El Ministerio de Trabajo y los sindicatos están presionando para que la indemnización por despido improcedente sea más disuasoria, eliminando su tope y adaptándola a los años reales del trabajador y a su situación particular.

Y es que el Consejo de Europa vuelve a insistirle a España en que vulnera la Carta Social Europea con su actual normativa sobre indemnización por despido improcedente, por lo cual le pide que la reforme. La petición arranca de las reclamaciones presentadas por UGT y CCOO que el mencionado organismo resolvió a favor de los sindicatos, y que ahora está en el tejado del Gobierno.

El Comité mencionado recomienda «proceder a la revisión y modificación de la legislación pertinente» con el objetivo de «garantizar que las indemnizaciones concedidas en los casos de despido ilícito, así como cualquier baremo utilizado para calcularlas, tengan en cuenta el daño real sufrido por la víctima y las circunstancias individuales en su caso». Asimismo, el Consejo anima a «proseguir los esfuerzos para garantizar que el importe de las indemnizaciones, tanto para daños materiales como morales, sea disuasorio para el empleador, a fin de asegurar la protección de los trabajadores frente a dichos despidos».

Para este Consejo, nuestro sistema basado en una indemnización según los días trabajados —con un máximo de 33 días por año trabajado hasta 24 mensualidades (45 días para los periodos previos a 2012)— no siempre compensa los despidos sin causa; por eso señala que nuestra normativa viola ese principio compensatorio.

Como consecuencia de las resoluciones favorables a las denuncias de UGT y CCOO, hubo reclamaciones a los juzgados con este sustento legal que lograron indemnizaciones adicionales a las tasadas en días, hasta que el Tribunal Supremo las cortó en seco con un pronunciamiento en diciembre de 2024 en el cual rechaza que quepan las indemnizaciones adicionales según la legislación española. Este pronunciamiento fue recurrido por los dos sindicatos ante el Tribunal Constitucional, lo cual ha hecho que la CEOE utilice esta línea argumental para negarse a hablar de esta cuestión en la mesa del diálogo social.

No obstante, el Ministerio de Trabajo se comprometió en mayo a elaborar un texto articulado que defina un proyecto de ley para llevar al Ejecutivo, a pesar de las enormes dificultades que este proyecto tenga tanto en el apoyo del Consejo de Ministros como en la tramitación parlamentaria.

Entretanto, los sindicatos proponen un sistema de indemnización con tres niveles:

  • Un suelo mínimo (como el que ya existe en Francia y en Italia) con indemnizaciones tasadas que partan de 45 días por año y 42 mensualidades.

  • La posibilidad de que por vía judicial se puedan conseguir indemnizaciones complementarias con base en cuestiones como la edad, el género, la formación o el sector, etc.

  • Reformar la causalidad de los despidos.

  • Recuperar los salarios de tramitación mientras el trabajador espera el juicio.

  • Que el derecho de readmisión recaiga en el trabajador y no en la empresa.

Esta reforma, la octava que se hace desde 1986, podría ser la primera que se realice sin carácter regresivo, ajustándose más al carácter disuasorio en los despidos improcedentes que a la rebaja de indemnizaciones para hacerlos cada vez más baratos, como ha sido la tónica general en estos años.

Ahora bien, las dificultades objetivas para sacarla adelante son tremendas. En el seno del Gobierno seguro que habrá oposición, porque este tema no va a gustar en el Ministerio de Economía, siempre partidario de abaratar el despido como medida recurrente a la hora de atraer inversiones y mantener el pulso económico y el empleo. Su tramitación parlamentaria, sin salir de un acuerdo en la mesa del diálogo social con los sindicatos y la patronal, es prácticamente imposible dado el tremendo peso que las derechas tienen en el hemiciclo y la experiencia vivida con la reducción de jornada. Ahora bien, el movimiento sindical sabe de las dificultades que hay que salvar en este país para avanzar en las relaciones laborales y seguro que esta batalla la van a dar, aunque sea larga y tortuosa.