Introducción.

Como todos los años, en el mes de enero abordamos las perspectivas y retos que, previsiblemente, van a enmarcar la dinámica del año, y las tendencias a medio plazo que definen algunos de los institutos o centros de investigación dedicados a la prospectiva ecosocial. Y, aunque son muchos los Informes que, desde distintos enfoques, perspectivas e intereses, afrontan los riesgos previsibles a medio-largo plazo, anualmente consideramos en esta sección The Global Risk[1] correspondiente que se elabora para las reuniones del Foro de Davos.

Informe que ha sido objeto de consideración, desde el 15 de enero de 2024, en la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos, en su 54ª edición, que reúne a líderes, presidentes de multinacionales, presidentes de gobierno, ministros y responsables de distintas áreas de la economía, las finanzas, el periodismo, etc. Reuniones del Foro que son su principal base para incidir en los gobiernos, empresas y en la propia dinámica del Planeta.

Esta edición del Foro ha abordado una situación global a la que hemos hecho referencia reiterada en los artículos de esta Sección del año 2023, y que podemos caracterizar, básicamente, por: un fuerte auge de los conflictos geopolíticos y militares; un incremento de los niveles de calentamiento global y sus negativas consecuencias (sin indicios de un freno real al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero); un contexto de cambio tecnológico acelerado por la impulsión ligada a la inteligencia artificial generativa; una incertidumbre económica ligada a la inflación, al riesgo de recesión en el crecimiento del PIB por la carga de la deuda pública y los fuertes niveles de endeudamiento que pueden generar impagos y crisis financieras en el mundo en desarrollo; riesgos políticos que afectan a la democracia con el auge de posiciones autoritarias y xenófobas; y, en paralelo, tensiones migratorias junto a tendencias al envejecimiento demográfico y a tensiones en el trabajo en el mundo desarrollado.

Todo ello lleva a considerar que, al menos el futuro próximo, va a venir caracterizado por altos niveles de incertidumbre, fragilidad y volatilidad, lo que aumenta la complejidad de las previsiones y la necesaria ambigüedad en los Escenarios previsibles. Pero, en todo caso, queda claro que la afección a la naturaleza y a sus ciclos vitales, al bienestar social y a los mercados están acelerándose, con consecuencias no precisamente positivas para el conjunto de la humanidad.

Consecuencias que, para 2024 vienen agravadas por la consolidación y ampliación de las tensiones militares que han llevado a una rotura de las dinámicas de globalización características de la situación previa a la invasión rusa de Ucrania. Lo que ha aumentado la inestabilidad global y la polarización en un Planeta sometido a riesgos crecientes por la generalización de conflictos bélicos de consecuencias imprevisibles.

Al mismo tiempo, los países están registrando impactos de un calentamiento que ha batido records en 2023, con políticas, medidas y dinámicas reales de mitigación lejanas a las necesarias para corregir una concentración de emisiones de gases invernadero en la atmósfera que no deja de crecer. Lo que a su vez vuelve a resaltar el imprescindible papel a desarrollar para la adaptación y resiliencia socioeconómica ante las previsibles y crecientes negativas consecuencias esperables para fenómenos climáticos extremos.

El tercer aspecto a destacar, desde la perspectiva sociopolítica, es que la manipulación, “noticias adaptadas” y “fake news” siguen ganando terreno, ahora fuertemente potenciadas por la utilización de una inteligencia artificial generativa asociada al control de la “huella digital personal” y al control oligopólico de los bancos de datos personales y de los “bots” de difusión de información masiva. En un 2024 plagado de elecciones que van a afectar a un porcentaje muy sensible de la población mundial, ganan terreno las políticas manipuladoras imitadoras de las propugnadas por Goebbels bajo el nazismo, basadas en mentiras reiteradamente difundidas que se convierten en “creencias” asumidas por amplias capas de la población, cada vez más polarizadas y autorreforzadas en sus convicciones, al margen de cuál sea la realidad, consiguiendo debilitar sociopolíticamente a la sociedad y a la democracia.

Por último, el año 2023 ha sido también el de la explosión de una nueva disrupción en el campo de la popularización de la inteligencia artificial generativa (IAG). Tecnología con muchos años de desarrollo y aplicación que ha registrado, en 2023, un salto cualitativo sin retorno para el conjunto de la sociedad, y cuyos efectos, positivos y negativos, iremos viendo con especial intensidad ya en 2024.

En este marco, el citado Global Risk 2024 nos permite tener una primera visión de los riesgos potenciales globales más graves para el corto (2 años) y largo (10 años) plazo.

Evolución de la percepción de la gravedad de los Riesgos globales 2023-2024.

El Foro de Davos ha considerado, en sus últimas 19 ediciones, la importancia de conocer y abordar los que se pueden considerar Riesgos más significativos a que se enfrenta la sociedad. Y ello, en un marco en el que la constatación de la progresiva gravedad de la coyuntura ha llevado a que el análisis de riesgos se diferencie, en los últimos Informes, entre el corto plazo (2 años) y el largo plazo (10 años).

En este marco, los sucesivos Foros de Davos han ido cambiando las prioridades en sus riesgos según lo hacía la coyuntura internacional y lo que preveían serían las principales dinámicas de transformación para los años sucesivos. Tras lo peor de la pandemia de la Covid-19, su visión era netamente optimista. Así, en 2021, el Foro se configuraba bajo el lema de “El Gran Reinicio”. Pero, en 2022, no se mostraba con los mismos niveles de optimismo del anterior; sólo un 11% de expertos consideraban que lo que denominaban recuperación mundial (que se entendía como recuperación del PIB pre-Covid19) se llegaría a producir antes de 2025; por el contrario, un 10% preveía un claro empeoramiento de la situación por la superación de “tipping points” (puntos de inflexión/saltos cualitativos) y la producción de catástrofes de distinto tipo.

En el Global Risk 2023 era el 13% los que destacaban el potencial empeoramiento de los riesgos asociados a la superación de “tipping points” y la producción de catástrofes de distinto tipo, ya para 2023-2025, ascendiendo al 20% los que destacaban este empeoramiento para 2033. Tenían en cuenta lo acontecido en 2022, tanto en el campo climático y de las catástrofes asociadas, como en el aspecto geopolítico –con la invasión de Ucrania por Rusia y los graves problemas logísticos y de aprovisionamiento-, o con la fuerte caída de las expectativas de crecimiento del PIB, la generación de fuertes tensiones inflacionistas, tensiones monetarias, afecciones al bienestar de los ciudadanos, incremento de las desigualdades y agresiones a la democracia.

Tras un 2023 donde las tensiones geopolíticas y militares, los records en el calentamiento global y sus efectos, la irrupción de la inteligencia artificial generativa y la incertidumbre socioeconómica han presidido una dinámica compleja, la primera consideración que podemos realizar es que la Encuesta de Percepción de Riesgos Globales (EPRG)[2], base de The Global Risk 2024, reduce el pesimismo sobre los riesgos a corto plazo respecto a las perspectivas mostradas en 2023, tal y como se aprecia en el Cuadro siguiente, donde los riesgos catastróficos (situaciones Tormentosa más Turbulenta) a corto plazo se destacan solo en el 30% de las percepciones, frente al 82% equivalente de 2023. No obstante, la situación cambia para el largo plazo, donde esas mismas percepciones (tormentoso más turbulento), alcanzan el 63% en 2024, frente al 54% del Global Risk de 2023.


Las previsiones más pesimistas (rojo burdeos) crecen tanto en 2023 como en 2024, al pasar del corto al largo plazo. Pero mientras que, en 2023, el incremento del empeoramiento del corto al largo plazo era de un 54%, para 2024 ese incremento pasa al 467%, mostrando el pesimismo reinante sobre la evolución futura de los riesgos. Y algo similar sucede con las situaciones denominadas “Turbulentas” en 2024, mientras que las situaciones de “Calma” o “Estables” pierden relevancia respecto a 2023 y son todavía menos probables para el largo plazo.

En todo caso, antes de entrar en el análisis particularizado de los riesgos a corto o a largo plazo, hay que tener en cuenta, en primer lugar, que se han producido cambios respecto a las definiciones de 2023 en la definición de los Riesgos para 2024. La nueva definición de los 34 riesgos globales considerados se recoge en el Anexo A[3] del Informe y los cambios se recogen en el Anexo B[4]. No obstante, el propio Informe recoge que: “para garantizar la comparabilidad a lo largo del tiempo, el concepto fundamental de cada riesgo se ha mantenido en líneas generales para que sea consistente con el de versiones anteriores de la encuesta, aunque se modificaron los nombres y definiciones”.

Evolución de la relevancia de la gravedad de los riesgos a corto plazo (2 años) del Global Risk 2023 al Global Risk 2024.

Esta 19ª edición del Informe de riesgos globales trata de identificar los riesgos percibidos más graves para las economías y las sociedades, tanto durante los próximos dos años (2024-2025), como para el horizonte definible a diez años vista (2034).

A corto plazo (dos años), cabe señalar que The Global Risk 2024 registra cambios muy significativos en la Jerarquía de riesgos respecto al The Global Risk 2023, pasando de una estimación de la numerosa presencia y gravedad de los riesgos ambientales (4 de los 10 riesgos definidos) a una significativa reducción de los mismos a la mitad, si bien los Eventos climáticos extremos sigue manteniendo su segunda posición en la importancia de los riesgos a corto plazo. De hecho, dos tercios de los encuestados clasifican el clima extremo como el principal riesgo con mayor probabilidad de generar una crisis global, tanto en 2024, como hasta 2026 (año para el que se considera el segundo riesgo más grave). Además, ahora aparece la Contaminación en décima posición, tal y como apreciamos en el Cuadro siguiente.


Complementariamente, apreciamos como, en 2023, se valoraba el hecho de que el mundo se estaba enfrentando a antiguos riesgos como la inflación y la crisis del costo de vida, lo que incidió en que estos problemas aparecieran como el principal riesgo a corto plazo en el Informe correspondiente. En 2024, sin embargo, aunque aumenta a tres los riesgos de índole económica, estos aparecen con una relevancia mucho menos significativa, aunque más diversificada: 6º. Falta de oportunidades económicas (aunque de nueva definición, está relacionado con la anterior Erosión de la cohesión social en cuanto a su dimensión de desigualdades de oportunidades); 7º. Inflación (en la 12ª posición en 2023 bajo el enunciado de Fallos en las políticas para estabilizar la trayectoria de los precios); y 9º. Recesión económica (en la posición 13ª en 2023).

En línea con la significación de esos riesgos económicos, hay que destacar el fuerte ascenso de la relevancia que se da en el Informe de 2024 a la manipulación informativa (Falsa información y desinformación) que ahora aparece como principal riesgo para los dos años en los que las convocatorias electorales van a afectar a cerca del 40% de la población mundial, frente a la 16ª posición que ocupaba en 2023.

Riesgos económicos y de manipulación social que coadyuvan a que la Polarización social aumente en gravedad respecto a 2023, pasando de la quinta a la tercera posición en cuanto a relevancia. De hecho, The Global Risk 2024 considera que la Polarización social y la Recesión económica son los riesgos más interconectados (y, por lo tanto, más influyentes) en la red de riesgos globales. Lo que unido a la incidencia de la manipulación informativa (Falsa información y desinformación) puede dar lugar a disturbios que “podrían variar desde protestas violentas y crímenes de odio hasta enfrentamientos civiles y terrorismo”.

La cuarta posición en 2024 corresponde a la Inseguridad cibernética (gana 4 posiciones en su relevancia respecto a 2023). Problema de incidencia socioeconómica creciente, con daños a empresas, instituciones y particulares fuertemente crecientes, y sobre el que se estima que la inteligencia artificial generativa (IAG) puede magnificar sus efectos.

La quinta posición en 2024 -Conflictos armados interestatales- es una derivación específica de lo que era el riesgo considerado en 2023 como Conflictos interestatales (sin incluir armados) que se situaba en la decimocuarta posición, lo que refleja el fuerte cambio producido en la valoración de este riesgo.

Por último, la octava posición corresponde a las Migraciones involuntarias, que en 2023 aparecían en décima posición. Su relevancia está directamente ligada a los efectos del calentamiento global, a los Conflictos armados interestatales y a la incidencia diferencial de la Falta de oportunidades económicas, Inflación y Recesión económica sobre los países menos desarrollados, o sobre los grupos sociales más desfavorecidos del conjunto del Planeta.

Como síntesis podemos señalar que ya en 2023 se destacaba la incidencia de los riesgos asociados al calentamiento global y sus efectos, a las guerras comerciales, a las salidas de capital de los mercados emergentes, al malestar social generalizado, o a la confrontación geopolítica (e incluso el espectro de guerra nuclear). Riesgos que se veían amplificados por los niveles insostenibles de deuda, una nueva era de bajo crecimiento, la baja inversión global y la desglobalización, el desarrollo acelerado y sin restricciones de tecnologías de uso dual (civil y militar), o la disminución en el nivel de desarrollo humano después de décadas de progreso, sobre todo en los grupos sociales y en los países menos favorecidos.

Con estos riesgos a corto plazo aún presentes, en 2024 cabe destacar cómo las presiones económicas sobre las personas de ingresos bajos y medios, y sobre los países endeudados y más vulnerables al calentamiento/cambio climático global, aumentarán. Cómo se resentirá el desarrollo al continuar niveles de inflación no dominados, tasas de interés relativamente altas, y riesgos de desaceleración económica incrementadas por la actual escalada de conflictos militares que afectan al acceso a materias primas, así como la persistencia de presiones especulativas sobre los precios por el lado de la oferta.

A lo que se unen, ya a principios de 2024, las disfunciones, desequilibrios y desigualdades asociadas a unos avances tecnológicos cuyos beneficios son claramente apropiados por las multinacionales de los sectores más automatizados, o por las multinacionales tecnológicas impulsoras del desarrollo de la inteligencia artificial (IA) y de otras tecnologías de vanguardia con incidencia creciente sobre la productividad económica, la biotecnología, las finanzas, la adaptación/resiliencia climática, la cualificación del trabajador, o la atención médica. Factores todos ellos impulsores de la desigualdad entre países y personas, con un incremento de la disparidad en la distribución de beneficios que colaborarán a la polarización y radicalización social, con el consiguiente incremento de los riesgos relacionados a más largo plazo.

Evolución de la relevancia de la gravedad de los riesgos a largo plazo (10 años) del Global Risk 2023 al Global Risk 2024.

Los riesgos a largo plazo tienen una cierta relación con los riesgos a corto, si bien su consideración en la encuesta anual (EPRG) que se realiza para el Global Risk responde a una valoración de la continuidad estructural de los mismos, que ha de tener en cuenta el surgimiento o incremento –a corto, y potencialmente a largo- de nuevas fuentes de tensión (inteligencia artificial generativa, conflictos militares, records en temperatura y fenómenos climáticos extremos, etc.).

En esta situación, podemos destacar que The Global Risk 2024 señala que los riesgos asociados a largo plazo sobre la naturaleza, el bienestar y la salud humana, la seguridad global y local, las desigualdades tecnológicas, digitales y sociales o la propia estabilidad socioeconómica, se están acelerando rápidamente y pueden llegar a convertirse en graves crisis y catástrofes en la próxima década. Lo que también viene condicionado porque la atención y los recursos que se necesitan para responder a esos riesgos a largo plazo se concentran en muchos casos en paliar los riesgos emergentes a corto.

Como resultado, los Escenarios para la próxima década aparecen no solo con alto grado de incertidumbre, gravedad y turbulencia, sino con diferencias en valoraciones y priorización de riesgos respecto a años anteriores, que se aprecian en el Cuadro siguiente.


Importancia del calentamiento global y sus efectos.

La primera constatación en esta evolución post-pandemia de la Covid-19 muestra la relevancia y permanencia de los riesgos ambientales, con cinco de los diez primeros riesgos de esta naturaleza: 1. Eventos climáticos extremos; 2. Cambio crítico en los sistemas terrestres; 3. Pérdida de biodiversidad y colapso de los ecosistemas; 4. Escasez de recursos naturales; 10. Contaminación. Y, aunque el acento en 2024 se pone en los Eventos climáticos extremos y la definición de los riesgos ha tenido variaciones entre los Informes de 2021 y 2024, se constata que ya en 2021 eran cinco de diez los principales riesgos asociados al medioambiente, que permanecían en igual número en 2022 y pasaban a ser seis en 2023, con un papel central para el calentamiento global y sus efectos; pero sin olvidar riesgos asociados al colapso de los ecosistemas o a la crisis en el uso de recursos naturales[5].

Como ya señalaban en anteriores Globar Risk Reports, los riesgos ambientales podrían llegar a un punto sin retorno, dominando el panorama de riesgos a corto, medio y largo plazo. Así, en 2024, dos tercios de los encuestados clasifican el clima extremo como el principal riesgo con mayor probabilidad de generar una crisis global, tanto en 2024, como hasta 2026 (año para el que se considera el segundo riesgo más grave). Lo que se mantiene para 2034, donde se une al conjunto de riesgos ambientales recogidos en el Cuadro anterior, que reiteradamente vienen figurando entre los 10 principales riesgos a largo plazo.

Como conclusión, si a corto plazo, los encuestados destacan los riesgos ambientales como preocupantes, a más largo plazo los riesgos ambientales, como ya sucedía en Informes de años anteriores, se perciben como los más críticos y potencialmente más dañinos para las personas y el planeta. De hecho, podemos decir que los riesgos climáticos y ambientales son el foco central de las percepciones de riesgos globales para la próxima década en el Global Risk 2024, y son los riesgos para los que, teniendo en cuenta los resultados de la COP28 del diciembre pasado, podemos señalar que no se cuenta con la respuesta adecuada a corto ni a medio plazo[6].

Un desarrollo tecnológico que también agrava los problemas sociales.

El aspecto más significativo que caracteriza al Global Risk 2024 es la fuerte presencia de los riesgos asociados al mal uso del desarrollo tecnológico e informático entre los diez principales riesgos a largo plazo: 5. Mal-información y desinformación; 6. Resultados adversos de las tecnologías de IA; 8. Inseguridad cibernética; o, ya fuera de los diez primeros, en la 12ª posición: Concentración de poder tecnológico.

Si en el Informe de 2022 se definía en octava posición entre los diez principales riesgos a largo plazo, al “Riesgo de Avances tecnológicos adversos”[7], en el 2023, era reemplazado en el conjunto de los diez principales riesgos, por los “Riesgos asociados a la Ciberdelincuencia generalizada y la ciberseguridad”, situándose en el Informe de 2023, en cuanto a severidad, el citado “Riesgo de Avances tecnológicos adversos” en la última posición (32ª) entre los 32 Riesgos considerados. Sin embargo, como apreciamos, en 2024 los “Resultados adversos de las tecnologías de IA” asciende a la sexta posición. Y conviene no olvidar las advertencias ya recogidas en Informes anteriores al hecho de que el aumento en el gasto militar y la proliferación de nuevas tecnologías asociadas a la confrontación (ciberataques, “fakes news”, drones, armamento de nueva generación, etc.) estaban impulsando un papel creciente de las tecnologías emergentes en la carrera armamentista mundial, lo que conducía a conflictos potenciales -accidentales o intencionados- más destructivos, lo que hemos tenido ocasión de experimentar en el propio año 2023 y seguimos apreciando en enero de 2024[8].

Hay que señalar que The Global Risk 2024 confiere una gran importancia (principal riesgo) a la manipulación social en el corto plazo, atendiendo al hecho de que, del orden del 40% de la población mundial tendrá elecciones, colocándole la encuesta como el riesgo global más grave para 2024-2025. De hecho, se estima que se aprovechará la manipulación y desinformación para ampliar aún más las divisiones sociales y políticas, llevando la Polarización social a la tercera posición como riesgo a corto plazo.

Ello lleva a que el Informe priorice la manipulación informativa, tras los riesgos ambientales, hasta la quinta posición en el largo plazo. Y su directa ligazón potencial con el sexto riesgo a largo plazo (Resultados adversos de las tecnologías de IA) muestran un Escenario que eleva la Polarización social hasta el puesto noveno entre los citados riesgos a largo plazo. Puesto también reforzado por el hecho de que los problemas socioeconómicos destacados a corto plazo, se estima que también van a tener una fuerte incidencia e interrelación con ese avance en la Polarización social que puede llegar a poner en peligro la estabilidad y cohesión social e, incluso, la democracia en el minoritario porcentaje de países que en el conjunto del Planeta se rigen por este sistema de Gobierno. Y ello, porque “los disturbios potenciales podrían variar desde protestas violentas y crímenes de odio hasta enfrentamientos civiles y terrorismo”.

Por último, desde la perspectiva de los diez principales riesgos considerados a largo plazo, hay que destacar la séptima posición de las Migraciones involuntarias, riesgo que en los últimos años no adquiere especial relevancia hasta 2022 (séptima posición), asciende a la sexta en 2023 y vuelve a colocarse en la séptima en 2024.

La conjunción de la vulnerabilidad a los efectos climáticos del calentamiento global con la propensión interestatales o interestatales a los conflictos militares y geoestratégicos, añadidos a la inflación, la deuda, la posible recesión económica y la desigual y desfavorable incidencia de los avances tecnológicos y de la polarización global es de prever que incrementen –principalmente en los países más desfavorecidos- los impactos socioeconómicos en la población, fundamentalmente joven, para la que no quedan muchas más alternativas que la migración forzada, bien por motivos de seguridad, ante los conflictos militares, o de supervivencia, ante las consecuencias de las crisis ambientales o económicas.

Algunas reflexiones finales.

La 53ª edición del Foro de Davos, de 2023, se centró, fundamentalmente, en cinco temas que consideraba iban a encuadrar la dinámica global desde ese mismo año, cuya valoración un año después es desigual:

1) La necesaria reinvención de la globalización con una diversificación que redujera la dependencia exterior, sin olvidar que los lazos económicos que unían al planeta eran fuertes e “imposibles de deshacer” [9].

2) La necesidad de construir resiliencia, con una acción colectiva sostenida de los sectores público y privado, que permita afrontar el hecho de que los mayores desafíos son de naturaleza global y la disrupción global no se está desacelerando con potenciales colapsos masivos (posibles pandemias), dependencia de materias primas y combustibles fósiles y riesgos asociados a graves desigualdades globales, que en 2023 no han dejado de incrementarse.

3) Avanzar hacia la sostenibilidad con una transición y resiliencia energética que permita lograr un futuro “neto cero”, siendo conscientes de que para ello se necesita aumentar la inversión anual global energética renovable en más de 3.500 millones de dólares, lo que, hasta ahora, está muy distante de la realidad registrada en 2023.

4) Potenciar la inclusión social como ventaja competitiva[10].

5) Potenciar la innovación en todos los sectores, incluida la economía espacial, que abría el comienzo de una nueva era para la I+D+i y los negocios. Dinámica sí registrada en los países más desarrollados, fundamentalmente en la automatización y nuevas aplicaciones de las nuevas tecnologías, pero con una irrupción -no recogida en el Informe de 2023- de una inteligencia artificial generativa (conjunción de la IA con el “machine learning”) con cambios disruptores excepcionales cuyos efectos empezarán a materializarse a partir de 2024.

Como se constata, la dualidad de previsiones/realidades llevan a un futuro necesariamente encuadrable en Escenarios que consideren la multiplicidad de futuros potenciales posibles. En este marco, The Global Risk Report 2024, considera cuatro fuerzas estructurales que darán forma a la “materialización y gestión de los riesgos globales durante la próxima década”:

  1. Trayectorias relacionadas con el calentamiento global y sus consecuencias para los sistemas terrestres (cambio climático)[11]. Considera que el calentamiento en la próxima década puede llevar a situaciones potencialmente irreversibles con muchas economías sin estar preparadas para los impactos “no lineales” esperables, lo que puede dar lugar a amenazas insalvables para las poblaciones de los países más vulnerables al clima.
  2. Cambios en el tamaño, crecimiento y estructura de las poblaciones en todo el mundo (Bifurcación demográfica).
  3. Vías de desarrollo de tecnologías de frontera (aceleración tecnológica).
  4. Evolución material en la concentración y fuentes del poder geopolítico (cambios geoestratégicos).”

En todo caso, señala que, a largo plazo, el progreso del desarrollo y los niveles de vida están en riesgo por la disminución de la capacidad de que un significativo porcentaje de la población mundial mejore su situación económica[12] ante la conjunción e interrelación de los principales riesgos detectables, tal y como se aprecia en la Figura siguiente, donde finalmente destacan (tamaño de los círculos) la importancia del riesgo de Recesión económica –como riesgo económico- y la Polarización social como riesgo social. Le siguen el riesgo de manipulación social –como riesgo tecnológico- la Violencia interestatal –como riesgo geopolítico- y la Reducción del acceso a recursos naturales, como riesgo medioambiental.


Complementariamente, consideran que las tensiones geopolíticas latentes combinadas con la tecnología generarán nuevos riesgos de seguridad, donde el conflicto armado interestatal adquiere creciente relevancia, teniendo creciente incidencia en el conjunto de riesgos interrelacionados, tal y como se aprecia en la Figura anterior. De hecho, también estiman que los avances tecnológicos, incluida la IA generativa, permitirán desarrollar nuevas herramientas de disrupción y conflicto, desde malware hasta armas biológicas, que incrementarán el riesgo de conflictos armados intra e interestatales.

La lectura del Informe, en el complejo marco de interrelaciones y riesgos, lleva a un largo plazo marcado por una visión claramente pesimista, aunque con diferencias muy sensibles para las distintas partes del mundo. Y, como en años anteriores, recogen las Percepciones de los cinco principales riesgos considerados para los distintos países tenidos en cuenta, incluida España[13]. Pero su análisis ya será objeto del próximo artículo.

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[1] https://www.weforum.org/publications/global-risks-report-2024/

[2] Encuesta anual de percepción de riesgos globales, realizada entre el 4 de septiembre y el 9 de octubre de 2023, y que por lo tanto no recoge el agravamiento de los conflictos generados tras esa fecha y la actualidad. Recoge las aportaciones de 1.490 líderes globales del mundo académico (19%), empresarial (48%), gubernamental (12%), la comunidad internacional (9%) y la sociedad civil (10%). También aprovecha los conocimientos de más de 200 expertos temáticos, especialistas en riesgos. La Metodología y estructura de la muestra se recoge en el Anexo B del Informe https://www.weforum.org/publications/global-risks-report-2024/ (Págs. 99 a 101).

[3] Appendix A. Definitions and Global Risks List. https://www.weforum.org/publications/global-risks-report-2024/ (Págs. 95 a 98).

[4] Updates to the GRPS 2023-2024 https://www.weforum.org/publications/global-risks-report-2024/ (Págs. 99 a 101). Pág 99. Los cambios más significativos a nuestros efectos serían que se agregaron siete nuevos riesgos (Censura y vigilancia. Cambio crítico en los sistemas terrestres (puntos de inflexión climáticos). Concentración de recursos estratégicos (minerales, materiales). Erosión de los derechos humanos y/o libertades cívicas. Desigualdad o falta de oportunidades económicas. Violencia intraestatal (huelgas civiles, disturbios, golpes de estado). Escasez de talento y/o mano de obra.). Además, el Riesgo “Resultados adversos de las tecnologías de IA” se ha separado del Riesgo “Resultados adversos de las tecnologías de vanguardia (cuántica, biotecnología, geoingeniería)”. Por otro lado, el Riesgo “Desastres naturales y fenómenos climáticos extremos” se ha dividido en dos Riesgos “Eventos climáticos extremos” y “Eventos climáticos no extremos”. Y se han suprimido los Riesgos relacionados con una falla en la gobernanza como la “Ineficacia de las instituciones multilaterales y la cooperación internacional”, el “Fracaso de la adaptación al cambio climático” y el “Fracaso en la mitigación del cambio climático”. Estas actualizaciones se realizaron para garantizar que la lista de riesgos globales se centrara en el riesgo principal en sí, en lugar de una exposición o vulnerabilidad relacionada a ese riesgo a través de la acción. Cambios que, desde una perspectiva comparativa hay que considerar en un marco definido por el hecho de que ya en el Informe para 2022, con cambios sobre los Informes anteriores, se consideraban 37 riesgos, frente a los 32 tenidos en cuenta para 2023, con cambios también en definiciones y estructuración conjunta (Véase el Anexo C. Págs. 110-111 del Informe de 2022: https://www3.weforum.org/docs/WEF_The_Global_Risks_Report_2022.pdf y las págs. 74 a 76 y, fundamentalmente el apartado “Updates to the GRPS 2022-2023”, del Informe de 2023: https://www.weforum.org/reports/global-risks-report-2023/).

[5] De hecho, la importancia y relevancia de los riesgos relacionados con el medio ambiente se mantiene desde el Informe de 2016. Así, de los diez Riesgos más significativos de los Informes de 2019 y 2020, seis tenían carácter ambiental, manteniéndose los mismos del “top ten” de 2018, pero incrementando su gravedad global relativa y consolidando el incremento de importancia que se produjo en estos en 2018 respecto a 2017.

[6] Frenar el calentamiento global era la principal recomendación señalada en el Global Risk 2023, tanto por su relevancia como riesgo a corto plazo (cuarta posición para 2025), como a largo plazo (primera posición para 2033), con el mayor potencial para dañar gravemente a las sociedades, las economías y al planeta. Y ya en el Informe de 2022, el “Fracaso de la Acción Climática” aparecía como la amenaza más crítica para el Planeta.

[7] Definidos en 2022 como “Consecuencias negativas intencionadas o no intencionadas de los avances tecnológicos sobre los individuos, empresas, ecosistemas y/o economías derivadas de la aplicación de la IA, interfaces cerebro-computadora, biotecnología, geoingeniería, computación cuántica, etc.”. En 2023, el etc. era sustituido en la definición por el “metaverso”.

[8] Lo que no nos puede hacer olvidar que, en última instancia, el riesgo de una guerra nuclear de consecuencias inconmensurables es creciente, aunque el “Uso de Armas de Destrucción Masiva” no aparece como tal en el Informe de 2024, si bien se situaba, en 2023, en la 21ª posición de los 32 riesgos considerados. Y ya en 2022, antes de la invasión de Ucrania, se destacaban los Riesgos de Conflictos Militares, incluso en Europa, que ya se sentían presentes en los frecuentes ciberataques desestabilizadores, y en la Proliferación y Uso de Armas de Destrucción Masiva.

[9] Ejemplos claros del incremento del nacionalismo frente a la globalización, iniciados en EEUU bajo la presidencia de Donald Trump, pero mantenidos con las políticas de Joe Biden de subsidiar a los fabricantes estadounidenses para recuperar la industria del país e impulsar la transición energética, se han seguido por medidas similares –incluso en la propia UE- ante la creciente necesidad de evitar la deslocalización de empresas. A lo que se une la división generada globalmente por la dicotomía del conflicto ruso, del árabe-israelí o de la lucha por la supremacía comercial y tecnológica, principalmente con China.

[10] Ya en 2023 se señalaba que las desigualdades en renta y riqueza segueían creciendo, sino que se estimaba que, al ritmo de progreso registrado, se necesitarían 151 años para cerrar las brechas de género en la economía global, 29 años para que los equipos ejecutivos alcanzaran la paridad de género, y 24 años para alcanzar la diversidad étnica en las empresas.

[11] Conviene señalar que los encuestados más jóvenes del GRPS tienden a clasificar los riesgos ambientales, en particular la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas y los cambios críticos en los sistemas de la Tierra, mucho más alto a corto plazo, en comparación con los grupos de mayor edad. El sector privado destaca estos riesgos como principales preocupaciones a largo plazo, en contraste con los encuestados de la sociedad civil o el gobierno que priorizan estos riesgos en períodos de tiempo más cortos.

[12] En el Capítulo 2.5 del Informe se plantean: ¿Fin del desarrollo? https://www.weforum.org/publications/global-risks-report-2024/.  Págs. 57 a 67.

[13] Appendix C: Executive Opinion Survey: National Risk Perceptions. https://www.weforum.org/publications/global-risks-report-2024/Págs. 102 a 111.