Eurostat lo publicaba hace pocos dĂas: España es uno de los paĂses de la eurozona donde se pagan menos impuestos directos (vĂ©ase: taxation-customs.ec.europa.eu/taxation/economics). En conjunto, España está entre 2,5 y 3 puntos inferiores en presiĂłn fiscal de la zona euro, 10 por debajo de Francia y a 3 puntos de Alemania. No existe, con datos en la mano, infierno fiscal alguno, y si España se situara en la media comunitaria en su polĂtica tributaria, ello reportarĂa a la hacienda pĂşblica unos 38 mil millones de euros adicionales.
En este contexto, la polĂtica de bajar impuestos se ha consolidado en gobiernos autonĂłmicos en España, una promesa electoral que está suponiendo, esencialmente, reducir la capacidad recaudatoria de las regiones y, por ende, corroer mayores posibilidades para implementar polĂticas pĂşblicas. En tal sentido, AIRef, a partir de los presupuestos de las comunidades autĂłnomas para 2024 y sus planes presupuestarios a medio plazo, acaba de emitir un informe en el que cuantifica, de forma desagregada por cada gobierno autonĂłmico, el impacto recaudatorio acumulado. Los datos son importantes. AsĂ, con esta polĂtica de bajadas de impuestos, comunidades como la valenciana deja de recaudar 624 millones de €, la de Madrid 453, la de Galicia 148, la de AndalucĂa 362 y la de Baleares 169. El sumatorio de todas las regiones, con esa generosa polĂtica tributaria, asciende a 2.559 millones de €, lo que significa el 0,1% del PIB. Para las comunidades de Valencia, Madrid, Galicia, AndalucĂa y Baleares, citadas más arriba, las contracciones sobre sus respectivos PIB van del 0,2 al 0,5%. Las cifras son relevantes. Y atañen, por ejemplo, a comunidades que están advirtiendo –con razĂłn– que están mal financiadas, como es el caso del PaĂs Valenciano.
Ahora bien, si una hacienda autonĂłmica dispone de ingresos más exiguos, y ello lo imputa al modelo de financiaciĂłn, no parece razonable que cercene una disponibilidad propia, fiscal, para al menos no perder capacidad de recaudaciĂłn. Esto tiene un nombre: corresponsabilidad fiscal. Sin embargo, en los casos de Baleares y PaĂs Valenciano, ambos gobiernos subrayan que están mal financiados (sin que, al menos para el caso de Baleares, se indiquen vĂas concretas para mejorar esa situaciĂłn, una vez se ha alcanzado la financiaciĂłn media per cápita); pero recortan sus ingresos de manera unilateral con un mantra que la economĂa aplicada ha revelado como fallido, a saber: que esos recortes impositivos inferirán mayores ingresos. Esto es, claro y raso, falso. Sin evidencias empĂricas.
Pero es que, además, la misma AIRef pone otro dedo sobre otra llaga: Baleares, por ejemplo, está desbocando el gasto en este último año, con incrementos que pueden superar el 11%. Y la entidad supervisora advierte que esto rubrica un claro incumplimiento en la ejecución presupuestaria. Fijémonos: se sesga la recaudación propia bajando los impuestos…pero se gasta mucho más. Con otro corolario: se pide al gobierno central que, de alguna manera, se compensen esos desequilibrios. Lo hemos dicho en otras ocasiones; lo reiteramos: una pésima estrategia para negociar.
