Leo en un diario de derechas conservador un titular en el que GdlD opina que el gobierno de Pedro Sánchez terminará mal. Por ese darle cancha al adivino, adivino que en algún momento fue divino. Adivino que con el PSOE di vino de finales de los 80. Lo bueno de los medios de derechas es que de vez en cuando hacen revival de Elton John y “Kiki-de-qué”. Qué malo es haber sido pareciendo ser (algo) y ya no ser ni el parecer… Todas estas sombras iluminadas con luz de gas tóxico provocan un algo estomacal.

Pues el adivino me hace pensar en el terminar mal. Rajoy terminó abruptamente en medio de un escándalo de magnitud Raphael, un bolso y fundido en negro black. Difícil acabar peor. Bueno. Luego está Zapatero, que fue machacado por una crisis económica y un motín en la Puerta del Sol. Se fue en mitad del todo, se derrumbó dentro de mí, dentro de ti. Quizás más atrás. Anda, en 2004. Nada menos que mañana votamos, mañana os echamos. Un espectáculo de comunicación política en mitad de una sociedad emocional y físicamente desangrada. No terminó muy bien, no. Más atrás, nos vamos a un Felipe González que captó el mensaje y por ello, primarias secundarias mediante, evitó que el PP obtuviera una mayoría absoluta aún mayor que la ya bastante abrumadora que logró. Obviando lo irrelevante, recordamos a Suárez y difícil pensar que su gobierno terminó bien, con un golpe de Estado en puertas para dar portazo sobre las vergüenzas de la dictadura. ¿Qué querrá decir el ínclito con que el gobierno de Pedro Sánchez terminará mal? ¿Mal a lo Rajoy, a lo Zapatero, a lo Aznar, a lo González o lo Suárez? Viendo la serie, terminar mal parecería que es terminar al contrario, es decir bien.

Este elemento parece que se une a la tabla periódica de ex que llevan muy mal el rechazo de la militancia. Aún no se sabe si su ego clasificará en lantánidos, pero desde luego sí en tierras raras. Aparecerán muchos más. Me cuentan de muy buen tinta que anda por ahí un enviado de Edmundo Dantesco, dando vueltas por Atapuerca buscando paleo líderes transitivos para opinar que el socialismo de hoy no es como nunca fue el socialismo de antes. Y lo hacen con elegancia. Así, NRT da titular más o menos así en el Dantesco. “Posiblemente ha sido el fracaso de su gestión, sus malas expectativas electorales y todo lo malo que le pasa lo que se encuentra detrás del malentendido por el que cree que le ataco”. Si es que hay que quererlo casi tanto como al antepasado de Ayuso. Ese que empezó con “ele” y terminó en “ná”. En fin, no hay más cera que la que queman hablando-poniendo velas al PP.

Casado está cada vez más agobiado. Se le nota en la mirada, que vive desesperado. Es fácil verlo. Se agarra al clavo ardiendo que le ofrecen los medios afines (parece que en sus ESTIMACIONES le dan por delante), aunque sabe que en realidad le vienen por detrás. Ya saben, Vox. “Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Contigo porque me matas. Sin ti porque me muero.” Y en ese gobernarás con Vox, dónde vas con mantón de Manila… Pues a Colón buscando inspiración sobre cómo llegar a Oriente (plaza de) yendo al revés y además ¿cómo desatender la llamada de la llamada sociedad civil? Definida sociedad civil como Rosa Díaz, Fernando Savater y otros tantos representativos de sí mismos, de tal forma y modo que más que civil parece limitada. Por último una observación. En democracia, la que de verdad importa es la sociedad anónima, y por más remedios que le quieran dar los medios, intuye que puede ganar junto a Vox todas las encuestas de encargo justito hasta la derrota final. La prensa de la libertad puede regocijarse feliz, pero ni contigo ni sin ti. Otra vez Colón en una pesadilla que se muerde la cola y le dice a Casado que ganar con Vox siempre es perder.