Esto es lo que tenemos. Alberto Núñez afirma que Galicia se encuentra circunvalada por agua salada. RAE, circunvalar: “tr. Cercar, ceñir o rodear una ciudad, una fortaleza”. No sé cuántos portugueses, asturianos y castellano-leoneses se quedaron sin aire, ahogados por el error. Cuentan fuentes fiables de agua dulce que varias ambulancias se repartieron entre el Instituto Geográfico Nacional y la Real Academia Española. Al ser andaluz no puedo decirles cuántas ambulancias, por no saber contar.
Núñez conoce de primera mano la dificultad de los andaluces para contar. Se la explicaron en la Junta con los cribados del cáncer de mama. Al parecer eran incontables. Too much le dijeron, pero que afectaba digamos a few people. En todas las reuniones intentan apoyar los progresos de Alberto con el inglés introduciendo alguna palabra. Una estrategia que funciona óptimamente como demuestra que ya maneja con fluidez 10 palabras: Email, Marketing, Smartphone, Software, Chat, Stock, Spoiler, Selfie, Ranking y Stop. La última se la enseñaron la primera para mayor seguridad, suya y de los demás.
Isa Díaz confunde “trabajar fuerte” con “trabajo duro”. Sí que será difícil explicar a los jóvenes qué es trabajar fuerte. “Dicen que trabajaremos fuerte, ¡Qué fuerte oyes!”. Lo que se entendió perfectamente es la invitación de autoinmolación que le hizo a Alberto Núñez: hay que quemarse. El que pueda hacer que haga y al parecer lo mejor que puede hacer Núñez es quemarse a lo bonzo en una moción de censura. Este, por lo pronto, ya busca literalmente inspiración en una carbonería extremeña.
En fin, todos muy católicos de Belén y ahí es nada. En la inspirada página web “Desde la fe” lo confirman: “para los católicos sigue siendo pecado el vivir juntos sin el sacramento del Matrimonio”. Profundizando en ello “El Teólogo Responde” concluye “Quienes no están unidos en legítimo matrimonio deben vivir la castidad perfecta, lo cual incluye no sólo abstenerse de practicar relaciones sexuales, sino de toda expresión de afecto propiamente matrimonial”.
Isa es muy mucho católica de Belén y como abanderada de la libertad, que no del libertinaje, se aplica a rajatabla eso de la “castidad”. Ya lo confirmó en confesión. Le preguntó el párroco: “¿eres casta o hay amancebamiento?”; a lo que respondió: “¿casta padre? Poco me parece. Soy castiza de pura cepa”. Tras un instante de duda, “¿ironía o maldad?”, decidió poner como penitencia tres padrenuestros y leerse de cabo a rabo la letra “c” del diccionario. La impuso con poca fe de cumplimiento. En su primera confesión le preguntó: “Isabel, ¿Has pecado?”; y ella respondió: “Soy más de caza, padre”. Siendo usted persona versada, ya sea en las ciencias o las letras, y en el supuesto de que su sentido común sobreviviera a la versificación, habrán visto las costuras del argumento catolicista.
Continúa el golpe desde el interior del Estado. La democracia en España no cayó del cielo. De hecho, todo lo contrario, levantó apenas pie del suelo. Asistimos ahora a una sesión de cartas boca arriba, mostrando el palo de una soberanía popular sojuzgada (sojuzgar: sujetar o dominar con violencia algo o a alguien). De la ley a la ley pasando por la ley. A la ley democrática desde la ley franquista pasando por la ley. Lo que sucede es que en itinere la idea de justicia no experimentó casación. Al final logramos unas leyes democráticas que son aplicadas en parte parcialmente por una interpretación franquista de lo que es justo y lo que no. Tal es el punto, que ahora la noción franquista de la justicia aspira a imponerse tanto sobre la potestad democrática del parlamento para dictar leyes como tutelando su aplicación o destruyendo otras instituciones y contrapesos constitucionales.
Los que se enriquecieron con la dictadura y los privilegios franquistas no pueden condenar a sus padres. Aznar dixit “rebuznando”. Imagínense qué reconciliación fue esa donde no existía reconocimiento de culpa alguna entre los beneficiarios del régimen. Faltaría más. Para eso ya ganaron la guerra, abusaron, explotaron y violentaron a los españoles durante cuarenta años. La reconciliación de la que hablaban los herederos del franquismo es la misma de la que escribe hoy el Rey Emérito.
El día a día se ha llenado de gigantes amenazadores y terribles que en avalancha apocalíptica anuncian el fin de los tiempos progresistas. La realidad de lo que son: molinos de viento que agitan sus aspas movidas por vientos que no son del pueblo (que diría Miguel). Molinos de viento que a su vez esparcen las pajas de los ojos ajenos mientras bajo viga muelen juntos el trigo propio y el apropiado. Son molinos de molienda dedicados a demoler y en este teatro de sombras lo quijotesco no es enfrentar gigantes.
Lo quijotesco es enfrentar la realidad de los molinos por lo que son (poderes fácticos) sin amedrentarse ni llamarse a engaño. “—Mire vuestra merced —respondió Sancho— que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino”. Las aspas son medios demediados, justicia a medias (con alguien), un continuo alguien voló sobre el nido del cuco, partidos dedicados exclusivamente al reparto… haciendo andar la piedra de demoler la democracia.
En esa tristeza encontramos el disparate de Podemos. Hacen el diagnóstico correcto de lo que sucede. Una democracia sostenida en parte sobre un armazón antidemocrático dedicado a demolerla desde la institucionalidad. ¿Su solución?: “Que el PSOE se aparte y les deje a ellos”, con la solución de “reventarles”. Siempre viene a mi mente la imagen de Topuria. Imagino a un sedentario como yo mismo diciéndole a Topuria “te reviento”. Seguramente tendría que buscar mis dientes poniendo un anuncio por palabras. El odio, como la soberbia, es mal consejero.
Espero no acongojarlos, pero me veo en la obligación de revelarles que Papá Noel es una quimera vestida con los colores corporativos de Coca-Cola, los reyes magos son los padres, todas las vírgenes, santos y santas una promoción de venta al por mayor de superstición, que los niños no vienen de París (salvo que estén allí de Erasmus) o que el Estado de Bienestar no lo traen las derechas, ni la democracia los franquistas.
Tampoco existe Peter Pan y toda la magia del mundo es un truco del Mago Pop. En algún momento prehistórico alguien hizo pop mental y ya no hubo stop de creer fantasías. Romeo y Julieta son el amor eterno por morir jóvenes y despistados. De otra manera hubiesen terminado peleando por el mando a distancia y con Julieta diciendo a Romeo “Es que no hay quien te aguante”, a lo que Romeo responde: “Menuda capuleta estas hecha. Me voy con Mercucio de pinchos”. Cogidos en corro alrededor del pino se reúnen lobos y corderos cantando a la paz y el amor fraterno.
Mirando a Gaza y Cisjordania se concluye que la civilización era un barnizado de una sola capa y ahora emerge la razón de la fuerza bruta. El gobierno israelí masacra por derecho divino y Rusia por amor a la madre patria. Los Estados Unidos envuelven su pillaje en la superioridad moral del “nosotros primero” con la intención de repartirse el mundo en un compadreo imperial. Otros ya tienen pareja de baile como India y Pakistán o Camboya y Tailandia. Si desea un diagnóstico, el mundo ya es públicamente un desfile de gigantes y cabezudos. La Unión Europea es un gran ejemplo de “Cabezudos”, cuerpos pequeños con enormes ínfulas como muestra la grandeur francesa convertida en un tocado de medio pelo.
Trump y Putin están a influir en las elecciones de los países europeos. Ya expresamente Trump apoyando a los grupos de ultraderechas y fascistas. Putin igual, dado que es lo que más puede corroer y debilitar las democracias europeas. Ahí están los dos a una. Recuerdan a Trump que el alcalde de Nueva York le llamó fascista. Trump se ríe y afirma “puedes decirlo”. Es fundamental advertir que los fascistas ahora están orgullosos de serlo y prontos a desfilar. Por aquí, los franquistas presumen de ser pata negra y católicos.
Por último, una observación que molestará a más de alguno y alguna. La estrella polar es “hermana yo sí te creo”. Después el camino hacia la justicia se recorre sobre unas vías llamadas “presunción de inocencia”. Lo terrible del delito no puede arrastrarnos a un populismo punitivo progresista que enturbie la mirada, mientras la derecha levanta una polvareda con la que intentar asfixiar al Gobierno. En todos y cada uno, siendo culpables, merecerán “ex post” el castigo debido. La confusión nos lleva a convertirnos nosotros mismos en culpables de prejuicio “ex ante” condenando desde la indignación. Ya me arrepiento después de escribir esto. Con tanto ex post y ex ante parezco un juez del Supremo. Y no es un piropo.
