Introducción
Como veíamos en el artículo anterior, la Agenda 2030 parte de establecer una fecha –el año 2030- para conseguir las 169 Metas asociadas a los 17 ODS establecidos en 2015 por parte de los 193 países signatarios de dicha Agenda 2030. Para medir el grado en que se van cumpliendo estas Metas y Objetivos, se utilizan Indicadores, fundamentalmente cuantitativos, que permiten, en primer lugar, contrastar hasta qué punto se produce un avance real en el logro de los ODS y de las Metas definidas; y, en segundo lugar, para informar a la población sobre el grado en que sus respectivos Gobiernos cumplen los compromisos asumidos, y pueda ésta, en su caso, presionarlos, o promover cambios en los mismos si los resultados son socialmente insatisfactorios.
El último Informe publicado de Naciones Unidas[1], el 14 de julio de 2025, muestra el avance en el logro de los ODS diez años después de la aprobación de la Agenda 2030. Y, como se aprecia en la Figura siguiente, revela que solo el 17% de las metas de los ODS avanzan según lo previsto, reproduciendo prácticamente la situación del Informe de 2024. En síntesis, en casi la mitad de los ODS se avanza con demasiada lentitud, el 17% no avanza y, alarmantemente, el 18 % está en retroceso en 2025 respecto a su situación en 2015. Como síntesis, el avance deja mucho que desear sobre lo que sería justo y necesario para conseguir un desarrollo global sostenible.
Es evidente que la inestable y conflictiva situación internacional, con la escalada de conflictos, las tensiones geopolíticas, energéticas y alimentarias, junto a la creciente incidencia de los efectos negativos del calentamiento global, están afectando gravemente el progreso en los ODS. Las desigualdades siguen aumentando. La crisis climática continúa intensificándose. La pérdida de biodiversidad se está acelerando. El progreso hacia la igualdad de género sigue siendo decepcionante. Y los conflictos en Ucrania, Gaza, Líbano, Siria, Irán, Sudán, entre otros, han dejado a 120 millones de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo, duplicando las cifras registradas en 2015.
En un mundo en cambio acelerado, con una revolución científico-tecnológica de dimensiones nunca imaginadas, con una capacidad de producción alimentaria más que suficiente para alimentar adecuadamente a toda la población del planeta y para proporcionarles condiciones de vida satisfactorias, y con una capacidad técnica de lograr un equilibrio sostenible persona/naturaleza, avanzamos hacia una agudización de las contradicciones cuya síntesis dialéctica puede ser nada pacífica y tremendamente preocupante.
Para terminar esta introducción, en el artículo anterior apreciamos como distintos objetivos políticos (caso de la UE) llevaban a diferenciar Indicadores para medir el logro de esos objetivos políticos. Objetivos que diferían, a veces, o complementaban, los ODS definidos por la ONU. Como consecuencia, apreciábamos fuertes diferencias en los valores resultantes para cada país (y, particularmente para España) del uso de Indicadores diferenciados para el Sustainable Development Report (SDR) 2025[2] y el Europe Sustainable Development Report (ESDR) 2025[3], aspecto cuyas consecuencias comentamos a continuación.
Alineamiento de las políticas y actuaciones del Gobierno de coalición español con el cumplimiento de los ODS.
Si en el artículo anterior señalábamos que, en la UE, el Pacto Verde Europeo, de 2019, y las actuaciones normativas y de inversión derivadas de la irrupción de la Covid-19 (NextgenerationEU) y los Presupuestos Europeos 2021-2027, eran las piedras angulares que han permitido avanzar en el logro de los ODS en Europa, y conseguir avanzar, en paralelo, en la implementación de su Agenda 2030, hasta 2025, igual de cierto es que estas actuaciones han venido a complementar y reforzar las medidas desarrolladas en España por el Gobierno de coalición para avanzar en el desarrollo sostenible definido en la Estrategia aprobada en 2021[4] y en el cumplimiento de los ODS de la Agenda 2030 española.
De hecho, el Marco Financiero Plurianual, el NextGenerationEU y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), con su aplicación en España a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia Español (PRTRE), al que se le ha añadido, en 2023, la Adenda aprobada por la CE, han proporcionado capacidad financiera e incentivado reformas para, entre otros aspectos, avanzar en el cumplimiento de los citados ODS de la Agenda 2030 española.
En ese sentido, España fue uno de los tres países (junto a Bélgica y Grecia) que consideró la relación de su PRTRE con el cumplimiento de los ODS, analizando cómo sus 212 medidas de reforma e inversión incidían sobre cada uno de ellos, así como cuál era el alineamiento de las actuaciones incluidas en los Presupuestos Generales del Estado de 2021, 2022 y 2023 con los respectivos ODS, con el objetivo de ponderar la contribución, cuantitativa y cualitativa, directa e indirecta, de las políticas de gasto y de los programas presupuestarios a la consecución de los ODS, tal y como, en ambos casos, analizamos en su momento[5].
De forma más detallada, la incidencia de las medidas del Gobierno de coalición español sobre el avance hacia los ODS, se han considerado en los Informes que elabora el actual Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030[6], el último relativo a 2024, y en el seguimiento de los Indicadores correspondientes definidos por el INE para España, cuya síntesis última ha publicado en abril de 2024[7], pero cuyos valores se actualizan periódicamente en su web[8] para los 17 ODS[9] de la Agenda 2030.
El INE, para el Informe de 2024, utilizaba 175 indicadores que se adecuaban correctamente a lo establecido por Naciones Unidas para el seguimiento de los ODS y de sus Metas correspondientes. Otros 58 indicadores se encontraban en proceso de exploración de fuentes de datos adecuadas. 6 indicadores de Naciones Unidas no serían aplicables a España y 9 adicionales los consideraba irrelevantes. Desde esa perspectiva, señalaba que cubría adecuadamente el seguimiento de más de tres cuartas partes (77%) de los indicadores de Naciones Unidas, estando totalmente cubiertos con sus indicadores tres ODS: el 7, 13 y 15.
Principales conclusiones sobre los ODS ligados a la sostenibilidad ambiental derivados de los Indicadores definidos por el INE
Comparando los resultados mostrados para España en los Informes de 2025 tenidos en cuenta en el artículo anterior -Sustainable Development Report (SDR) 2025[10] y el Europe Sustainable Development Report (ESDR) 2025[11]– apreciábamos que España ocupaba, en el primero (SDR), el puesto 14 en el logro de los ODS respecto a 167 países; pero pasaba a ocupar el puesto 20 sobre 34, en el segundo (ESDR), siendo así que estos 34 países ya estaban incluidos en los anteriores 167. La razón está en los distintos Indicadores usados en el ESDR para los ODS de Pobreza (ODS 1), Igualdad de Género (ODS 5), Energía asequible y no contaminante (ODS 7), Trabajo decente y crecimiento económico (ODS 8) y Reducción de las desigualdades (ODS 9), donde España registra mucho peores valoraciones que en los Indicadores usados en el primer Informe (SDR), mejorando exclusivamente en el ESDR en lo relativo al ODS 17, Alianzas para lograr los ODS.
No obstante, de la comparación internacional cabía destacar la evolución positiva continua de España en el Índice global de sostenibilidad y en el ranking derivado; y, como síntesis de los indicadores utilizados por ambos Informes, se puede deducir que España se encuentra con fuertes retos para su consecución en los ODS: 12 (Consumo y producción sostenible), 2 (Ausencia de hambruna, seguridad alimentaria y agricultura sostenible), 13 (Acción climática) y 15 (Ecosistemas terrestres). En situación regular (con retos significativos todavía pendientes) en los ODS 4 (Calidad de la educación), 11 (Ciudades y territorios sostenibles), 14 (Calidad de la vida submarina) y 16 (Paz, justicia e instituciones robustas). Sin embargo, se ha registrado una fuerte mejora en los ODS 5 (Igualdad de género) y 10 (Desigualdades reducidas), con lo que, en resumen, podríamos señalar que, según estos Informes de comparación internacional, España avanzaría satisfactoriamente en aspectos de género, energéticos y de bienestar; tendría una evolución favorable en aspectos socioeconómicos; y una evolución sensiblemente más negativa en los aspectos ambientales y de cooperación internacional. Valoración negativa en los aspectos ambientales, de la que solo cabría excluir el ODS 6, relativo a conseguir la disponibilidad de unas aguas de calidad y un saneamiento satisfactorio para todos los ciudadanos, en que la valoración internacional se considera relativamente satisfactoria en términos comparativos.
En este marco es en el que hay que situar el análisis del avance de la sostenibilidad del desarrollo en España, siendo pertinente destacar hasta qué punto la valoración de la situación resultante depende de los Objetivos que se definan, de los Indicadores que se utilicen y de la fiabilidad y año a que se refieran los correspondientes valores. No obstante, parece claro que la situación de España, desde la perspectiva de la sostenibilidad, tendría problemas en avanzar en ODS claramente ambientales: ODS 12 (Consumo y producción sostenible), ODS 2 (Ausencia de hambruna, seguridad alimentaria y agricultura sostenible), ODS 13 (Acción climática), ODS 15 (Ecosistemas terrestres) y ODS 14 (Pesca sostenible y ecosistemas marítimos).
ODS sobre los que vamos a particularizar este artículo teniendo en cuenta los Indicadores evaluados por el INE[12] sobre estos ODS y sus Metas, e incorporando igualmente el ODS 7, sobre energía, dada su estrecha interrelación con el ODS 13 ligado a la Acción Climática. Se deja para un próximo artículo los importantes avances registrados en este país desde la perspectiva socioeconómica y el resto de los ODS de la Agenda 2030 española.
Atendiendo a esta perspectiva, la valoración que cabe derivar de la sostenibilidad ambiental ligada a aquellos ODS sobre los que la evaluación internacional es menos positiva, la realizamos en este artículo teniendo en cuenta los análisis de aquellos Indicadores del INE actualizados a julio de 2025, sobre los mismos. Lo que, como se detalla en los epígrafes que siguen, nos lleva a las siguientes conclusiones:
1.España, según el INE, ha mejorado en el logro de las Metas establecidas para garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos (ODS 7), ya que progresa favorablemente en los indicadores definidos por Naciones Unidas que son aplicables. Pero, como ya hemos analizado en esta Sección, se encuentra todavía lejos de los objetivos previstos en el PNIEC 2023-2030 para el año 2030.
2. Desde la perspectiva del ODS 13, ligado a acción climática, la reducción de gases de efecto invernadero (GEI) desde 2013 ha sido escasa; y difícilmente podrá llegarse el objetivo de reducir estas emisiones un 32%, para 2030 respecto a 1990, siguiendo el ritmo actual de reducciones en las emisiones de GEI, cuyo último valor oficial, para 2023 se sitúa en el 94% del valor de 1990. Adicionalmente, de los indicadores utilizados por el INE, 5 progresan favorablemente, 2 retroceden y 4 no se pueden valorar, pudiéndose destacar de los mismos:
- Con respecto al indicador del tanto por mil de personas muertas por desastres, de 2022 a 2023 se produce una reducción del 32,2%, desde una tasa de 0,32 por cien mil personas, de 2022, a una tasa de 0,22 para 2023. No obstante, las catástrofes generadas en 2024 y lo que llevamos de 2025, empeorarán este índice. En sentido positivo hay que señalar que estas catástrofes están teniendo una fuerte incidencia en la preocupación de las administraciones territoriales por la puesta en marcha de planes para la adaptación y reducción del riesgo de desastres.
- Mejoran las emisiones per cápita de GEI de los residentes, con cifras que serían más favorables si se consideraran las pernoctaciones de extranjeros (más de 90 millones). También mejora la intensidad de emisiones de GEI en relación al PIB, lo que implica un positivo desacoplamiento de la economía de las emisiones.
- El INE considera alcanzada la Meta ligada a una adecuación de la educación, la sensibilización y la capacidad humana e institucional que favorezca la mitigación del cambio climático, la adaptación a él, la reducción de sus efectos y la alerta temprana. Sin embargo, se está muy lejos de contribuir adecuadamente al compromiso de lograr (ya para el año 2020) 100.000 millones de dólares anuales, entre todos los países desarrollados, para atender las necesidades de los países en desarrollo respecto de la adopción de medidas de mitigación.
3. Desde la perspectiva de conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible (ODS 14), Naciones Unidas define 10 Metas, pero el INE solo evalúa cuatro de ellas, destacando que en tres se progresa favorablemente y, en una, se produce un leve retroceso. La cobertura de zonas protegidas en relación con las zonas marinas ha aumentado considerablemente en los últimos años, si bien algunas zonas costeras y marinas cuentan con niveles preocupantes de reducción de oxígeno, debido, en gran parte, a una combinación de causas naturales y presiones antropogénicas. En general, podemos decir que queda mucho por hacer para lograr una utilización sostenible de los recursos pesqueros y un mantenimiento adecuado de los ecosistemas marinos.
4. Desde la perspectiva de proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad (ODS 15), el INE considera 39 indicadores, la mayoría escasamente actualizados, de los que el INE valora que 12 progresan favorablemente, 4 tienen un progreso moderado, 9 presentan un leve retroceso, 6 retroceden y 6 permanecen estancados. Además, 1 no se puede valorar. Concretamente, podemos señalar que las evoluciones actualizadas en 2025 reflejan dinámicas positivas, aunque inciden sobre muy pocos indicadores:
- Mejora la superficie forestal con planificación sostenible en superficie total y en porcentaje, desde 2022 a 2023, último dato disponible.
- Se incrementan los acuerdos normalizados de transferencia de material (ANTM) que transfieren recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura al país desde 2023 a 2024.
- Particular relevancia tiene el incremento del 20,5% en la Asistencia oficial para el desarrollo y gasto público destinados a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad y los ecosistemas desde 2022 a 2023, último dato disponible. O que se haya triplicado la Financiación destinada a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad y los ecosistemas desde 2022 a 2023, último dato disponible.
5. Con respecto a poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible (ODS 2), el INE incorpora 25 indicadores correspondientes solo a 8 Metas de las 15 Metas que considera Naciones Unidas, obviando aquellas Metas que se supone de incidencia marginal en el caso español. Las principales conclusiones se centrarían en:
- Aunque sin datos actualizados, apreciamos una pequeña mejora de la productividad del trabajo en las pequeñas explotaciones agrícolas, pero con una reducción de la renta media de las mismas, lo que pone en cuestión su sostenibilidad.
- Aunque con indicadores poco actualizados, se señala la relativa mejora de la superficie agrícola ecológica y ambiental del sector en cuanto a pesticidas o emisiones conjuntas de amoniaco, si bien con un deterioro de estas emisiones para la agricultura frente a una mejora para la ganadería.
- Se deteriora la productividad y los ingresos por hectárea agrícola, aunque aumentan la renta agrícola por unidad de trabajo anual y, en particular, los ingresos por jornal en más de un 10% entre 2022 y 2023.
- En materia de recursos genéticos, se ha mejorado la situación respecto a 2015, pero con una tendencia actual al estancamiento. No obstante, ha aumentado, entre 2022 y 2023, la proporción de razas y variedades locales de ganado consideradas en riesgo de extinción, con la correspondiente pérdida de diversidad genética.
- Los tres indicadores respecto al papel de la agricultura en el gasto público, su incidencia en el PIB o en el porcentaje sobre el gasto público, muestran un progreso en sus dos últimos datos, mejorando las cifras de 2015, salvo en lo referente al porcentaje que representaba la agricultura respecto al PIB.
- Se constata un crecimiento sostenido, que se mantiene en la última actualización de los datos del INE para 2024, en el incremento de precios de la alimentación, cereales y pan, desde 2015, con su negativa incidencia en las rentas más reducidas, en las que la alimentación constituye un elemento básico de sus gastos.
6. Respecto a garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles (ODS 12) los resultados no pueden considerarse positivos porque son todavía muchos los indicadores que muestran una situación muy mejorable. En concreto:
- Aunque el consumo nacional de materiales sigue elevado e incrementado respecto a 2015, lo importante es que está disminuyendo el consumo per cápita y el consumo por unidad de PIB generado, lo que implica un claro avance en la sostenibilidad en el consumo de materiales, al igual que sucede, con vaivenes, en el valor añadido del sector de bienes y servicios ambientales, tanto en índice como en % del PIB.
- Existe una situación nada positiva en el tratamiento y gestión de residuos peligrosos. Los residuos peligrosos generados per cápita no evolucionan en la línea recomendable, aunque, en 2022, se ha logrado reducir la cifra de 2015. Se mantiene por encima de la cifra de 2015 la proporción de residuos peligrosos reciclados. Se ha logrado reducir la proporción de residuos peligrosos incinerados, pero la proporción de residuos peligrosos vertidos sigue creciendo.
- Aunque con datos no actualizados, la mejora en el reciclado de residuos en 2022 respecto a 2015 es muy significativa.
- En el número de licencias de Etiqueta Ecológica Europea, los datos referidos a los dos últimos años continúan la positiva tendencia registrada desde 2020. Pero en lo que se refiere a la disposición de EMAS, la buena tendencia registrada desde 2015 se ve rota por una caída significativa (del orden del 15%) entre 2023 y 2024.
- En la contratación sostenible de las administraciones públicas, con datos no actualizados, los referidos a 2022 muestran una puntuación global lejos del aprobado (33 sobre 100), presentando graves deficiencias en el apoyo práctico a los profesionales, la aplicación de criterios de compra, el control de las compras y la aplicación de la compra sostenible en la contratación de servicios prioritarios.
- Aunque los datos se refieren al año 2020, ya en el mismo se consideraba que existía una adecuada relación entre las políticas nacionales de educación, los planes de estudio, la formación del profesorado y su incidencia en la evaluación de los alumnos, tanto en la educación para la ciudadanía mundial como en la educación para el desarrollo sostenible.
- Utilizando como referencia de la ayuda a los países en desarrollo para avanzar en el consumo y producción sostenible, la capacidad mundial de la generación de energía renovable per cápita (lo cual es discutible que refleje el avance de los países en desarrollo en el consumo y producción sostenible), la evolución y valoración no puede ser más que positiva.
- La aplicación de instrumentos normalizados de contabilidad para hacer un seguimiento de los aspectos económicos y ambientales de la sostenibilidad del turismo se valoran a través del Número de tablas disponibles, que disminuyen en todos los casos respecto a 2015, lo que puede no reflejar adecuadamente la evolución en el logro de la Meta correspondiente que, lo que pretende establecer, es la sostenibilidad en el desarrollo del turismo.
Como se deduce de lo anterior, la sostenibilidad ambiental en España presenta demasiados claroscuros sobre los que las políticas públicas tienen una extraordinaria labor que desarrollar.
A continuación, se pasa al análisis de los ODS tenidos en cuenta para la consideración y valoración de esta evolución hacia la sostenibilidad ambiental.
ODS 7 “Garantizar el acceso a una energía asequible, fiable, sostenible y moderna para todos”.
La Agenda 2030 busca garantizar el acceso universal a una energía asequible, fiable y limpia. La estrategia que propone para lograrlo incluye la transición a un sistema energético sostenible mediante la inversión en energías renovables, la implementación de prácticas de eficiencia energética y el uso de tecnologías avanzadas y menos contaminantes.
La Unión Europea incide en este ámbito exigiendo a los Estados miembros la elaboración de los Planes Integrados de Energía y Clima (PNIEC) cuya última versión para España se encuentra definida por el PNIEC 2023-2030, cuyos objetivos y contenidos ya han sido objeto de tratamiento en esta Sección de Políticas de la Tierra[13], por lo que aquí nos centraremos en la evolución de los indicadores recogidos para este ODS 7 por el INE para cada una de las Metas asociadas al mismo, tanto para aquellos que están cuantificados como para los que la cuantificación está pendiente.
De 2022 a 2023 se produce una mejora del 12,3% en el porcentaje desde el 22,12% de 2022 al 24,85% de 2023.
De 2022 a 2023 se produce una mejora del 7,0% en la intensidad energética, desde 99,688 tep/M€, de 2022, a 92,789 tep/M€, de 2023.
De 2022 a 2023 se produce una reducción de la ayuda al desarrollo bruta del 45,7%, desde 133,69 M€, de 2022, a 72,61 M€, de 2023. En términos netos la reducción es del 21,8%, desde 133,69 M€, de 2022, a 72,61 M€, de 2023
De 2022 a 2023 se produce una mejora del 7,0% en la capacidad instalada de energía renovable, desde 1.557,388 vatios per cápita, de 2022, a 1.666,540 vatios per cápita, de 2023.
Como apreciamos a partir de estos datos, España ha mejorado en el logro de las Metas establecidas para este ODS 7 (garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos), pero se encuentra todavía lejos de los objetivos previstos en el PNIEC 2023-2030 para el 2030, como tuvimos ocasión de apreciar en los artículos antes señalados de la Sección Políticas de la Tierra[14], de donde podemos destacar los objetivos de reducción de emisiones y de disminución de la dependencia energética. Lo que implica, en primer lugar, la reducción de la energía primaria total consumida y, en segundo lugar, el crecimiento de las energías renovables, tanto en la generación eléctrica como en el global de los consumos. Objetivos que, según apreciamos en el Cuadro siguiente, que muestra la evolución seguida de 2015 a 2023, son difíciles de alcanzar, para 2025, en lo referente a las previsiones del PNIEC, en cuanto al crecimiento del papel de las renovables y la tasa de dependencia energética para 2025. Siéndolo todavía en mayor medida, con la evolución registrada para los objetivos del PNIEC al 2030.
ODS 13. Adoptar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos.
El elemento fundamental para incidir sobre la reducción del calentamiento global es lograr un saldo neto cero de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), objetivo aprobado en la UE y en España para el 2050 y ratificado para 2030 en la Ley de Cambio Climático y Transición Energética y en el señalado PNIEC 2023-2030, en el que se busca, específicamente, una reducción de las emisiones un 32%, respecto de las existentes en 1990, para 2030.
A ese respecto, la evolución oficial de las emisiones registradas desde 1990 a 2023 se recoge en la Figura siguiente.
Como apreciamos, la reducción de emisiones desde 2013 ha sido escasa; y difícilmente podrá llegarse a conseguir que el Índice se sitúe en 68 para 2030, con una reducción del 32% respecto a 1990, al ritmo actual de reducciones en las emisiones de GEI registrado, cuyo último valor oficial, para 2023 se sitúa en el 94% del valor de 1990.
Desde la perspectiva de los ODS, Naciones Unidas define cuatro Metas para este ODS 13, respecto a las cuales el INE recoge 7 de los indicadores de Naciones Unidas disponibles, prescindiendo de un octavo no aplicable a España:
Con respecto a los indicadores utilizados, sólo en el 13.1.1 hay datos actualizados para 2023, apreciándose que, de 2022 a 2023 se produce una reducción del 32,2% en el tanto por mil de personas muertas por desastres, desde una tasa de 0,32 por cien mil personas, de 2022, a una tasa de 0,22 para 2023. No hay actualización de datos respecto al Informe de 2024 del INE para los Indicadores 13.1.2 y 13.1.3, aunque la influencia de las catástrofes generadas por las DANAs de 2024 y este mismo año 2025, se supone que están teniendo una fuerte incidencia en la preocupación de las administraciones territoriales por la puesta en marcha de planes para la reducción del riesgo de desastres. Riesgos a los que hemos tenido ocasión de referirnos periódicamente en esta Sección de Políticas de la Tierra[15], mostrando, por un lado, el incremento de la frecuencia y gravedad de estos fenómenos en España y, por otro, el correcto –pero lento- proceso de avance de las medidas de adaptación, prevención y resiliencia socioeconómica que se está llevando a cabo en corporaciones locales y comunidades autónomas, en coordinación y colaboración con la administración general del estado.
Como apreciamos respecto a esta Meta, los Indicadores muestran una evidente mejoría tanto en emisiones per cápita como en emisiones por PIB, si bien hay que tener en cuenta que, como veíamos anteriormente, la reducción de las emisiones de GEI distaba mucho de ajustarse a los objetivos previstos para 2030. No obstante, mejoran las emisiones per cápita de los residentes, lo que implica que se excluyen las asociadas a los más de 90 millones de turistas (que duplican la población residente) que nos visitan al año. Y, con más valor, también mejora la intensidad de emisiones en relación al PIB, lo que implica un positivo desacoplamiento de la economía del carbono.
En general observamos que la información sobre este Indicador no permite evaluar la dinámica seguida, aunque el INE establece que, o hemos alcanzado o estamos cercanos al logro de la meta establecida por Naciones Unidas ya para 2020.
Capítulo de ayuda al desarrollo muy lejano al objetivo establecido.
En síntesis, el propio INE valora que, para el ODS 13, de los indicadores señalados, 5 de ellos progresan favorablemente y 2 retroceden, no pudiéndose valorar otros 4. En todo caso, como hemos señalado, la situación se encuentra lejana a los objetivos establecidos por el Gobierno para el 2030 en lo que se refiere a emisiones de GEI.
ODS 14. Conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible
El Examen Nacional Voluntario de 2024[16] muestra que, en materia del uso sostenible de los recursos marinos y de la protección y restauración de los ecosistemas marinos, la cobertura de zonas protegidas en relación con las zonas marinas ha aumentado considerablemente en los últimos años, ya que, como recoge el INE en los Cuadros posteriores, mientras en 2016 existían en España alrededor de 85.312 km2 de superficie marina protegida, en 2023 esta cifra ha alcanzado un total de 225.290 km2, lo que supone un aumento del 167%, habiendo sido este aumento del 70,5% en el último año. No obstante, algunas zonas costeras y marinas de España cuentan con niveles preocupantes de reducción de oxígeno, en concreto, algunas zonas aledañas a las Islas Baleares y de Alicante, debido, en gran parte, a una combinación de causas naturales y presiones antropogénicas.
Desde la perspectiva del ODS 14, Naciones Unidas define 10 Metas para las que el INE no dispone de Indicadores para la mayoría de las Metas, recopilando sólo Indicadores para las 14.3, 14.4 y 14.5:
En general podemos apreciar la necesidad de profundizar en el análisis, conocimiento y protección de los océanos, mares y biodiversidad y recursos marinos que afectan a España; y, aunque en los dos últimos años se ha incrementado muy sensiblemente la superficie marina protegida, queda mucho por hacer para avanzar en el cumplimiento de las Metas de este ODS 14.
En todo caso, atendiendo a los Indicadores de Naciones Unidos tenidos en cuenta por el INE relacionados con estas materias ambientales, para el periodo posterior a 2015, los resultados para los ODS 7, 13, 14 y 15 se recogen en los epígrafes siguientes, procurando diferenciar la dinámica registrada entre 2015 y 2018, bajo el Gobierno del partido popular, de la correspondiente a 2018-2024, bajo Gobierno socialista, en coalición en la actualidad con Sumar.
ODS 15. Proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad.
El INE considera 39 indicadores (la mayoría escasamente actualizados) para atender a 15 Metas diferenciadas que responden al amplio número de objetivos derivados del Marco Mundial Kunming- Montreal de la Diversidad Biológica (aprobado en 2022) que adoptó los principios y las 23 metas y medidas urgentes, hasta 2030, que sirven de impulso para avanzar en el logro del ODS 15.
En todo caso, de los 39 indicadores considerados, el INE valora que 12 progresan favorablemente, 4 tienen un progreso moderado, 9 presentan un leve retroceso, 6 retroceden y 6 permanecen estancados. Además, 1 no se puede valorar.
Como apreciamos, se incrementan los acuerdos normalizados de transferencia de material (ANTM) que transfieren recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura al país desde 2023 a 2024, último dato disponible.
Particular relevancia tiene el incremento del 20,5% en la Asistencia oficial para el desarrollo y gasto público destinados a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad y los ecosistemas desde 2022 a 2023, último dato disponible.
Particular relevancia tiene que se haya triplicado la Financiación destinada a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad y los ecosistemas desde 2022 a 2023, último dato disponible.
Como síntesis, el INE destaca que se mantiene una ligera mejoría en lo que afecta a los espacios protegidos, a los bosques, a la conservación, al restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y de los ecosistemas interiores y sus servicios, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, en consonancia con las obligaciones contraídas en virtud de acuerdos internacionales, si bien se produce en algunos casos un ligero retroceso en los indicadores correspondientes que entran en contradicción con el uso productivo de los territorios. No obstante, los datos actualizados disponibles en 2025 muestran un avance en los escasos casos para los que hay nuevos datos. Pero, los avances son claramente insuficientes con respecto a los objetivos establecidos para España en Biodiversidad y Protección de la Naturaleza.
Avance en el ODS 2 ligado al hambre, la seguridad alimentaria y la agricultura sostenible
Con respecto al ODS 2 (Poner fin al hambre, lograr la seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura sostenible), el INE incorpora 25 Indicadores correspondientes solo a 8 Metas de las 15 Metas que considera Naciones Unidas, tal y como se aprecia a continuación.
De estos Indicadores, los relevantes a efectos de los objetivos de este artículo serían la importancia dada al aumento del sobrepeso y de la obesidad en el período considerado, de 2014 a 2020.
Aunque sin datos actualizados, apreciamos una pequeña mejora de la productividad del trabajo en las pequeñas explotaciones, pero con una reducción de la renta media de las mismas.
Aunque con indicadores poco actualizados, se señala la relativa mejora de la superficie agrícola ecológica y ambiental del sector en cuanto a pesticidas o emisiones conjuntas de amoniaco, si bien con un deterioro de estas emisiones por la agricultura frente a una mejora de la ganadería. Se deteriora la productividad por hectárea y los ingresos por ha, aunque aumentan la renta agrícola por unidad de trabajo anual y los ingresos por jornal, en más de un 10% entre 2022 y 2023.
En materia de recursos genéticos, se ha mejorado respecto a 2015 pero con una tendencia actual al estancamiento, habiendo aumentado, entre 2022 y 2023, la proporción de razas y variedades locales de ganado consideradas en riesgo de extinción.
Los tres indicadores muestran una mejora en sus dos últimos datos respecto a el papel de la agricultura en el gasto público, su incidencia en el PIB y en el gasto público, mejorando las cifras de 2015, salvo en lo referente al porcentaje que representaba la agricultura respecto al PIB.
Se constata un crecimiento sostenido, que se mantiene en la última actualización de los datos del INE para 2024 en el incremento de precios de la alimentación, cereales y pan, desde 2015, con su negativa incidencia en las rentas más reducidas en las que la alimentación constituye un elemento básico de sus gastos.
ODS 12. Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles
Este ODS pretende considerar hasta qué punto se avanza hacia modelos de producción y de consumo sostenibles que permitan una gestión eficiente de los recursos naturales, reduzcan el desperdicio de alimentos y la contaminación, a la vez que se realiza una gestión ecológicamente racional de los productos químicos, de los residuos peligrosos y de todos los desechos a lo largo de su ciclo de vida.
Para concretar el logro del ODS, Naciones Unidas propone once Metas, de las que el INE considera once de ellas aplicables, señalando que, de las 32 variables, o subindicadores, utilizados para valorar su logro, 13 progresan, 12 retroceden, 2 permanecen estancados y 5 presentan vaivenes aunque con dinámica final positiva. Los resultados específicos, incorporando los últimos datos disponibles, en julio de 2025, son los siguientes:
Aunque el consumo nacional de materiales sigue elevado e incrementado respecto a 2015, lo importante es que está disminuyendo el consumo per cápita y el consumo por unidad de por PIB generado, lo que implica un claro avance en la sostenibilidad en el consumo de materiales, al igual que sucede, con vaivenes, en el valor añadido del sector de bienes y servicios ambientales, tanto en índice como en % del PIB.
Los residuos peligrosos generados per cápita no evolucionan en la línea recomendable, aunque, en 2022, se ha logrado reducir la cifra de 2015. Se mantiene por encima de la cifra de 2015 la proporción de residuos peligrosos reciclados. Se ha logrado reducir la proporción de residuos peligrosos incinerados, pero la proporción de residuos peligrosos vertidos sigue creciendo. El resultado es una situación nada positiva en el tratamiento y gestión de residuos peligrosos.
Aunque con datos no actualizados, la mejora en el reciclado de residuos en 2022 respecto a 2015 es muy significativa.
Los datos referidos a los dos últimos años continúan la tendencia registrada desde 2020 en el Número de licencias de Etiqueta Ecológica Europea. Pero en lo que se refiere a la disposición de EMAS, la buena tendencia registrada desde 2015 se ve rota por una caída significativa (del orden del 15%) entre 2023 y 2024.
Con datos no actualizados, los referidos a 2022 muestran una puntuación global lejos del aprobado (33 sobre 100) en la contratación sostenible de las administraciones públicas, presentando graves deficiencias en el apoyo práctico a los profesionales, la aplicación de criterios de compra, el control de las compras y la aplicación de la compra sostenible en la contratación de servicios prioritarios.
Aunque los datos se refieren al año 2020, ya en el mismo se consideraba que existía una adecuada relación entre las políticas nacionales de educación, los planes de estudio, la formación del profesorado y su incidencia en la evaluación de los alumnos, tanto en la educación para la ciudadanía mundial como en la educación para el desarrollo sostenible.
Utilizando como referencia de la ayuda a los países en desarrollo para avanzar en el consumo y producción sostenible, la capacidad global de la generación de energía renovable per cápita (lo cual es discutible que refleje el avance de los países en desarrollo), la evolución y valoración no puede ser más que positiva.
La aplicación de instrumentos normalizados de contabilidad para hacer un seguimiento de los aspectos económicos y ambientales de la sostenibilidad del turismo se valoran a través del Número de tablas disponibles que, como apreciamos, disminuyen en todos los casos respecto a 2015, lo que puede no reflejar adecuadamente la evolución en el logro de la Meta correspondiente que, lo que pretende establecer, es la sostenibilidad en el desarrollo del turismo.
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[1] United Nations (2025). The Sustainable Development Goals Report 2025 https://unstats.un.org/sdgs/report/2025/The-Sustainable-Development-Goals-Report-2025.pdf
[2] Jeffrey D. Sachs, Guillaume Lafortune, Grayson Fuller and Guilherme Iablonovski (2025). Financing Sustainable Development to 2030 and Mid-Century. Sustainable Development Report 2025. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2025/sustainable-development-report-2025.pdf
[3] https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2025/europe-sustainable-development-report-2025.pdf
[4] Estrategia de Desarrollo Sostenible 2030. https://www.dsca.gob.es/sites/default/files/derechos-sociales/eds-cast-acce.pdf
[5] https://fundacionsistema.com/el-avance-de-espana-en-la-agenda-2030/ El PRTRE+Adenda están proporcionando capacidad financiera e incentivado reformas con incidencia en el cumplimiento de los ODS, si bien con un sesgo apreciable en los económicos, que concentran medidas y presupuesto. Destacaba el ODS 9 (inversión en industria, innovación e infraestructuras), junto con los ODS 13 (acción por el clima), ODS 7 (energía) y ODS 8 (trabajo y crecimiento económico). En menor medida, destacaban el ODS 10 (reducción desigualdades) y ODS 11 (ciudades y comunidades sostenibles), apreciándose la escasa incidencia relativa sobre los objetivos más sociales, o sobre los ligados a transformar los sistemas alimentarios (ODS 2) y sobre los objetivos de biodiversidad (por ejemplo, ODS 14 y ODS 15).
[6] https://www.mdsocialesa2030.gob.es/agenda2030/documento/informes-progreso.htm
[7] En este Informe el INE considera 505 variables que se refieren a fechas y fuentes heterogéneas. https://www.ine.es/ods/publicacion_ods_2024.pdf
[8] INE (extracción 20 de julio de 2025) https://www.ine.es/ss/Satellite?L=0&c=Page&cid=1259953820795&p=1259953820795&pagename=ProductosYServicios%2FPYSLayout
[9] https://www.ine.es/dyngs/ODS/es/index.htm
[10] Jeffrey D. Sachs, Guillaume Lafortune, Grayson Fuller and Guilherme Iablonovski (2025). Financing Sustainable Development to 2030 and Mid-Century. Sustainable Development Report 2025. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2025/sustainable-development-report-2025.pdf
[11] https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2025/europe-sustainable-development-report-2025.pdf
[12] Con datos extraídos a 21 de julio de 2025 de: https://www.ine.es/dyngs/ODS/es/index.htm
[13] Pueden verse los artículos de la Sección Políticas de la Tierra de abril a julio de 2025 en https://fundacionsistema.com/category/politicas-de-la-tierra/
[14] Pueden verse los artículos de la Sección Políticas de la Tierra de abril a julio de 2025 en https://fundacionsistema.com/category/politicas-de-la-tierra/
[15] https://fundacionsistema.com/category/politicas-de-la-tierra/
[16] https://www.mdsocialesa2030.gob.es/agenda2030/documentos/ExamenNacionalVoluntario2024WEB.pdf Pág. 33.

































