Vivimos una época apasionante. Todo el trabajo de democratización que quedó por hacer vuelve flagrante. Esa es la palabra. La derecha franquista, la que nunca creyó en la democracia ni en la Constitución ni en la política ha salido a los tribunales, a los periódicos, a los medios de comunicación a derruirla. Con todo: “quien pueda hacer que haga”. A cara descubierta. No lo ocultan y no les importa; lo más que puede pasar es que arruinen el apoyo social a la democracia, pero eso ¿y qué? Cuando la derecha española saca a relucir sus colmillos hay dolor, sufrimiento, desazón, tristeza pero es lo que hay. Defender la democracia nunca fue fácil. Las fosas y las cunetas, esas de las que habla Nacho Cano, están plenas de ejemplos. Ahora solo tiran con denuncias, insultos, bulos, acosos… Cuando nos disparan con alguna, toca pensar que más daño les hicieron a otros demócratas españoles. Al fin y al cabo, disparan palabras de fogueo en la primera línea de fuego mediático… ruido y ruido todas las horas del día. Humo y estallidos de efectos especiales.
Hoy la diferencia con la década de los ochenta es que entonces Fraga quería lo mismo que ahora sus seguidores, pero entonces con la desventaja de llevar la dictadura detrás. Hoy continúan triturando la política desde las instituciones envueltos en la bandera y una forma torticera de emplear los conceptos y atributos propios de la democracia. Un partido de gobierno con modos y maneras antisistema.
El frente de batalla mediático y judicial se intensificará previsiblemente. Al PP le falló la estrategia de la fusión fría (también llamada abrazo del oso) con Vox cuando estos vieron que se acababa la fiesta. Ahora su lectura está clara. Saben que cuentan con Vox para formar gobierno llegado el caso, como ya han comprobado en la comunidades. Luego se trata de rascar todos los votos que puedan de esa pared. La política del PP será cada vez más un espejo de Vox, de tal forma que tanto monte, monte tanto votar a Francisco que a Paco. O Abascal que Semper. Igual de moderados los dos.
Diez gotas de ciencia y una de paciencia dado que no hay conciencia
1 -¿Qué significa la estimación de voto que publica el CIS?
Es una medición del apoyo electoral potencial de que dispone cada formación política en el momento de la recolección de los datos.
2 -¿Esto quiere decir que ese sería el resultado de efectuarse elecciones en ese momento?
No, en absoluto. Cuando se convocan elecciones se modifican las probabilidades de comportamiento. La medición del apoyo electoral que realiza el CIS se efectúa independientemente (en términos estadísticos y lógicos) de que exista o no convocatoria electoral (real o hipotética).
3 -¿Es la medición del CIS una predicción de posibles resultados?
No, en absoluto. Es una medición coyuntural referida al momento de medición y efectuada en unas condiciones específicas. Entre la medición y las elecciones suceden cosas planificadas (como las campañas electorales), o no planificadas, que modifican los comportamientos finales.
4 -¿Puede evaluarse los aciertos o fallos del CIS comparando la medición con los resultados electorales?
No, en absoluto. Metodológicamente los aciertos o fallos implican una predicción. Una medición no acierta ni falla. La confusión entre medición (presente) y predicción (futuro) es un error metodológico básico que solo puede cometerse desde la ignorancia más supina.
5 -Entonces ¿para qué sirve la estimación/medición del CIS?
Es una radiografía del soporte óseo (militancia) y la capacidad muscular (apoyo y movilización) de cada partido en el momento de la medición. Permite conocer cómo se establecen y configuran las corrientes latentes de opinión. La medición es la operación más esencial en la actividad científica.
6 -¿Sobreestima sistemáticamente el CIS la estimación del PSOE?
No es empíricamente factible afirmar que el CIS sobreestima el apoyo electoral del PSOE, según los datos disponibles. Metodológicamente, el modelo bifactorial es de medición, luego lo que corresponde es determinar su fiabilidad y validez. La validez de sus estimaciones (medición y estimación son sinónimos) debe comprobarse mediante validaciones convergentes comparando con las mediciones de otros modelos alternativos. Actualmente no es posible determinar mediante validación convergente, dado que lo publicado en los medios de comunicación son: a) supuestamente predicciones y no mediciones, luego son incomparables a efectos de validación. No es factible validar una medición comparando con una predicción dado que expresan cosas distintas y responden a diseños diferentes; b) no es evaluable su validez comparando con resultados electorales, dado que al ser una medición del presente no afirma nada del futuro; c) es imposible determinar si existe sobreestimación o infraestimación dado que se desconocen los modelos alternativos. Modelos desconocidos pueden contener sesgos desconocidos. En resumen, es falaz afirmar que el CIS sobreestima una medición dado que no existen modelos científicos (públicos, transparentes y verificables) con los que validar por convergencia. Que el CIS sobrestima la medición de apoyo al PSOE es una afirmación gratuita sin una base empírica metodológicamente aceptable.
7 -¿Cuántas veces ha cambiado desde 2018 el método de estimación/medición del CIS)
Ninguna. El método de escenarios mediante el que opera el modelo bifactorial no ha cambiado. Todas sus mediciones, a diferencia de lo que sucedía en el pasado, son directamente comparables. Las funciones procedentes de la lógica difusa, utilizadas para la atribución de probabilidad en estados de indeterminación individual son estables permaneciendo invariantes desde las elecciones generales de abril de 2019. Los desarrollos en curso no afectaran al modelo de medición, dado que se orientan a 1) implementar la teoría de juegos competitivos de suma cero con las matrices de pagos estimadas y 2) la determinación mediante Liapunov del estado de equilibrio de los sistemas configurados por los escenarios.
8 -¿No es más útil una predicción?
En ciencia una predicción solo es útil para confirmar una teoría preexistente. En términos políticos, una predicción condiciona los comportamientos de los electores movilizando o desmovilizando. Especialmente si se ha trasladado la idea de la infalibilidad del adivino. Predecir que un partido “va a arrasar” o “ganar de calle” es un factor de a) desmovilización para ese electorado, dado que para qué ir a votar si ya se ha ganado y b) potenciador de transferencia al segundo partido preferido, dado que al primero le sobran votos. Y viceversa, es un factor de movilización para todos aquellos que no quieren que ese partido “gane de calle”. En sociología se denominan “predicciones que se autoniegan”. Si el adivino es creíble, posiblemente destruya un futuro posible mediante su predicción. En general, una predicción solo sirve al ego del adivino.
9 -¿Y por qué predicen los medios de comunicación?
Son varios los motivos de política editorial. Respondiendo desde el punto de vista científico, metodológicamente las predicciones de los medios de comunicación no son realmente tales. Una predicción implica predecir un “resultado electoral” tiempo antes y esperar al resultado. Una predicción que varía continuamente es una medición en diferido; es decir, llaman predicción a lo que es realmente una medición manipulada. La argucia se basa en el juego imaginario de preguntar por unas elecciones “hoy o mañana”. La frase que afirma, “de haber elecciones hoy o mañana estos serían los resultados” es una contradicción lógica. La pregunta se hace generalmente varios días antes de su publicación y, por lo tanto, es un “hoy o mañana” que ya es referido al pasado. Si las respuestas a la hipótesis que plantea elecciones para “hoy o mañana” se recogieron en el pasado de algunas personas entrevistadas, realmente se refieren a un mañana que ya pasó. Y por lo tanto a un marco de referencia obsoleto. Paradójicamente, las predicciones de muchos medios de comunicación se refieren a los resultados que se hubiesen dado en el pasado, si atendemos a la fecha en que se preguntó por ese mañana.
10 -¿Y estando tan claro, como se explican tantas voces críticas con el método del CIS?
Decía Laplace que sabemos muy poco e ignoramos mucho. Hay muchos que ignoran que no saben y por eso opinan de lo que no es opinable. Confundir una medición con una predicción es un error tan básico, primario y elemental que ya lo dice todo. En metodología científica hay muy pocas cosas opinables y la distinción entre diseños según objetivos no es una de ellas. Por ejemplo, puede afirmarse que una “predicción se autoniega” pero nadie oirá jamás hablar a un científico de “una medición que se autoniega”. Es un imposible lógico.
+1 -¿Cree que esto anterior va a resolver las dudas de los críticos?
De los científicos sociales quizás. De nadie más, según el axioma Schiller: Mit der Dummheit kämpfen Götter selbst vergeben.
