Van pasando los días desde aquel fatídico 29 de octubre que segó las vidas de 231 personas, y que hizo que de manera abrupta y definitiva entrara en nuestras vidas la palabra DANA. Una palabra, que según el diccionario de la lengua española significa “depresión en niveles altos de la atmósfera, que, aislada de la circulación general atmosférica, se mueve de forma independiente y puede producir grandes perturbaciones con precipitaciones muy intensas”. Y que ahora en España significa muerte y destrucción.
Ante semejante catástrofe, que vino acompañada de otra riada de bulos y desinformación que no respetó en ningún momento el dolor de los afectados, se ha demostrado vital el acceso a información objetiva y veraz, como la que está proporcionando el gobierno de España en la web habilitada al efecto, que ofrece datos oficiales y actualizados sobre la situación generada por la DANA y las medidas que está adoptando.
En este sentido, resulta también de interés analizar los datos del barómetro de diciembre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), donde se han realizado una serie de preguntas sobre esta catástrofe. De ellos, se pueden destacar:
- Al conocer las consecuencias materiales, económicas o personales de la DANA, los sentimientos que se han experimentado con mayor intensidad han sido por este orden: la impotencia, la rabia, la solidaridad, la tristeza, la compasión, la ansiedad, la inseguridad, el agradecimiento, y la desesperación.
- La población se siente informada. Concretamente, un 73,4 por ciento se considera muy o bastante informado sobre las inundaciones que han tenido lugar como consecuencia de la DANA. Mientras un 22,7 por ciento señala estar poco o nada informado.
- La televisión fue el medio principal para informarse. Ante la pregunta del medio por el que principalmente se informaron sobre el desastre causado por la DANA, en respuesta múltiple, señalaron por la televisión, un 64,3 por ciento; las redes sociales, un 37,6 por ciento; la radio, un 18,2 por ciento; por el entorno familiar o amistades, un 16,7 por ciento; y por la prensa en formato digital, un 15,7 por ciento.
- Las redes sociales que más se siguieron para informarse sobre la DANA, fueron Instagram, un 46 por ciento; Tik tok, un 30,4 por ciento; Facebook, un 27,9 por ciento; X, un 27,1 por ciento; Youtube, un 12,5 por ciento; internet, un 7,6 por ciento; y redes de medios de comunicación, un 6,2 por ciento.
- El 99,7 por ciento califica los efectos de la DANA, como muy o bastantes graves. Y consideran muy probable, 7,51 sobre 10 en cuanto a las posibilidades, que vuelva a ocurrir un fenómeno como este en los próximos dos o tres años.
- Se relaciona la DANA con el cambio climático. Concretamente, el 71,3 por ciento, mientras que un 17,5 por ciento dice que es un fenómeno totalmente aislado. Y, además, el 74,1 por ciento de la población le preocupa mucho o bastante el cambio climático en estos momentos.
- Preocupación por verse afectados por este tipo de catástrofes. Un 56,1 por ciento de españoles asegura que le preocupa mucho o bastante verse afectado por una catástrofe de este tipo, mientras un 41,1 por ciento afirma estar poco o nada preocupado. Entre los valencianos la preocupación aumenta hasta el 70,7 por ciento, y los que no les preocupa baja hasta el 26,5 por ciento.
- Proteger a los ciudadanos. Hay consenso en cuanto a la importancia de que se tomen medidas previas para proteger a la ciudadanía contra los efectos de la crisis climática con un 9,18 sobre 10.
- Las administraciones públicas son las que tienen que tomar medidas. Cuando se pregunta sobre a quien le correspondería tomar medidas para hacer frente a las consecuencias del cambio climático y a fenómenos como la DANA, un 38,9% dice que a todas las administraciones públicas, un 29% asegura que al Gobierno central y un 10,7% a los gobiernos autonómicos.
- Más recursos en los Presupuestos Generales del Estado para hacer frente a estos fenómenos. El 82% de los españoles opina que se deberían dedicar más recursos en los Presupuestos Generales del Estado a organismos dedicados a hacer frente a fenómenos como la DANA, mientras que un 14,1% no cree que sea necesario. Entre los valencianos, están a favor de dedicar más recursos un 85,3%.
Todos estos datos nos llevan a la misma conclusión: las administraciones públicas deben agilizar las ayudas de todo tipo a los afectados para que puedan volver cuanto antes a una cierta normalidad vital que siempre tendrá en el recuerdo a las víctimas. La planificación territorial debe tener en cuenta los factores climáticos por encima del negocio y la especulación. Y después llegaran la depuración de responsabilidades.
Pero ahora, lo primero, es demostrar a los afectados que no están solos y que viven en un país, España, que está preparado para ayudarles con agilidad y eficacia, frente a tanto bulo y engaño.
Si se hace de este modo, la impotencia, la rabia, la tristeza, la ansiedad y la desesperación darán paso a la esperanza.



