SĂndrome de alienaciĂłn parental (SAP) que culpabiliza a la madre de las desavenencias posibles entre ambos miembros de la pareja y que tienen impacto sobre los hijos o hijas, un trastorno que no se reconoce en ningĂşn sistema de clasificaciĂłn categorial internacional y que, por fin, la legislaciĂłn espaĂąola ha asumido que no se debe utilizar en los procesos judiciales con infantes y adolescentes en liza.
Otro de los acuerdos que incluyen los pactos de las extremas-derechas-extremas consiste en negar que el aborto sea un derecho de las mujeres y, a pesar de estar penado en la ley, continĂşan con beligerancia en los entornos de los centros donde se realizan abortos o se sugiere acciones de presiĂłn que llegan a tener la categorĂa de tortura mental, como la sugerida en Castilla y LeĂłn por el vicepresidente del gobierno autĂłnomo o el reciente nombramiento como presidenta de las Corts de Valencia de una activista contra el aborto y de un colectivo ultracatĂłlico como es Hazte oĂr.
El aborto es un de hecho reconocido como derecho de las mujeres por organismos internacionales como la ONU y la OMS. En EspaĂąa tampoco hay que reclamar el derecho a la libertad de conciencia de los profesionales mĂŠdicos y no hay que airearlo porque estĂĄ contemplado de forma clara y rotunda en la propia ley. Es tan claro lo que se acaba de exponer que existen Comunidades AutĂłnomas donde ningĂşn centro sanitario de gestiĂłn pĂşblica directa realiza abortos, sino que se derivan a la asistencia privada concertada, porque todos los profesionales sanitarios del sistema pĂşblico se han declarado objetores, lo que a todas luces infringe el verdadero espĂritu de la ley.
El derecho a una muerte digna ha sido reconocido por la ley de eutanasia, ampliamente aprobada en el Congreso de los Diputados ya ha sido recurrida ante el Tribunal Constitucional por las derechas, como es habitual con todo a lo que hace referencia a incrementar los derechos civiles que reconocen la libertad individual.
Con la ley de eutanasia los gobiernos de las CCAA que gestionaba el pp, han puesto todo tipo de trabas a su desarrollo, haciendo un verdadero filibusterismo a la hora del desarrollo de la ley. Retraso en el nombramiento del ComitĂŠ autonĂłmico de evaluaciĂłn, nombramientos de profesionales francamente contrarios a la aplicaciĂłn y desarrollo de la ley, enlenteciendo el estudio de las personas que solicitan la eutanasia. Lo mĂĄs relevante es la tentativa de confundir a la poblaciĂłn, hablando de temas que no se contemplan en la ley como subsidiarias de aplicar la eutanasia, por ejemplo, casos de salud mental, las personas con demencia establecida sin haber realizado el testamento vital, casos de padecimientos que no son mortales o deteriorantes directamente, confundir a la opiniĂłn pĂşblica con el concepto de la eutanasia al decir que es una ley para evitar los consumos sanitarios de las personas mayores. En las personas con discapacidad se tiene elaborado un manual de aplicaciĂłn de la eutanasia, con lo que habrĂa que sugerirles que lo revisaran, puesto que se aprobĂł en el Consejo Interterritorial.
Las derechas plantean âuna revisiĂłn de los criterios de aplicaciĂłn de la ley de eutanasiaâ, pero ÂżquĂŠ quieren revisar y quĂŠ significa revisar? Porque lo que pretenden simplemente es derogarla. La derecha del PP seĂąala que hay que defender a los mĂŠdicos que no quieren aplicar la eutanasia, es decir que quieren tener objeciĂłn de conciencia, pero eso es hacer ruido, porque la ley seĂąala el reconocimiento de la objeciĂłn de conciencia y que se abrirĂĄ un registro de los mĂŠdicos objetores, como defensa de esa decisiĂłn.
En el caso de la eutanasia es un ruido insufrible, ya que todo lo que dicen querer cambiar ya estĂĄ contemplado en la propia ley, por ello el Tribunal Constitucional ha decidiĂł dar paso a su legalidad y constitucionalidad.
Durante la crisis econĂłmica el gobierno del PP realizĂł una reforma laboral en la que se perdieron derecho de los trabajadores y trabajadoras, se incrementaron los contratos temporales y se difundieron los contratos basura, de tal suerte que existĂan trabajadores y trabajadoras en situaciĂłn muy precaria, sobre todo las mujeres y los jĂłvenes, el paro era insufrible con tasas del 20% de la poblaciĂłn activa. La llegada del gobierno progresista hizo que se estudiara la reforma laboral, consiguiendo un pacto con las organizaciones sociales, un acuerdo entre los sindicatos y la corporaciĂłn empresarial, asĂ que CCOO, UGT y CEOE acuerdan con el ministro unas condiciones mĂnimas para la reforma laboral. En el Congreso de los Diputados se aprueba por un error de un diputado del pp. La implementaciĂłn y desarrollo de la reforma laboral evidencia que el paro disminuye de forma gradual pero constante, que el 50% de los contratos son fijos, que se incrementaban los contratos para mujeres y jĂłvenes.
Las derechas ponen palos en las ruedas intentando descalificar los resultados, que si es el paĂs con mĂĄs paro de la EU, que si es la que tiene mĂĄs paro de jĂłvenes, que el descenso es por el contaje de los fijos discontĂnuos (criterios que tambiĂŠn aplicaron ellos porque es un criterio de la EU).
AsĂ que ellos van a cambiar la reforma laboral, el PP dice que votĂł no a la reforma laboral porque la consideraban âobjetivamente malaâ, pero el seĂąor Fakejoo ahora dice que la reforma laboral es âsustancialmente buenaâ ÂżquĂŠ es esto? Âża quĂŠ se hace caso? Ahora sabemos que lo que pretenden hacer es instaurar el despido libre Âżse atreverĂĄn a decirlo explĂcitamente?
La reforma de las pensiones del PP desnaturalizĂł el sentido de esta prestaciĂłn social, lo justificaba con el deseo de asegurar la sostenibilidad del sistema nacional de pensiones. El incremento interanual de las pensiones se establecĂa, como mĂĄximo, en el 0,25%. Rescatar el pacto de Toledo, permitiĂł estudiar de forma seria y responsable la sostenibilidad de las pensiones y la adecuaciĂłn del incremento al IPC interanual, asĂ este aĂąo han tenido un incremento del 8,5%.
Las derechas no toleran este hecho y lo descalifican directamente acusando de todos los males econĂłmicos a este hecho. Queda mucho por hacer en este campo, pero asegurando el derecho de las personas mayores. Debe ser asegurado el sistema pĂşblico de pensiones, porque no lo estĂĄ con el pacto de las derechas: el PP defiende los fondos privados de pensiones y la deben existir y se debe liquidar.
A la extrema-derecha-extrema tampoco le gusta la sanidad pĂşblica y uno de sus lĂderes ya ha dicho que EspaĂąa no se puede tener una sanidad gratis para toda la poblaciĂłnâ, los del PP no son tan explĂcitos, pero contribuyen a ello privatizando la asistencia: limitan o disminuyen los presupuestos sanitarios de gestiĂłn pĂşblica, incrementan las partidas para los conciertos con la sanidad privada y les asignan gestiĂłn de servicios pĂşblicos.
Existen, al menos, cuatro ejemplos de lo seĂąalado con anterioridad: En Galicia y Castilla y LeĂłn limitaron el desarrollo de los servicios asistenciales de AtenciĂłn Primaria. En Madrid y AndalucĂa haciendo que su inversiĂłn en sanidad ocupe los dos Ăşltimos puestos del gasto anual por habitante de todas las CCAA.
PoblaciĂłn y profesionales salieron a la calle para reclamar una sanidad pĂşblica y de calidad. Luego ese clamor no se tradujo en votos y, de forma paradĂłjica, vuelven a gestionar el trĂĄnsito hacia la sanidad privada pagada con los presupuestos pĂşblicos, es decir: una perversiĂłn mĂĄs, lo que hace que Noam Chomsky tenga razĂłn, una vez mĂĄs, en dos de sus grandes premisas: los pasos para privatizar los servicios pĂşblicos y el poder de la manipulaciĂłn de los medios de comunicaciĂłn por parte del poder.
Es muy peculiar su concepto acerca del cambio climĂĄtico y la contaminaciĂłn medioambiental, no importa que la ciencia aporte evidencias cientĂficas a cada paso de lo que sucede, no importa que esas evidencias se vayan confirmando en la prĂĄctica cotidiana. Su soluciĂłn resulta pasmosa: poner tiestos en las ventanas.
La descalificaciĂłn de todas las medidas recomendadas a nivel internacional para minimizar el efecto del cabio climĂĄtico es la norma habitual por parte de las derechas, asĂ consta en sus pactos con la descalificaciĂłn a los objetivos de la estrategia internacional 2030.
Como ejemplo, baste ver la ley de regadĂos que pone en peligro la viabilidad del humedal de DoĂąana o su oposiciĂłn a todo lo que se pretenda legislar sobre la transiciĂłn ecolĂłgica.
El Ăşltimo punto del decĂĄlogo de la ignominia que figura en los pacos entre las derechas para gobernar: los migrantes extranjeros. Se sabe que ocupan espacio y puestos laborales que no quieren los espaĂąoles, pero que esos servicios son necesarios para la sociedad espaĂąola, ademĂĄs de colaborar en las cotizaciones a la seguridad social y en el pago de impuestos.
La extrema-derecha-extrema lanza un discurso totalmente de alarma continua contra estos colectivos y en concreto con los âMENASâ (menores extranjeros no acompaĂąados). Han propagado todo tipo de improperios y mentiras, buscando la alarma y que la sociedad reaccionara con rechazo a estos colectivos, pero ademĂĄs con estas actitudes favorecen la apariciĂłn de conductas y sentimientos de odio. Tras estos sentimientos de odio no es extraĂąo que aparezcan las conductas de odio llenas de agresividad.
El resumen de todo lo antedicho: potenciar el populismo, donde se simplifica lo complejo y se aportan soluciones simples, imposible de sobrevivir sin generar un gran sufrimiento popular. La experiencia internacional debe servir de enseĂąanza: Trump en USA y Bolsonaro en Brasil, ambos terminan juzgados por la ley democrĂĄtica. Trump es acusado de 37 delitos federales, entre ellos usurpar documentos clasificados. Bolsonaro ha sido condenado hasta 2030 sin poder presentarse a elecciones y no poder desempeĂąar puestos pĂşblicos, la razĂłn es haber incitado a la poblaciĂłn a crear desĂłrdenes sociales tras las elecciones brasileĂąas en las que fue derrotado por Lula.
AquĂ se ha desgranado el panorama que crean los pactos de las derechas, un pacto de la ignominia que revierte la legislaciĂłn que genera un avance en las libertades individuales y nos retrotrae a ĂŠpocas pasadas y nos recortan libertades conseguidas entre todos. Las derechas no toleran la libertad de las personas, lo recubren con una parafernalia de palabras vacĂas de contenido. Utilizan la palabra de libertad, pero la arrastran por el barro de limitarla para tomar caĂąas y prohibiendo pensar u obtener informaciones diversas, decididamente no les agrada la libertad.
Tenemos elecciones, estemos atentos porque puede acontecer lo sucedido con anterioridad en las CCAA y ayuntamientos. Se genera odio hacia Pedro SĂĄnchez y se termina limitando nuestros avances sociales.
