¿Sociedad versus individuo?
La extrema derecha y una parte sustancial de la derecha más nacionalista mantienen una dura y radical oposición a procesos como los ligados a la Agenda 2030 (“Transformar el mundo”) por razones que sustentan, fundamentalmente, en que representan un intento de control de los países y de los individuos desde un totalitarismo “globalista” y “ambientalista” que ataca a las naciones (“America First” y desnaturalización de la población inmigrante) y al individuo (anarco-ultra-liberalismo encarnado en Milei).
Pero vayamos al principio para intentar comprender el proceso. El 25 de septiembre de 2015 la Asamblea General de Naciones Unidas, integrada por 193 países, aprobaba por aclamación la nueva Agenda 2030[1] definida por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y 169 subobjetivos a alcanzar para el año 2030, como elementos constitutivos de un avance hacia un Desarrollo Sostenible integrado y universal que debería permitir avanzar, fundamentalmente, en erradicar la pobreza extrema, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y frenar el cambio climático, buscando un avance hacia la modificación de “los patrones de producción, de comercialización y de consumo por otros más sostenibles ecológicamente, menos excluyentes en lo social y que por lo tanto permitan equiparar oportunidades para toda la población mundial”.
La Agenda 2030 entró en vigor a partir del 1 de enero de 2016 pero su cumplimiento no es obligatorio ni prescriptivo para los distintos países signatarios, lo que no es indiferente al hecho de que avanzar hacia algunos de los ODS que ahora se definen obligaría a cambiar radicalmente la sociedad de consumo capitalista globalizada que domina el panorama internacional. La obligatoriedad de que las políticas públicas de los distintos países priorizaran el avance hacia los ODS no era asumible para los lobbies empresariales multinacionales que presionaron para que, en los ODS, por un lado, subyaciera el “crecimiento económico”[2] como eje de cualquier tipo de “desarrollo”; y, por otro, para que en ningún caso la consecución de los ODS adquiriera carácter vinculante para los distintos países. Adicionalmente, en las reuniones finales de los países, a puerta cerrada, se excluyeron dos ODS inicialmente previstos, como la garantía y exigibilidad del cumplimiento por parte de los Estados de la Carta de Derechos Humanos acordados internacionalmente, lo que hubiera permitido incorporar el control del Consejo de DDHH de dicho cumplimiento en cada país como parte de la Agenda 2030; o la creación de un mecanismo mundial para controlar el fraude y la evasión fiscal.
Los ODS intentaban ser un paso adelante en la superación de las limitaciones de las anteriores políticas, indicadores y enfoques, pero minimizan aspectos cruciales cómo la insostenibilidad ambiental del crecimiento económico que asume como motor del desarrollo; la imprescindible exigencia de coherencia en las políticas sociales, económicas y ambientales para un DS; o la necesidad de erradicación de la injustica y desigualdad social para asegurar una cohesión social que es básica para poder hablar de DS. Y, por supuesto, abstrae la necesidad de mecanismos específicos de financiación a los países más desfavorecidos, más allá del inalcanzado 0,7% del PIB, como ayuda a un DS generalizado.
No obstante, la mayoría de los ODS chocan, por su propio origen en su definición, con la visión ultra-liberal, cortoplacista y nacionalista que preside los objetivos de la extrema derecha y de gran parte de la derecha, para la que las desigualdades sociales son parte del orden natural de las cosas (no todos los seres son iguales) y el riesgo ambiental es un invento de los que quieren controlar el mundo desde Naciones Unidas[3]. Las actuales tendencias ultra-liberales y nacionalistas pretenden el desmantelamiento del funcionamiento de los servicios públicos garantes del bienestar de los ciudadanos y la minimización de la grave afección a muchos de los elementos del patrimonio (recursos naturales y culturales) afectados por el modelo de sociedad de consumo capitalista actual especulativo y globalizado, lo que claramente contradice a varios de los ODS definidos. Propugnan un crecimiento económico local, pero olvidan que éste depende de un comercio mundial que permite unos precios y unos valores añadidos ventajosos, pero que no incorporan externalidades ni el largo plazo, llevando a situaciones tan graves como los procesos de calentamiento global y cambio climático asociado, o la superación de dos tercios de los límites planetarios, lo que puede poner en peligro la supervivencia de la vida en el planeta, generando, entre otros efectos, lo que ya se conoce como la sexta gran extinción de especies, cuyas consecuencias sobre la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas, y consecuentemente sobre la salud de la población a largo plazo, son tremendamente negativas.
Ha quedado claro que en las próximas elecciones europeas el objetivo de los partidos ultraderechistas es lograr una gran coalición con la derecha para ser decisivos en el futuro parlamento europeo de forma similar a como lo están siendo en España en Comunidades Autónomas y Ayuntamientos con la unión de VOX y PP en el gobierno de los mismos.
De esta manera, la ultraderecha, que actualmente se integra en los grupos parlamentarios Reformistas Europeos (ERC) e Identidad y Democracia (ID), que representan el 16,7% del Parlamento, aspiran a superar el 20% y, unidos con la derecha (Partido Popular Europeo), sustituyendo en esta unión a los socialdemócratas (Socialistas y Demócratas), pasar a influir decisivamente en las políticas de la UE, potenciando políticas ultra-liberales, machistas, xenófobas y anti-ambientalistas que devolvería a una Comisión Europea reducida en su capacidad de actuación a épocas en que sus políticas eran fundamental –y casi exclusivamente- basadas en el mercado y en el crecimiento económico- con referencias absolutamente marginales a asuntos ambientales o de cohesión socioeconómica o territorial, recuperando e incrementando el poder de veto de los Estados miembros.
Escaso favor haremos a los ciudadanos europeos si ante las políticas cada vez más centradas en los intereses nacionales de EEUU, China, Rusia o el reto de los miembros de la OCDE, con un creciente papel de las inversiones públicas dirigidas a la potenciación de sus empresas y a la limitación del peso de sus importaciones, los países de la UE y su Parlamento optaran por la disolución y debilitamiento de sus instituciones y políticas comunes ante multinacionales cada vez más potentes que gobiernan el comercio mundial, o el control creciente de los ciudadanos a través de una inteligencia artificial generativa y el establecimiento de “firmas digitales” de cada persona que les permiten dirigir las informaciones que recibimos, lo que consumimos, lo que vemos o lo que leemos.
¿Avanza la UE en el logro de los ODS?
Poco más de los señalado habría que añadir para comprender cómo una parte de las derecha y extrema derecha, potenciadas crecientemente en los países que integran la OCDE, se oponen radicalmente a políticas asociadas al logro de los ODS de la Agenda 2030, o a una incidencia global de Naciones Unidas o de la propia UE, en el caso de sus países miembros, que condicione o limite sus intereses nacionales, individualistas, machistas y xenófobos.
Hasta ahora, en la UE, el Pacto Verde Europeo, de 2019, y las actuaciones normativas y de inversión derivadas de la irrupción de la Covid-19 (NextgenerationEU) y los Presupuestos Europeos 2021-2027, son las piedras angulares para la implementación de los ODS en Europa y conseguir avanzar en el logro de la Agenda 2030. Si bien hay que señalar que los mismos sólo inciden directamente en 12 de los 17 ODS, ya que muchas dimensiones de los ODS, fundamentalmente las sociales, no se reflejan adecuadamente en el Pacto Verde Europeo según señalaban Lafortune et alt., (2021)[4]. Sobre todo, en lo que se refiere a desvincular el progreso socioeconómico de sus impactos negativos sobre el clima y la biodiversidad, y en lo relativo a las consecuencias de los efectos externos -ambientales y socioeconómicos- del desarrollo europeo sobre otros países de los que se importan bienes y servicios.
EUROSTAT (2016)[5] elaboró, ya en 2016, una primera aproximación al logro de los ODS que avanzaba sensiblemente en cuanto a número de Indicadores (hasta 153) continuando posteriormente en la armonización de las métricas en los países de la UE[6].
El Marco Financiero Plurianual, el NextGenerationEU y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), con su aplicación en cada país a través de los Planes Nacionales de Recuperación y Resiliencia (PNRR), han proporcionado capacidad financiera y reformas para acelerar la transformación de la UE para el período 2021-2027, con sus objetivos de “guiar y construir una Europa más sostenible, resiliente y más justa para la próxima generación”. Pero las directrices de la Comisión (Reglamento MRR) para los estados miembros, condicionadora del contenido de los PNRR, no exigían la consideración explícita de su relación con el logro de los ODS, por lo que pocos de los aprobados hacen referencia explícita a los ODS, siendo el caso de España uno de los tres países (junto a Bélgica y Grecia) que sí considera su relación con los ODS, analizando cómo se incide sobre cada uno de ellos, a través de las 212 medidas de reforma e inversión consideradas iniciadas, aspecto al que nos referiremos en el artículo siguiente.
En todo caso, la Agenda 2030 parte de establecer una fecha de referencia –año 2030- para valorar el grado de consecución de las Metas asociadas a los ODS, siguiendo la experiencia de lo que fueron los Objetivos del Milenio (ODM) para 2015; y se reitera la utilización de Indicadores cuantitativos, definiendo la forma de medirlos[7] para, en primer lugar, contrastar hasta qué punto se produce un avance real en el cumplimiento de los ODS y las Metas definidas (a nivel global el seguimiento se produce en el Foro Político de Alto Nivel de la ONU, que se reúne anualmente); y, en segundo lugar, para que una vez los resultados de la medida de esos Indicadores sea pública y transparente, la población informada sobre el grado en que sus respectivos Gobiernos cumplen los compromisos asumidos, puedan, en su caso, presionarlos, o promover cambios en los mismos si los resultados son socialmente insatisfactorios. En todo caso, con un número de Indicadores bastante más reducido de los 232 inicialmente previstos, dada la insuficiente y heterogénea información disponible, en los distintos Informes se señalaban las limitaciones del cálculo, la diferente fiabilidad, y la lejana y heterogénea fecha de referencia en los datos para algunos países[8]; situación que, aunque con mejoras significativas en algunos casos, se ha ido repitiendo en los Informes publicados hasta la fecha.
En todo caso, en el último Informe publicado por SDSN Europe (2024)[9] con el significativo subtítulo de “European Elections, Europe’s Future and the Sustainable Development Goals” muestra una evolución que se refleja en la Figura siguiente.
Destaquemos que en el propio Informe se señala que la UE, como consecuencia de las sucesivas crisis que, desde 2020 ha padecido (pandemia, y guerra de Ucrania y sus efectos) se ha producido un estancamiento desde el punto de vista del avance en la consecución de los ODS; e incluso una reversión del progreso en la reducción de las desigualdades socioeconómicas dentro de los países. También persisten los desafíos relacionados con los objetivos ambientales y de biodiversidad, incluidos los sistemas alimentarios y territoriales sostenibles (ODS 2, ODS 12, ODS 13, ODS 14 y ODS 15), así como los elevados impactos negativos del consumo de la UE y de sus cadenas de suministro, insostenibles por sus efectos indirectos internacionales, fuera de las fronteras de la UE.
Si ya antes de las crisis los avances desde 2015 eran lentos en los ODS, estos se han visto todavía más reducidos desde 2020 y el progreso general es demasiado lento para llegar a cumplir las metas previstas en todos los ODS para 2030.
Por último, se señalan grandes diferencias en el grado de alcance y el ritmo de avance en el logro de los ODS para los distintos países europeos. En el caso de España, en el próximo artículo consideraremos su situación en el grado de consecución de los ODS y la dinámica registrada en los mismos desde 2015.
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[1] ONU. 2015. Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. https://undocs.org/es/A/RES/70/1
[2] Se produce una reiterada confusión “interesada” y no “neutral ideológicamente” entre crecimiento del PIB y bienestar de la población, machaconamente soportada por los medios de comunicación y los Gobiernos, con el mensaje de que el bienestar está asociado al crecimiento del PIB, ya que éste genera crecimiento del empleo, que es el camino para que desaparezca la pobreza y se amortigüe la desigualdad, mejorando al conjunto de la sociedad, olvidando aspectos fundamentales como los efectos externos ambientales generados, o las desigualdades socioeconómicas y territoriales no consideradas en este indicador de “crecimiento”. Pese a ello, el crecimiento del PIB, o de la renta media per cápita, se siguen manteniendo como paradigma del avance de las sociedades; y, lo que es más grave, como referentes prioritarios para la definición de las políticas públicas de los gobiernos.
[3] Basan su postura en que la Agenda 2030 asume que hay muchas actuaciones precisas para el cumplimiento de los Objetivos que exigen acciones colectivas concertadas -reducir las emisiones de gases efecto invernadero para frenar el calentamiento global, erradicar los paraísos fiscales, frenar la sobreexplotación de los recursos comunes y la pérdida de biodiversidad, etc.- en las que se precisa la presencia de Naciones Unidas y sus Conferencias de las Partes (COP), lo que condiciona el papel de las “naciones”.
[4] LAFORTUNE G, ET ALT. (2021). Europe Sustainable Development Report 2021: Transforming the European Union to achieve the Sustainable Development Goals. SDSN, SDSN Europe and IEEP, France: Paris. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2021/Europe+Sustainable+Development+Report+2021.pdf
[5] EUROSTAT. Sustainable development in the European Union. A statistical glance from the viewpoint of the UN sustainable development goals. Luxembourg. 2016. https://ec.europa.eu/eurostat/documents/3217494/7745644/KS-02-16-996-EN-N.pdf/eae6b7f9-d06c-4c83-b16f-c72b0779ad03?t=1480064220000
[6] EUROSTAT. SDG in the European Union. https://ec.europa.eu/eurostat/cache/digpub/sdgs/ , https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/explore/all/tb_eu?lang=en&subtheme=sdg&display=list&sort=category
[7] Naciones Unidas, a través de su Statistical Commission, ha estado propiciando y perfeccionando la definición de Indicadores (se propusieron inicialmente un total de 232 Indicadores) para contrastar el acercamiento o alejamiento del cumplimiento de los ODS por parte de cada país o territorio, propiciando la publicación de Informes anuales valorados sobre la situación de cada país en dicho cumplimiento, aunque la definición de los Indicadores y de las variables utilizadas, tanto en cuanto a fecha de referencia como a fiabilidad de los datos, es muy variable.PNUD. Documentation and resources. Human Development Data Center, Inter-Agency and Expert Group on Sustainable Development Goal Indicators, 2022. https://hdr.undp.org/en/data
[8] En 2015 (KROLL C., 2015 – Sustainable Development Goals: Are the rich countries ready? https://www.bertelsmann-stiftung.de/fileadmin/files/BSt/Publikationen/GrauePublikationen/Studie_NW_Sustainable-Development-Goals_Are-the-rich-countries-ready_2015.pdf) publicaba un primer informe, que sólo se refería a 34 Indicadores para los 34 países ricos e industrializados que formaban parte de la OCDE, utilizando las fuentes de datos de esta organización. En julio de 2016 se publicaba el primer Informe Global (Bertelsmann Stiftung and Sustainable Development Solutions Network, 2016. https://www.sdgindex.org/reports/sdg-index-and-dashboards-2016/) sobre una aproximación al cálculo del grado de alcance de los ODS en distintos países.
[9] Europe Sustinable Development Report 2023/24. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2024/europe-sustainable-development-report-2023-24.pdf


