Durante estos días se tramita la ley más importante de la Legislatura, pero las formaciones de la oposición se posicionan ignorando su contenido. Es la gran paradoja de nuestros días.

El debate presupuestario se centra en quién liga con quién, en quién rompe con quién, en quién se siente querido, celoso o despechado… El salsa rosa de la política.

Unos garantizan apoyo si no están los otros. Los otros prometen el rechazo si acuden los primeros.

Ciudadanos condiciona su voto a la ley de presupuestos con una enmienda a la ley de educación. El PP justifica su rechazo a los presupuestos por la armonización fiscal ajena a los presupuestos…

Y Vox, la tercera fuerza política de España, decide hacer huelga parlamentaria, no presenta enmiendas, no participa en los debates, no vota los presupuestos… y convierte a sus 52 diputados en videoaficionados a tiempo completo.

Y, ¿por qué no quieren hablar de los presupuestos? Quizás porque cualquier análisis honesto sobre el proyecto de PGE del Gobierno para 2021 ha de concluir en la necesidad de unir fuerzas para sacarlos adelante.

Si los presupuestos en tramitación incluyen un aumento del 75% en el gasto sanitario, imprescindible para reforzar el sistema nacional de salud y adquirir vacunas contra la pandemia, ¿qué importancia tiene que también vaya a apoyarlo otro partido distinto?

Si el proyecto presentado por el Gobierno permite invertir 27.000 millones de euros en ayudas europeas para reactivar la economía y generar empleos dignos, en beneficio de todos los españoles, ¿por qué incidir en los vetos cruzados?

Si la propuesta presupuestaria incrementa la inversión educativa en un 70% y las políticas de vivienda en un 25%, a la vez que proporcionan un Ingreso Mínimo Vital a 850.000 familias más, ¿por qué buscar excusas en controversias lingüísticas estériles?

Quienes hemos tenido la oportunidad de participar en los debates sobre el proyecto presupuestario en la Comisión de Presupuestos del Congreso, hemos podido confirmar la falta de argumentos sólidos y datos fehacientes para justificar el rechazo.

Las derechas han acudido a los tópicos gastados de ETA, el ogro comunista y la persecución de los castellano-hablantes para armar un discurso falaz que no logra disimular su actitud crispadora, obstruccionista e irresponsable.

A pesar de todo, el resultado de la votación de la ponencia presupuestaria en el Congreso de los Diputados ha sido muy positivo: 19 votos a favor, 11 en contra y una abstención.

Aún está pendiente el debate y la votación en el Pleno del Congreso, así como la tramitación en el Senado. Queda tiempo. Ojalá algunos lo utilicen para estudiar los presupuestos, pensar en el interés general y cumplir con su responsabilidad.