Asistimos a la utilización lamentable, por parte de las derechas, cada día más homogéneas e indiferenciables, del hecho migratorio con un objetivo electoralista, peligroso, torticero y que atenta radicalmente contra los derechos humanos y contra nuestro propio bienestar como país y como sociedad armónica.
Es cierto, que esta utilización de bulos y de discursos de odio no es exclusiva de España, si bien existe un fenómeno añadido tremendamente preocupante, en mi opinión, como es la utilización de un discurso indistinguible entre las diversas derechas.
Pretender obtener réditos electorales a base de azuzar con discursos de odio y falacias nos revela mucho acerca de la sociedad a la que aspiran.
España, como país de emigración en términos de historia reciente, no puede conformarse con estas posiciones y debemos reivindicar un discurso y una praxis de acogida, con pedagogía suficiente y con datos que nos demuestran que, entre otras cuestiones, la muy favorable situación económica y de empleo en nuestro país viene marcada, junto al éxito de las políticas económicas, laborales y sociales del gobierno de España, al esfuerzo del conjunto de las personas trabajadoras y de las empresas y otras instituciones, por la aportación de la fuerza del trabajo de la población migrante a nuestra economía y a nuestra sociedad.
El Informe del mercado de trabajo de las personas extranjeras, con datos de 2024, publicado por el Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal proporciona datos oficiales relevantes y que ponen de manifiesto la importantísima aportación de este colectivo de personas trabajadoras.
Sobre una población total de 48.619.695 en España, las personas extranjeras son 6.502.282, lo que representa el 13,37% sobre el total de la población, en 2024 además la afiliación de ocupados han sido 21.201.126 personas trabajadoras, de las que 2.855.563 son personas extranjeras, un 13,47% sobre el total de personas ocupadas.
Del total de contratos suscritos en España en 2024, que fueron 15.420.104, 3.730.126 fueron celebrados con personas extranjeras, es decir, un 24,19%.
En cuanto al desempleo, la población extranjera representa un 13,76% sobre el total de demandantes parados.
Los indicadores del colectivo de personas extranjeras, tal y como señala el informe citado, muestran por tanto mucha coherencia en cuanto al peso que representan sobre el total del mercado de trabajo.
En el año 2024, le crecimiento de la población en España se debió principalmente a la población extranjera. Mientras la población española aumentó en 121.672 personas, la extranjera creció en 412.662 personas.
El aumento de la población extranjera tiene su reflejo en los indicadores relacionados con el empleo, de manera que la tasa de actividad del colectivo de personas extranjeras es de 68,54%, casi 10 puntos superior a la tasa de actividad estatal (58,49%).
Sobre la ocupación, tanto las personas ocupadas y afiliadas del colectivo han mantenido una tendencia de crecimiento en los últimos tres años, de manera que el peso de la población ocupada de las personas extranjeras representa el 15,18% sobre el total de la ocupación y la tasa de empleo alcanza el 57,72% del colectivo, cinco puntos por encima de la tasa media estatal.
El 13,47% de las personas afiliadas a la Seguridad Social pertenecen al colectivo de personas extranjeras, es decir, de cada 100 personas afiliadas a la Seguridad Social casi 14 son personas trabajadoras extranjeras, siendo el colectivo que está contribuyendo más al incremento de la afiliación a la Seguridad Social, año a año.
La mayor parte de esta afiliación se encuadra en el sector servicios, el 73,28% del total de las personas extranjeras afiliadas, siguiendo en importancia el sector de la construcción, con el 9,62%, a continuación el 9,38% de agricultura y el 7,47% de industria.
En relación a la contratación, en 2024 una cuarta parte de los contratos se celebraron con personas trabajadoras extranjeras. El perfil mayoritario es el de un hombre de ámbito de procedencia ajeno a la Unión Europea que trabaja en el sector servicios, por cuenta ajena mediante un contrato indefinido a jornada completa.
Con respecto al peso que tiene la contratación en el conjunto de la contratación nacional, los contratos a personas del colectivo se centran en la agricultura (49,85%), seguido de construcción (31,24%), industria (21,57%) y servicios (20,30%).
Entre las ocupaciones más contratadas en personas trabajadoras extranjeras destaca Peones agrícolas, con un peso del 13,39% sobre el total de la contratación, seguida de camareros asalariados (9,83%) y de peones de industrias manufactureras (7,74%).
Las ocupaciones que presentan una mayor tasa de estabilidad en la contratación son las de albañiles, con una tasa del 88,81%, empleados domésticos (88,15%) y peones de la construcción de edificios (85,40%).
El sector servicios muestra un mayor número de mujeres extranjeras ya que algunas actividades económicas, fundamentalmente las relacionadas con el ámbito doméstico están muy feminizadas con este colectivo de personas trabajadoras.
No hay que dejar de señalar como muy destacable, también algo muy importante como es que en el aumento interanual de la afiliación, se observa un crecimiento notable en actividades de alto valor añadido, particularmente, en secciones como Actividades Financieras y de Seguros, Información y Comunicaciones y en Actividades Profesionales, Científicas y Técnicas.
Resulta especialmente paradójico que quienes practican en muchas ocasiones el discurso del odio y de la xenofobia sean los mismos que reclaman la necesidad de personas trabajadoras para cubrir vacantes en determinados sectores y ocupaciones o incluso aquellas personas que tienen al cuidado de sus madres, padres y de sus hijas e hijos a personas trabajadoras extranjeras.
La acogida de las personas migrantes, en todo caso ha de ser una cuestión de derechos humanos, pero es que además nos hace mejores como país, fortalece nuestra economía y enriquece nuestra sociedad. Convendría no solo no olvidarlo, sino explicarlo y extender los datos que así lo avalan y continuar trabajando por la regularización de las personas migrantes y por la utilización de instrumentos muy valiosos como son la formación en origen.
Expliquemos bien las aportaciones de las personas trabajadoras de origen extranjero al crecimiento económico de España, al empleo, la cobertura de vacantes y al aumento en las afiliaciones a la Seguridad Social.
