El Sistema PĂşblico de Pensiones supone la principal fuente de ingresos de mĂĄs de 9,5 millones de pensionistas y de sus familias, habiĂŠndose constituido durante la crisis como uno de los elementos que han contribuido a sostener a muchas familias en nuestro paĂ­s. AdemĂĄs constituye la polĂ­tica pĂşblica con mayor capacidad de redistribuciĂłn y reducciĂłn de las desigualdades.

En estos momentos el sistema estĂĄ en riesgo y en consecuencia, la garantĂ­a no sĂłlo de las pensiones actuales sino tambiĂŠn, y especialmente, de las pensiones futuras. Y a esta situaciĂłn nos ha llevado el Gobierno del Partido Popular que a partir de 2012 adoptĂł una polĂ­tica basada en la devaluaciĂłn salarial y en el debilitamiento de las condiciones laborales de los trabajadores, una polĂ­tica de precarizaciĂłn, incluso en condiciones de crecimiento del empleo, que ha traĂ­do como consecuencia un descenso de los ingresos contributivos de la Seguridad Social, que se han revelado como insuficientes para financiar los gastos contributivos. Como resultado el sistema de la Seguridad Social se ha desequilibrado, y ha aparecido un dĂŠficit estructural de millones de euros anuales. En 2016 el dĂŠficit se ha situado en el 1,62% del PIB lo que supone mĂĄs de 17.700 millones de euros.

Fuente: elaboraciĂłn propia a partir de datos de Seguridad Social

 

A ello hay que aĂąadir la reforma del sistema de pensiones que hizo el Gobierno del PP en 2013 mediante la imposiciĂłn, sin diĂĄlogo social y rompiendo unilateralmente el consenso del Pacto de Toledo. Una reforma que ha empobrecido a mĂĄs de 9,5 millones de pensionistas con medidas como una revalorizaciĂłn insuficiente y constante de las pensiones al 0,25%, la inclusiĂłn del factor de sostenibilidad, que ajusta el importe de la pensiĂłn en funciĂłn de la esperanza de vida, y el favorecimiento de los esquemas privados de jubilaciĂłn, en detrimento del Sistema PĂşblico de Seguridad Social.

Se ha condenado a los pensionistas a una congelaciĂłn de sus pensiones, con subidas ridĂ­culas del 0,25% en estos momentos, por debajo de la subida del IPC, lo cual implica una pĂŠrdida de poder adquisitivo que se calcula en el 17,5% en 10 aĂąos. AdemĂĄs, el factor de sostenibilidad, que entrarĂĄ en vigor a partir del 1 de enero de 2019, implicarĂĄ una rebaja inicial de la pensiĂłn de acuerdo con la esperanza de vida, conduciendo a un modelo de pensiones menguantes.

Los resultados de esta polĂ­tica estĂĄn a la vista: progresiva pĂŠrdida de poder adquisitivo de las pensiones, sensaciĂłn de incertidumbre en los actuales jubilados sobre si el Estado serĂĄ capaz de pagar sus pensiones en los prĂłximos aĂąos, sentimiento de injusticia en aquellos que contribuyen al sistema pero dudan de que ĂŠste les pueda proporcionar una pensiĂłn digna en un futuro a 10 o 20 aĂąos vista, y desesperanza casi absoluta por parte de la juventud en que algĂşn dĂ­a puedan contribuir y ser protegidos por el sistema.

La revalorizaciĂłn de la pensiĂłn conforme al encarecimiento del Ă­ndice de precios de consumo es una necesidad para la mayorĂ­a de pensionistas, especialmente para aquellos que tienen pensiones muy bajas. Hay mĂĄs de 3,1 millones de pensionistas que cobran una pensiĂłn media inferior a los 6.800 euros/aĂąo, lo que indica que el 33% del total de pensionistas tienen una pensiĂłn que apenas les permite llegar a fin de mes. AdemĂĄs existe un 14,4% de mayores de 65 aĂąos que se encuentra en riesgo de pobreza o exclusiĂłn social segĂşn la Encuesta de Condiciones de Vida.

Asimismo se estĂĄ ampliando la brecha existente entre la cuantĂ­a de las pensiones de los hombres y de las mujeres, que estĂĄ cercana al 36%. La pensiĂłn media de jubilaciĂłn de una mujer es cada mes 450 euros inferior a la pensiĂłn de un hombre. MĂĄs de 2,2 millones de mujeres jubiladas estĂĄn sufriendo las consecuencias de las discriminaciones soportadas a lo largo de la vida.

La prueba mĂĄs clara de que el PP estĂĄ laminando el Sistema PĂşblico de Pensiones es el expolio sistemĂĄtico al que ha sometido al Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Las retiradas masivas del Fondo, que a finales de 2011 contaba con 66.815 millones de euros, lo han dejado en 8.095 millones de euros. El Gobierno ha tenido que recurrir para pagar la nĂłmina de las pensiones a prĂŠstamos del Estado a la Seguridad Social y a la retirada del Fondo de Mutuas, en vez de plantear medidas serias en el marco del Pacto de Toledo y el DiĂĄlogo Social.

Fuente: elaboraciĂłn propia a partir de datos de Seguridad Social

 

ÂĄNo nos engaĂąemos! Tras estas polĂ­ticas hay un objetivo claro: el PP quiere hacer ver a la sociedad que el actual sistema pĂşblico de pensiones no es viable, que hay que ir rebajando el nivel de las pensiones cada aĂąo y que hay que llevar el sistema hacia su privatizaciĂłn a travĂŠs del establecimiento de fondos de pensiones en el medio plazo.

Las pensiones estĂĄn en riesgo. Por eso es imprescindible adoptar medidas que den estabilidad al Sistema PĂşblico de Pensiones, garantizando el derecho a las pensiones y el acceso al Sistema y para ello debe considerarse un derecho constitucional y ser incorporado como tal en la reforma de la Carta Magna. Para garantizar el futuro del Sistema PĂşblico de Pensiones es necesario recuperar el Pacto de Toledo y el diĂĄlogo social; aprobar un nuevo Estatuto de los Trabajadores que promueva derechos laborales y empleo de calidad; y establecer fuentes complementarias de financiaciĂłn de las pensiones, como en la mayorĂ­a de los paĂ­ses de nuestro entorno.

En conclusiĂłn, debe ser una prioridad asegurar la sostenibilidad y suficiencia de un sistema pĂşblico de pensiones que garantice unas pensiones dignas tanto a los pensionistas actuales como a los que accederĂĄn a una pensiĂłn en el futuro. Un sistema, en definitiva, que mantenga y reafirme la defensa de la contribuciĂłn y la solidaridad, puesto que ha demostrado sus efectos a lo largo de dĂŠcadas como elemento bĂĄsico de cohesiĂłn y de estabilidad social.