El gobierno de España ha presentado el Plan de Acción por la Democracia, un gran acierto para la libertad y la convivencia que tendría que ser ampliamente celebrado y apoyado en el Parlamento porque nos beneficia a todos los españoles y también como país.
Dentro de las medidas que tiene, quiero destacar hoy la 3.1.3 que consiste en reformar la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General para establecer la obligación de publicación de todos los microdatos de las encuestas electorales, debidamente anonimizados, como medida para aumentar la transparencia y la fiabilidad, al existir la posibilidad de que cualquier ciudadano, institución u organización puede de esa manera comprobar los resultados del sondeo y extraer sus propias estimaciones.
Esta medida, que puede parecer secundaria, va a tener una gran repercusión en la democracia española, porque con ella se empezará a poner coto a la publicación de gran cantidad de encuestas, con escaso rigor científico, que se han convertido en un elemento importante de las campañas de desinformación que realizan algunas elites políticas, económicas y mediáticas, con el objetivo de influir en la opinión pública, especialmente en los procesos electorales, creando una falsa certeza sobre lo que sucederá.
Con esta mayor transparencia no se acabará del todo con el fenómeno, pero se irán descubriendo determinadas estrategias e interés que ahora quedan opacos. No obstante, muchos ciudadanos se preguntan si tanta importancia tienen las encuestas.
Para responder a esta pregunta ya analizamos en el anterior artículo (A la caza de las personas para llegar al poder) como la mayoría de los ciudadanos, concretamente, el 66,5 por ciento tuvo conocimiento de los resultados de alguna de las encuestas o sondeos preelectorales que se hicieron sobre las elecciones europeas del 9 de junio. Y un 33 por ciento, no.
Ahora vamos a centrarnos en ese 66,5 por ciento de los que tuvieron conocimiento de alguna encuesta y ver en qué medida y sentido las tuvo en cuenta a la hora de decidir qué iba a hacer en las elecciones europeas, según los resultados de la encuesta postelectoral de estas elecciones del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Del 66,5 por ciento de ciudadanos que tuvieron conocimiento de alguna encuesta:
- Siete de cada diez personas no las tuvo nada en cuenta a la hora de decidir que iba a hacer en las elecciones. Un 16,8 por ciento, poco. Y solo un 14,5 por ciento de los que tuvieron noticias de alguna encuesta señala que las tuvo mucho o bastante en cuenta.
- Ante la pregunta de en qué sentido se tuvo en cuenta ese conocimiento sobre alguna encuesta o sondeo preelectoral, un 42,4 por ciento afirma que reforzaron su decisión de votar por el partido por el que tenía pensado. Un 14,5 por ciento, que le animaron a votar. Un 12,6 por ciento, que le animaron a votar a otro partido distinto al que tenía pensado. Un 6,1 por ciento, que le ayudaron a decidir el partido por el que iba a votar. Y un 3,6 por ciento, que le animaron a abstenerse.
Estos datos señalan que en sociedades tan fragmentadas políticamente como las actuales, aunque la incidencia de las encuestas es menor, las estrategias de consensos demoscópicos artificialmente construidos por determinadas élites económicas, políticas y mediáticas pueden dar sus frutos porque pequeñas variaciones de voto puedan dar lugar a distintas posibilidades de gobernabilidad.
Y esto es posible porque no se comportan de la misma manera todos los ciudadanos. Si observamos cómo se comportan las personas que tuvieron conocimiento de alguna encuesta y en qué sentido las tuvieron en cuenta por variable ideológica, los que se auto ubican en el cinco son los que presentan el mayor porcentaje de los que afirman que le animaron a votar a otro partido distinto al que tenían pensado votar, con un 23,2 por ciento.
Y si analizamos por recuerdo de voto. Los votantes de Vox, con un 52,5 por ciento fueron los que más les reforzó su decisión de votar por el partido que pensaban. Y al mismo tiempo, los que más porcentaje presentan de los que se animaron a votar a otro partido distinto al que tenían pensado.
El gobierno de España ha presentado el Plan de Acción por la Democracia, un gran acierto para la libertad y la convivencia que es necesario aprobar cuanto antes en el Parlamento. Esperemos que haya altura de miras. Y en lo relativo a las encuestas que se ponga coto a su uso como arma electoral.



