La realidad sobre la realidad es que es necesariamente imprecisa. Y paradĂłjicamente cuanta mĂĄs precisiĂłn postulamos mĂĄs nos alejamos de ella y sus estados. Nada nuevo. AristĂłteles lo dijo y es cosa verdadera, llamĂĄndolos “ser en potencia” y “ser en acto”. Pensados por AristĂłteles para resolver el problema del cambio, todo ser concreto se encuentra en un estado de “potencia” (la capacidad de cambiar o transformarse) y de “acto” (la realizaciĂłn o actualizaciĂłn de esa capacidad). Siguiendo el hilo, el principio de incertidumbre y la visiĂłn cuĂĄntica del mundo estĂĄn âaristoteleandoâ con la idea desde hace un tiempo. Lo definitivo es una elaboraciĂłn cultural. Y el ser o no ser un falso dilema. Se es y no se es simultĂĄneamente. En el presente todo es potencia y solo lo pasado es realizaciĂłn. Parafraseando al poeta RaĂşl GonzĂĄlez Tuùón, âdecir yo he conocido es decir algoâ ha sido; lo que fue es la Ăşnica realidad.
Vamos o lo dejamos. Pues vamos al por allĂ resopla. En las ciencias sociales y en sus procesos de mediciĂłn se observa un patolĂłgico aferramiento al pasado de tal forma que lo sucedido deja su impronta definiendo presente y futuro. Se buscan las respuestas a la incertidumbre del presente en la certidumbre del pasado (censos y resultados). Las muestras se remodelan de acuerdo con lo conocido (nuevamente censos y resultados) y la validez se apoya en la pĂĄlida sombra que proyecta lo que fue, lo que ya ha sido. No hay mĂĄs. Lo pasado es la respuesta para buscar el punto cierto. “Dame un punto de apoyo y moverĂŠ el mundo”, dicen que dijo ArquĂmedes. Ahora, la memoria y los recuerdos propios y ajenos estĂĄn bien lejos de ser un punto cierto de apoyo.
ComencĂŠ a leer el enĂŠsimo ejemplo en âInfolibreâ. Al parecer las estimaciones del CIS no son consistentes con lo que afirma la matriz de transferencias. En particular, una matriz de transferencias ajustada al censo que es esencialmente el modelo Gallup de los aĂąos 80. Abandono la lectura. Es la matriz la que no es consistente. Es evidente que a la mayorĂa de las encuestas les da el mismo patrĂłn: sobreestimaciĂłn del recuerdo de voto a la izquierda e infraestimaciĂłn a la derecha. No solo al CIS, ni es un sesgo particular de los datos CIS. De no ser asĂ, de ser una cuestiĂłn de datos CIS para quĂŠ tanto ajuste al recuerdo de voto que hace todo dios. La matriz estĂĄ desviada por razones internas, de los patrones de respuesta de las personas entrevistadas. Ajustar a censo y resultados los marginales cambia la apariencia, pero no aquellos mecanismos que dan forma a los patrones de respuesta y con ello a los datos.
ComencĂŠ a leer el Ăşltimo texto de Fernando Savater y en dos lĂneas lo abandonĂŠ. DecĂa que preferĂa a âla personas con convicciones, por mĂĄs repugnantes que puedan ser, que a las personas sin conviccionesâ. No me pregunten, pero a la mente vinieron exterminios en campos de concentraciĂłn con cadĂĄveres apilados, genocidios asiĂĄticos o africanos, linchamientos racistas de personas negras, pederastas violadores de bebes, machistas que matan a sus hijos con la madre al telĂŠfono⌠Todos ellos preferidos por Savater, gentes con convicciones por repugnantes que puedan ser. Es lo que tiene abandonar la Ătica para Amador y reescribir en fascĂculos Ătica para un Odiador. Escribe Sabater, a posteriori, que esperaba un giro de guion en su despido de El PaĂs. Lo comprendo. Si Juan Luis CebriĂĄn continĂşa deponiendo opiniones, ĂŠl tambiĂŠn quiere aportar su deposiciĂłn sabatina.
Quiero, en todo caso agradecer a aquellos que ya en pocas lĂneas indican la puerta de salida a la sensatez. QuĂŠ ahorro de tiempo.
Por Ăşltimo, un reconocimiento. De los gobiernos socialistas, en la dĂŠcada de los 80 del siglo pasado, se afirmĂł que hacĂan entrar a EspaĂąa en el siglo XX. Y era cierto. Y no menos cierto es que los gobiernos socialistas actuales estĂĄn haciendo entrar al siglo XXI en EspaĂąa. El siglo XXI que se pensĂł de avances sociales, igualdad y derechos es el que aĂşn estĂĄ por llegar al mundo actual. En EspaĂąa, tal y como sucediĂł con los avances sociales a inicios del siglo XX, volvemos a las posiciones de cabeza. Piense en gĂŠnero. En lo internacional, las declaraciones de Borrell claras, altas y nĂtidas son del siglo XXI. La defensa medioambiental es el siglo XXI. La lucha contra la desigualdad y excesos del capitalismo financiero es el siglo XXI. En definitiva, parece que la Ăşnica convicciĂłn del gobierno es hacer llegar a EspaĂąa todo lo bueno que se esperaba del siglo XXI.
El PP continĂşa en la lĂłgica del siglo XIX y para muestra un botĂłn. Cuando Núùez Feijoo llegĂł a Madrid, de las primeras promesas que realizĂł destaca la siguiente: âCompaĂąeros de Galicia, no os preocupĂŠis, habrĂĄ puestos para todos. No dejarĂŠ a nadie atrĂĄsâ (por Galicia). Pienso en tantos y tantas, Ana Mato, Isabel Tocino, CaĂąete, Aguirre, Zaplana, Cascos, Rato⌠FĂĄtima BĂĄĂąez que agradeciĂł a la virgen del RocĂo que creara trabajo, porque si es por ella… En fin, todos los que en el PP no dejaron atrĂĄs y casi se llevan a EspaĂąa por delante. Y ya que hablamos de GonzĂĄlez Pons⌠Por allĂ resoplaba: âBolaĂąos veranea en MojĂĄcarâŚâ y sigue soplando.
