Sociedad versus individuo
La IV Conferencia de Financiación del Desarrollo promovida por la ONU en Sevilla ha vuelto a poner sobre la mesa la problemática de la sostenibilidad el desarrollo y, en particular, la situación de la Agenda 2030 y la evolución en el logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) asociados, una vez Donald Trump, la extrema derecha y una parte sustancial de la derecha mantienen una dura y radical oposición a procesos como los ligados a la Agenda 2030 (“Transformar el mundo”) por razones que sustentan, fundamentalmente, en que representan un intento de control de los países y de los individuos desde unos principios totalitarios, “globalistas” “igualitaristas” y “ambientalistas” que atacan a las naciones (“America First”) y al individuo (anarco-ultra-liberalismo encarnado en Milei o en Ayuso en el caso de España). Y principios frente a los que imponen el poder del dinero, de la manipulación informativa, de la represión de derechos y de la fuerza militar.
El resultado de esta nueva dinámica, encabezada por Donald Trump y sus políticas, es el de un claro riesgo de retroceso de EEUU y del potencial arrastre a otros países en el incumplimiento de las 169 metas para el año 2030, asociadas a los 17 ODS asumidos por su país, junto a otras 192 naciones, el 25 de septiembre de 2015, en el marco de la correspondiente Asamblea General de Naciones Unidas[1]. Entonces, los 193 países pretendían el avance coordinado hacia un Desarrollo Sostenible integrado y universal que debería permitir, fundamentalmente, erradicar la pobreza extrema, luchar contra la desigualdad y la injusticia, frenar el cambio climático, avanzar hacia la modificación de “los patrones vigentes de producción, de comercialización y de consumo por otros más sostenibles ecológicamente, menos excluyentes en lo social y que, por lo tanto, permitieran equiparar oportunidades para toda la población mundial”.
La Agenda 2030 entró en vigor el 1 de enero de 2016 pero su cumplimiento no es obligatorio ni prescriptivo para los distintos países signatarios, ni estaba entre sus objetivos cambiar la sociedad de consumo capitalista globalizada que domina el panorama internacional. En los ODS subyace el “crecimiento económico”[2] como eje de cualquier tipo de “desarrollo” y se excluyeron dos ODS trascendentales, inicialmente previstos, centrados en la garantía y exigibilidad del cumplimiento por parte de los Estados de la Carta de Derechos Humanos, y la persecución del fraude y la evasión fiscal.
No obstante, la mayoría de los ODS chocan, por su propia definición, con la visión ultra-liberal, cortoplacista y nacionalista que preside los objetivos de la extrema derecha y de gran parte de la derecha, para las que las desigualdades sociales son parte del orden natural de las cosas (no todos los seres humanos son iguales), el riesgo ambiental es un invento de los que quieren controlar el mundo desde Naciones Unidas, y por encima del mundo están los intereses de la propia nación[3].
En todo caso, la Agenda 2030 parte de establecer una fecha de referencia –año 2030- para alcanzar las 169 Metas asociadas a los 17 ODS establecidos, medidos a través de la utilización de Indicadores, fundamentalmente cuantitativos. Se definen la forma de medirlos[4] para, en primer lugar, contrastar hasta qué punto se produce un avance real en el cumplimiento de los ODS y las Metas definidas (a nivel global el seguimiento se produce en el Foro Político de Alto Nivel de la ONU, que se reúne anualmente, a cuyos Informes nos referimos posteriormente); y, en segundo lugar, para que una vez los resultados de la medida de esos Indicadores sea pública y transparente, la población informada sobre el grado en que sus respectivos Gobiernos cumplen los compromisos asumidos, puedan, en su caso, presionarlos, o promover cambios en los mismos si los resultados son socialmente insatisfactorios.
Como veremos, el número de Indicadores utilizados en cada Informe es bastante más reducido de los 232 inicialmente previstos, dada la insuficiente y heterogénea información disponible para los distintos países, lo que obliga a que, en los distintos Informes, se señale la metodología y las limitaciones del cálculo realizado, la diferente fiabilidad, y la heterogénea fecha de referencia en los datos para algunos países[5]; situación que, aunque con mejoras significativas año a año, se ha ido repitiendo en los Informes publicados hasta la fecha.
En este artículo nos referiremos a los informes sobre resultados globales y europeos, destacando la situación y evolución de España en los mismos. En el próximo artículo nos referiremos específicamente a las bases de datos del INE para España y sus ODS y a la caracterización y evolución de los niveles de sostenibilidad del desarrollo de este país en el tiempo.
Avance, pero muy insuficiente en el logro de la Agenda 2030 global
Que la desigualdad mundial se está incrementando y que los ODS de la Agenda 2030 está lejos de llegar a su alcance cinco años antes del plazo para su logro, lo deja claro el propio Informe de Sachs, J.D. et al (2025)[6], cuyas principales conclusiones hacen referencia a la negativa dinámica de cambio generada por el ascenso de Trump al poder, las nuevas formas del imperialismo estadounidense y la frágil respuesta de los sub-imperialismos del siglo XXI (incluidos Inglaterra, Israel, Australia o Alemania y Francia, dentro de la propia UE, entre otros) ante las muestras de poder omnímodo manifestado por Trump, cuyas amenazas directas e indirectas a los países no dóciles enmarcan una realidad socialmente inaceptable[7], cuya última manifestación se muestra en la agresión a la judicatura y gobierno de Brasil.
De hecho, el Informe de Sachs, J.D. et al (2025) destaca que, aunque se mantiene un compromiso global de los países con la Agenda 2030 y sus ODS, ya que 190 de los 193 países que lo firmaron en 2015 han presentado planes de acción nacionales para impulsar el desarrollo sostenible, con solo tres Estados miembros de la ONU que no han participado en el proceso (Haití, Myanmar y Estados Unidos), el mal ejemplo de EEUU puede tener consecuencias negativas para los próximos años.
Igualmente, destaca que, en promedio, a nivel mundial, ninguno de los 17 objetivos está actualmente en vías de alcanzarse para 2030, con solo un 17% de las metas incorporadas en estos ODS con posibilidad de lograrse en ese horizonte del 2030. De hecho, según se aprecia en la Figura siguiente, atendiendo al ritmo de progreso desde su adopción por la comunidad internacional en 2015, los ODS más lejanos a su logro, a nivel mundial, por mostrar un progreso nulo o muy limitado desde 2015, son: el ODS 2 (Erradicar el Hambre), el ODS 11 (Ciudades y Comunidades Sostenibles), el ODS 14 (Vida Submarina), el ODS 15 (Vida de Ecosistemas Terrestres) y el ODS 16 (Paz, Justicia e Instituciones Sólidas). Y que, en muchos países en desarrollo donde reside del orden de la mitad de la población mundial, la carga de la deuda y la falta de acceso a capital asequible a largo plazo son el principal obstáculo para el progreso en la disposición de bienes públicos que posibiliten el avance en el logro de los ODS.
El Informe de Sachs, J.D. et al (2025) relativo a los 193 países que firmaron el compromiso de 2015 incorpora 126 indicadores, incluyendo 102 indicadores globales y 24 indicadores adicionales disponibles para los países integrantes de la OCDE, si bien la disponibilidad y fiabilidad del conjunto de indicadores disponibles hace que, finalmente, los cálculos se validen solo para 167 países.
Que la dinámica que está incidiendo en el incremento de las desigualdades globales está directamente ligado a un predominio creciente del capital privado y de la financiarización de la economía, con políticas públicas generalizadas que favorecen a la oligarquía mundial, queda claro en los trabajos presentados por OXFAN INTERMON[8], tanto a la IV Conferencia de Financiación del Desarrollo promovida por la ONU en junio, en Sevilla, como, en enero de 2025, a la reunión de Davos[9].
Estos resultados corroboran los datos del último Informe de Naciones Unidas presentado en 2024[10], sobre el estado de logro de los ODS, estando pendiente, para el próximo 14 de julio, la presentación del Informe de 2025, cuyos resultados no se espera que mejoren apreciablemente los encontrados en 2024. Así, básicamente, la ONU también destacaba que solo el 17% de las metas de los ODS están bien encaminadas, que casi la mitad muestra un progreso mínimo o moderado, y que el progreso en más de un tercio se ha estancado o incluso ha retrocedido.
De hecho, la ONU destacaba que la inestable y conflictiva situación internacional, con la escalada de conflictos, las tensiones geopolíticas y el creciente caos climático, estaba afectando gravemente el progreso de los ODS. Las desigualdades seguían aumentando. La crisis climática continuaba intensificándose. La pérdida de biodiversidad se estaba acelerando. El progreso hacia la igualdad de género seguía siendo decepcionante. Y los conflictos en Ucrania, Gaza, Sudán y otros lugares ya habían dejado a 120 millones de personas desplazadas por la fuerza en todo el mundo, una cifra sin precedentes. En síntesis, la evaluación global de la situación en 2024 se reflejaba en los dos gráficos siguientes.
Evolución relativa de España en el marco de la Agenda 2030 global
Atendiendo a las evaluaciones nacionales que realiza el citado Sustainaible Development Report de 2025 para el conjunto de los 193 países del planeta (realmente sobre un número variable de países que, para 2024 y 2025 fueron 167, como hemos señalado) podemos comprobar que España ha ido variando su posición y valoración a lo largo de los distintos Informes elaborados.
Dicha evolución se recoge en el Cuadro siguiente, que señala que, tras la fuerte pérdida de posiciones de 2015 a 2016, a partir de este año se produce una continua mejora en la posición relativa dentro del ranking de países, así como una mejora continua en la valoración total del Índice, desde 2018, salvo en 2020, en que la pandemia afectó de forma muy significativa a España en alguno de los Indicadores, por su especialización productiva en el sector turístico.
En el Cuadro siguiente se recoge la referencia a los Indicadores utilizados es el Informe de 2025 (que van variando en parte, de año a año) y que los indicadores que sirven para establecer el ranking, ni se calculan de forma homogénea y con la misma fiabilidad para los distintos países, ni se refieren siempre a los mismos años para cada uno de ellos, por lo que la anterior evolución solo puede valorarse como una aproximación relativa condicionada por la metodología y sistematización realizada para cada año y país. Así, en el caso de España, los distintos indicadores considerados para evaluar el grado de cumplimiento de cada ODS tienen fechas de referencia disponibles que no son homogéneas y abarcan, normalmente, periodos de varios años, siendo reducidos los indicadores que adoptan valores aplicables al año 2025, tal y como apreciamos en el Cuadro 3 siguiente y se aprecia con detalle en el Cuadro 4 que recoge el detalle de los indicadores utilizados para el índice de logro de los ODS para España 2025 en el Informe citado.
En el Cuadro 4 se aprecian los indicadores con valoración para el año correspondiente de referencia. En verde, con flecha de tendencia hacia arriba, indica un logro y mantenimiento del indicador considerado, lo que es una medida del avance adecuado en el ODS. Por orden de situación positiva (en verde en el Cuadro 4 y con flecha vertical verde hacia arriba) encontraríamos:
- los cinco indicadores del ODS 5 (Igualdad de género), lo que implica una situación óptima en este ODS;
- tres de los cuatro indicadores del ODS 7 (Energía limpia y accesible);
- doce de los diecisiete indicadores del ODS 3 (Buena salud y bienestar);
- dos de los tres indicadores del ODS 1 (Ausencia de pobreza);
- cinco de los ocho indicadores del ODS 4 (Calidad de la educación);
- seis de los once indicadores del ODS 9 (Industria, innovación e infraestructuras);
- tres de los ocho indicadores del ODS 8 (Crecimiento económico y empleo decente);
- dos de los seis indicadores del ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles);
- dos de los siete indicadores del ODS 6 (Calidad del agua y del saneamiento);
- dos de los siete indicadores aplicables del ODS 17 (Colaboración para el logro global de los ODS);
- dos de los diez indicadores del ODS 2 (Ausencia de hambruna);
- uno de los seis indicadores del ODS 14 (Calidad de la vida submarina); y
- uno de los doce indicadores del ODS 16 (Paz, justicia e instituciones robustas);
Desde el punto de vista negativo, no existe ningún indicador en situación óptima en el ODS 10 (Desigualdades reducidas) y existen indicadores rojos, que señala un fuerte alejamiento del valor establecido como objetivo para ese indicador y con flecha horizontal (mantenimiento) o descendente (empeoramiento) que muestran, respectivamente, una tendencia no positiva o negativa en su cumplimiento para:
- uno de los diez indicadores del ODS 2 (Ausencia de hambruna);
- dos de los siete indicadores del ODS 12 (Consumo y producción responsable); uno de los seis indicadores del ODS 14 (Calidad de la vida submarina);
- uno de los cuatro indicadores del ODS 15 (Acción climática);
- dos de los cinco indicadores del ODS 16 (Vida terrestre); y
- dos de los siete indicadores aplicables del ODS 17 (Colaboración para el logro global de los ODS);
Como síntesis, atendiendo a los indicadores utilizados por el SDNS en 2025, España avanzaría satisfactoriamente en aspectos de género, energéticos y de bienestar; tendría una evolución favorable en aspectos socioeconómicos, y una evolución sensiblemente más negativa en los aspectos ambientales y de cooperación internacional.
¿Continuará el avance de la UE en el logro de los ODS?
En esta dinámica global contemporánea, la UE, hasta 2024, había conseguido establecer políticas que propugnaban una transición energética, ecológica y digital que tendían a preservar una cierta cohesión territorial y social, lo que, implícitamente, implicaban un avance en muchos de los ODS y en la Agenda 2030 en Europa. Y ello pese a que sus efectos se han venido proyectando significativamente sólo en 12 de los 17 ODS, ya que muchas dimensiones de los cinco restantes no eran afectados directamente por el Pacto Verde Europeo[11].
Pero, tras la constitución del nuevo Parlamento y Comisión Europea en 2024, la ultraderecha europea, a veces en colaboración con la derecha (Partido Popular Europeo), está impulsando, de forma creciente, el resurgir de políticas ultra-liberales, machistas, xenófobas y anti-ambientalistas que pretenden volver a una UE reducida en su capacidad de actuación a políticas fundamental –y casi exclusivamente- basadas en el mercado y en el crecimiento económico- con referencias subordinadas en asuntos ambientales o de cohesión socioeconómica o territorial, recuperando e incrementando el papel de los intereses nacionalistas sobre los generales de la UE. En este camino, muchas de las 169 metas incorporadas a las 17 ODS entrarán en contradicción con la nueva dinámica de la UE, rompiendo el camino que el Pacto Verde Europeo, de 2019, y las actuaciones normativas y de inversión derivadas de la respuesta a los efectos de la irrupción de la Covid-19 (NextgenerationEU), así como los Presupuestos Europeos 2021-2027, han venido estableciendo hasta 2025.
EUROSTAT (2016)[12] elaboró, ya en 2016, una primera aproximación al logro de los ODS en la UE, con 153 indicadores provisionalmente analizados que, posteriormente, han sido objeto de una progresiva armonización en su definición y cálculo para los distintos países de la UE[13], a la vez que EUROSTAT ha ido publicando informes anuales sobre la evolución en el logro de los ODS en la UE, el último de los cuales, publicado el 6 de junio de 2025,[14] va a ser objeto de consideración en este epígrafe.
En él, EUROSTAT (2025) recoge el progreso hacia cada ODS mediante seis indicadores principales seleccionados por “su relevancia política desde la perspectiva de la UE (dando preferencia a los que forman parte de un cuadro de indicadores de alto nivel de las políticas de la UE, como el Cuadro de Indicadores Sociales del Plan de Acción del Pilar Europeo de Derechos Sociales, o el Marco de Seguimiento del 8.º Programa de Acción en Materia de Medio Ambiente), su disponibilidad, la cobertura nacional, la actualidad y la calidad de los datos”. En total se consideran 102 indicadores[15], de los que 33 inciden en más de un ODS. De ellos, cerca de dos terceras partes son semejantes a los indicadores actuales de los ODS de la ONU, pero difieren en un tercio de los mismos.
En todo caso, hay que remarcar que el Marco Financiero Plurianual, el NextGenerationEU y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), con su aplicación en cada país a través de los Planes Nacionales de Recuperación y Resiliencia (PNRR), están todavía proporcionado capacidad financiera y forzando reformas para acelerar la transformación de la UE para el período 2021-2027, con sus objetivos de “guiar y construir una Europa más sostenible, resiliente y más justa para la próxima generación”. No obstante, las directrices de la Comisión (Reglamento MRR) para los estados miembros, que condicionaba el contenido de los PNRR, no exigían la consideración explícita de su relación con el logro de los ODS, por lo que pocos de los PNRR aprobados hacían referencia explícita a los ODS, siendo el caso de España uno de los tres países (junto a Bélgica y Grecia) que sí consideraba su relación con los ODS, como vimos en su momento[16].
En este marco, el Informe de EUROSTAT de 2025 muestra que la UE, pese a las dificultades asociadas a la guerra de Ucrania y a las medidas derivadas de la misma, con el fuerte shock generado, fundamentalmente en el capítulo energético, en los últimos cinco años ha logrado avances significativos en sus objetivos y metas relacionados con la reducción de las desigualdades (ODS 10), el crecimiento económico sostenible y la participación en el mercado laboral (ODS 8) y la educación de calidad (ODS 4), progresando también en la mayoría del resto de ODS, aunque a un ritmo más lento. De hecho, se destaca un progreso moderado, pero con buenos resultados, en igualdad de género (ODS 5), consumo y producción responsables (ODS 12), industria, innovación e infraestructuras (ODS 9) y hambre cero (ODS 2). Por el contrario, la evaluación no muestra avances significativos en la vida submarina (ODS 14), debido a la lenta expansión de las áreas marinas protegidas y al deterioro de la salud de los océanos. Y se observa un alejamiento de los objetivos de desarrollo sostenible en materia de agua limpia y saneamiento (ODS 6) y vida de ecosistemas terrestres (ODS 15), ya que el progreso hacia el ODS 6 se ha visto afectado negativamente por el estrés hídrico, mientras que el desarrollo en el ODS 15 se ha visto afectado negativamente por la degradación de las tierras y la pérdida de biodiversidad.
Más específicamente, en su Anexo I el Informe de EUROSTAT recoge el grado de avance de la UE hacia sus objetivos políticos en relación a los ODS respectivos:
Como vemos, la síntesis es clara: hay un claro avance en los objetivos de índole socioeconómica pero un claro retroceso relativo en los objetivos más ambientales, con un claro deterioro del patrimonio de la UE, tal y como apreciamos en la Figura siguiente y se aprecia más claramente en la evolución de la “huella ecológica” media de la UE, que se recoge en la página 329 del Informe, donde apreciamos que el incremento de población y de valor añadido productivo va asociado a un incremento de la huella de carbono material y agrícola, reduciéndose exclusivamente la huella asociada a la emisiones de gases de efecto invernadero, reflejo de las políticas de descarbonización emprendidas por la UE:
Desde la perspectiva del actual período de mandato de la nueva CE (2024-2029) se supone que el desarrollo sostenible está plenamente integrado en las prioridades de la Comisión para dicho período 2024-2029, tal y como se sintetiza en la Figura siguiente del Informe de EUROSTAT.
Básicamente, el Informe de EUROSTAT muestra que la nueva Brújula de Competitividad de la Comisión, que destaca los tres imperativos clave para mejorar la competitividad de la UE: cerrar la brecha de innovación, desarrollar una estrategia conjunta para la descarbonización y la competitividad, y aumentar la seguridad, reduciendo al mismo tiempo la dependencia excesiva, colaborarán en el avance hacia los ODS; específicamente a través del Pacto Industrial Limpio, un Plan de Acción para una Energía Asequible, una Visión para la Agricultura y la Alimentación, la Unión de Competencias, una Estrategia de Resiliencia Hídrica, un Plan de Inversión en Transporte Sostenible y una Ley de Aceleración de la Descarbonización Industrial.
Aspectos todos ellos incorporados a las prioridades recogidas en la Figura anterior, que, en su opinión, contribuirán a garantizar un crecimiento sostenible, ya que: «El nuevo plan para la prosperidad y la competitividad sostenibles de Europa» se supone que incidirá positivamente en todos los ODS al integrar objetivos como alcanzar un Pacto Industrial Limpio, avanzando hacia una economía más circular y resiliente. Igualmente, la prioridad de lograr «Una nueva era para la defensa y la seguridad europeas» se considera consustancial y como condición previa para el desarrollo sostenible. La prioridad «Apoyar a las personas, fortalecer nuestras sociedades y nuestro modelo social», base para avanzar en la justicia social, igualdad y una sociedad reunificada, tendrá efectos muy significativos sobre ocho de los ODS de carácter más social. La prioridad «Mantener nuestra calidad de vida: Seguridad alimentaria, agua y naturaleza» aborda la competitividad y la sostenibilidad del sector agrícola y pesquero, preservando al mismo tiempo nuestra biodiversidad y ecosistemas naturales, así como la seguridad hídrica de Europa, lo que debería impulsar el avance en ODS hasta ahora relativamente relegados en la UE, e incidiendo también en la resiliencia frente al cambio climático. Finalmente, destacan que la dimensión institucional de la sostenibilidad se aborda en «Protegiendo nuestra democracia, defendiendo nuestros valores» y en «Una Europa global: Aprovechando nuestro poder y nuestras alianzas».
Sin embargo, si los objetivos y metas medioambientales establecidos en el Pacto Verde Europeo de 2019 han sido insuficientemente satisfechos, más complicado se encuentra su logro para el nuevo mandato de la Comisión 2024-2029, mucho más centrado en prioridades de defensa, industriales y de independencia energética y de materias primas críticas.
El Informe de SDSN sobre la UE y la posición relativa de España en el mismo.
Sobre el logro de los ODS en la UE también consideramos el Informe, para 2025, de Guillaume Lafortune y Grayson Fuller[17], en sus resultados para el conjunto de la UE y distintos países europeos y, en particular para España, ya que en el mismo se incorporan datos relativos a la evolución temporal de los valores y jerarquías, así como un enfoque que parte de indicadores diferentes de los considerados por EUROSTAT antes comentados.
El Informe, con el significativo subtítulo de “SDG Priorities for the New EU Leadership” considera 41 países europeos: 27 Estados miembros de la UE, 9 países candidatos, 4 países del Acuerdo Europeo de Libre Comercio (AELC) y el Reino Unido. Y señala que, aunque los ODS no se mencionaron explícitamente en las Orientaciones Políticas de la actual Presidenta de la Comisión Europea, las cartas de misión compartidas con todos los Comisarios, en septiembre de 2024, especifican que «De cara a 2030, cada miembro del Colegio garantizará el cumplimiento de las metas y objetivos de la UE definidos para ese año 2030, así como los de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas en sus ámbitos de actuación. El Colegio en su conjunto será responsable de la implementación de los Objetivos».
En este marco, el Informe señala que, en 2025, se aprecian efectos negativos en el avance en los ODS en la UE, particularmente por los niveles de consumo y exportaciones insostenibles, que llevan a que la puntuación del Índice ODS de la UE se sitúe este año en el 72,8 %, con una reducción del ritmo de su mejora durante el período 2020-2023 (+0,8 puntos) muy inferior al correspondiente al período 2016-2019 (+1,9 puntos).
Aunque la comparación anual debe hacerse con matices, dada la progresiva adaptación de los indicadores, la evolución seguida para el Índice ODS de la UE se refleja en la Figura siguiente hasta 2022.
Algunas de las regiones europeas más avanzadas, como Europa Occidental y Europa del Norte, presentan, en el Informe de 2025, un avance en los ODS, cuya dinámica ha disminuido ligeramente desde 2020, debido principalmente a las tendencias a la baja en el avance en los objetivos socioeconómicos. No obstante, siguen siendo los países del norte de Europa (Finlandia ocupa el primer lugar en el ranking de cumplimiento por quinto año consecutivo, seguida de Dinamarca, Suecia, Austria y Noruega) los que encabezan la clasificación, pero incluso estos países enfrentan grandes desafíos para llegar a alcanzar, al menos, dos de los diecisiete ODS. De hecho, los principales retos que definen para la UE se centran en:
- Estancamiento e incluso retroceso en el progreso de los indicadores de “No dejar a nadie atrás” desde 2020, que miden las desigualdades nacionales en cuanto a oportunidades, bienestar y equidad en el acceso y la calidad de los servicios.
- Desafíos persistentes relacionados con los objetivos ambientales y de biodiversidad, incluidos los sistemas alimentarios y de tierras sostenibles (ODS 2, ODS 12-15).
- Desafíos para alcanzar el ODS 2 (Hambre Cero) adecuando los sistemas alimentarios y de uso de la tierra para que sean sostenibles.
- Impactos negativos del consumo y las cadenas de suministro insostenibles a través de sus efectos indirectos internacionales.
- Grandes brechas y un ritmo lento de convergencia en los ODS en los países europeos, incluido el ODS 9 (Industria, Innovación e Infraestructura).
- Progreso lento e incluso retroceso en algunos indicadores del ODS 16 (Paz, Justicia e Instituciones Sólidas) y el ODS 17 (Alianzas para lograr los Objetivos).
Si ya antes de las crisis los avances desde 2015 eran lentos en el logro de los ODS, estos se han visto todavía más reducidos desde 2020. Y el progreso general es demasiado lento para llegar a cumplir las metas previstas en todos los ODS para 2030, presentándose grandes diferencias en el grado de alcance y el ritmo de avance en el logro de los ODS para los distintos países europeos.
También existen importantes incertidumbres sobre las tendencias futuras de los ODS en Europa, considerando los desafíos demográficos, económicos, tecnológicos y geopolíticos que se avecinan. Riesgos que han llevado a que más de 200 científicos europeos hayan propuesto diez prioridades de acción[18] que se concretaron en:
- Responder al grave peligro de los “puntos de inflexión social” negativos: reducir significativamente el riesgo de pobreza y exclusión social de los ciudadanos europeos.
- Redoblar los esfuerzos para lograr cero emisiones netas en la UE para 2050, con importantes avances para 2030.
- Fortalecer a las autoridades regionales y locales en el logro de los ODS: supervisar e informar periódicamente sobre el progreso de los ODS a todos los niveles.
- Frenar las repercusiones internacionales negativas y apoyar la transformación hacia un sistema de comercio sostenible.
- Aprovechar la diplomacia europea para para promover globalmente el papel de los ODS en sus potenciales formatos diversos y universales.
- Intensificar el papel multilateral de Europa: liderar los esfuerzos globales para reformar la arquitectura financiera mundial.
- Reorientar las asociaciones internacionales de la UE hacia los ODS: avanzar hacia una cooperación mutuamente transformadora.
- Movilizar los recursos financieros para las transformaciones hacia un futuro sostenible.
- Institucionalizar la integración de los ODS en la planificación estratégica, la coordinación macroeconómica, los procesos presupuestarios, las misiones de investigación e innovación y otros instrumentos políticos.
- Establecer nuevos mecanismos permanentes para una participación estructurada y significativa con la sociedad civil, incluida la juventud, y en el Parlamento Europeo sobre las trayectorias y políticas de los ODS.
En este marco es en el que hay que situar el avance comparado de España en el logro de los señalados ODS reflejado en este Informe de 2025. Y encontramos que España obtiene una relativamente pobre valoración de 71,2, aunque mejora respecto a la del Informe similar anterior (69,6 puntos en el SDG Index Score de 2024), frente a una media, para la UE, de 72,8 puntos (que era de 72,0 puntos en el Informe de 2024), ocupando, en 2025 una negativa posición en la jerarquía (20 entre los 34 países considerados) aunque mejorando respecto a la situación de 2024 (22 entre los 34 países considerados). Lo que indica una baja situación relativa de España en el logro de los ODS, en 2025, aunque con una mejora relativa sobre la media europea, al crecer un 2,3% en el SDG Index Score, frente a solo un 1% para la UE.
Como última consideración sobre este Informe, y aunque la particularización detallada para España del grado de consecución de los ODS y la dinámica registrada en los mismos desde 2015, la realizaremos en el próximo artículo, sí es pertinente destacar hasta qué punto la valoración de la situación resultante depende de los indicadores que se definan para la misma y del año a que se refieran los correspondientes valores.
Así, comparando los resultados mostrados para España en el Informe de SDNS (2025)[19] y en el Informe de la UE que estamos considerando[20], apreciamos cómo los resultados, recogidos en el Cuadro siguiente, difieren muy significativamente: España, que ocupaba el puesto 14 en el logro de los ODS respecto a 167 países, pasa a ocupar el puesto 20 sobre 34, siendo así que estos 34 países ya estaban incluidos y valorados en los anteriores 167:
En todo caso, España según estos Informes, se encuentra en mala situación (con fuertes retos para su consecución) en los ODS 2, 12, 13 y 15, para ambos Informes. En situación regular (con retos significativos todavía pendientes) en los ODS 4, 11, 14 y 16. En el resto de ODS la situación no coincide en ambos Informes, pero no se habría logrado avanzar significativamente, permaneciendo todavía retos pendientes, si bien con una fuerte mejora en los ODS 5 y 10 y una tendencia a la mejora significativa en muchos del resto, cuyo detalle apreciaremos en el siguiente artículo.
__________________________________________
[1] ONU. 2015. Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. https://undocs.org/es/A/RES/70/1
[2] Se produce una reiterada confusión “interesada” y no “neutral ideológicamente” entre crecimiento del PIB y bienestar de la población, machaconamente soportada por los medios de comunicación y los Gobiernos, con el mensaje de que el bienestar está asociado al crecimiento del PIB, ya que éste genera crecimiento del empleo, que es el camino para que desaparezca la pobreza y se amortigüe la desigualdad, mejorando al conjunto de la sociedad. Se olvidan aspectos fundamentales como los efectos externos ambientales generados, o las desigualdades socioeconómicas y territoriales no consideradas en este indicador de “crecimiento”. Pese a ello, el crecimiento del PIB, o de la renta media per cápita, se siguen manteniendo como paradigma del avance de las sociedades; y, lo que es más grave, como referentes prioritarios para la definición de las políticas públicas de los gobiernos.
[3] Basan su postura en que la Agenda 2030 asume que hay muchas actuaciones precisas para el cumplimiento de los Objetivos que exigen acciones colectivas concertadas que condiciona el papel de las “naciones”: reducir las emisiones de gases efecto invernadero para frenar el calentamiento global, erradicar los paraísos fiscales, frenar la sobreexplotación de los recursos comunes y la pérdida de biodiversidad, etc.- en las que se precisa la presencia de Naciones Unidas y sus Conferencias de las Partes (COP).
[4] Naciones Unidas, a través de su Statistical Commission, ha estado propiciando y perfeccionando la definición de Indicadores (se propusieron inicialmente un total de 232 Indicadores) para contrastar el acercamiento o alejamiento del cumplimiento de los ODS por parte de cada país o territorio, propiciando la publicación de Informes anuales valorados sobre la situación de cada país en dicho cumplimiento, aunque la definición de los Indicadores y de las variables utilizadas, tanto en cuanto a fecha de referencia como a fiabilidad de los datos, es muy variable. PNUD. Documentation and resources. Human Development Data Center, Inter-Agency and Expert Group on Sustainable Development Goal Indicators, https://unstats.un.org/sdgs
[5] En 2015 (KROLL C., 2015 – Sustainable Development Goals: Are the rich countries ready? https://www.bertelsmann-stiftung.de/fileadmin/files/BSt/Publikationen/GrauePublikationen/Studie_NW_Sustainable-Development-Goals_Are-the-rich-countries-ready_2015.pdf) publicaba un primer informe, que sólo se refería a 34 Indicadores para los 34 países ricos e industrializados que formaban parte de la OCDE, utilizando las fuentes de datos de esta organización. En julio de 2016 se publicaba el primer Informe Global (Bertelsmann Stiftung and Sustainable Development Solutions Network, 2016. https://www.sdgindex.org/reports/sdg-index-and-dashboards-2016/) sobre una aproximación al cálculo del grado de alcance de los ODS en distintos países, que se ha ido publicando anualmente, así como el correspondiente Informe de la ONU.
[6] Jeffrey D. Sachs, Guillaume Lafortune, Grayson Fuller and Guilherme Iablonovski (2025). Financing Sustainable Development to 2030 and Mid-Century. Sustainable Development Report 2025. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2025/sustainable-development-report-2025.pdf
[7] Sobre la comprensión del nuevo imperialismo de Trump pueden verse las aportaciones conceptuales de Fernandes, C. (“Subimperial Power: Australia in the International Arena”. Carlton. Melbourne University Press. 2022), que recoge la evolución de la noción de “imperialismo” tras las de Hilferding, Lenin, Hobsbawm o Foyle, con una base relativamente común centrada en la existencia de una relación formal o informal mediante la que un Estado (en nuestro caso EEUU) controla la soberanía política efectiva de otros estados. Fernandes destaca que no se requiere ni ocupar ni anexionar territorios, aunque ello no quede excluido, dado que el «control» de un Estado sobre la soberanía efectiva de otros Estados puede operar de una manera igualmente eficaz mediante la dependencia económica (uso de aranceles, por ejemplo), política (incumplimiento de normas o tratados firmados) o cultural (manipulación en redes), implementada tanto a través de la amenaza de la fuerza como por el empleo de esta.
[8] El Informe destaca que “Desde 2015, el 1 % más rico ha incrementado su riqueza, como mínimo, en unos 33,9 billones de dólares estadounidenses en términos reales, una cantidad que permitiría acabar con la pobreza mundial anual más de 22 veces. Los milmillonarios —apenas 3000 personas— han incrementado sus fortunas en más 6,5 billones de dólares estadounidenses en términos reales, una cifra superior al coste del cumplimiento anual de los ODS, unos 4 billones de dólares.”, señalando que “En la actualidad, la agenda para el desarrollo es, en gran medida, rehén de los intereses de estos mismos ricos inversores privados.” https://cdn2.hubspot.net/hubfs/426027/Oxfam-Website/oi-informes/beneficio-privado-poder-publico.pdf
[9] Una de las principales aportaciones del Informe mostraba cómo “El porcentaje de la población mundial que vive por debajo del umbral de la pobreza establecido por el Banco Mundial en 6,85 $ al día, es del 44 %. Mientras tanto, en una perversa simetría, el 1 % más rico de la población mundial posee prácticamente este mismo porcentaje de riqueza: un 45 % del total.” https://cdn2.hubspot.net/hubfs/426027/Oxfam-Website/oi-informes/informe-davos-2025-saqueo-continua-desigualdad-extrema.pdf
[10] United Nations (2025). The Sustainable Development Goals Report 2024. https://unstats.un.org/sdgs/report/2024/#
[11] Ya en su momento se denunciaba esta situación, remarcando cómo este Pacto Verde desvinculaba el progreso socioeconómico de sus impactos negativos sobre el clima y la biodiversidad, y no consideraba adecuadamente las consecuencias de los efectos externos -ambientales y socioeconómicos- del desarrollo europeo sobre otros países de los que se importan bienes y servicios. LAFORTUNE G, ET ALT. (2021). Europe Sustainable Development Report 2021: Transforming the European Union to achieve the Sustainable Development Goals. SDSN, SDSN Europe and IEEP, France: Paris. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2021/Europe+Sustainable+Development+Report+2021.pdf
[12] EUROSTAT. Sustainable development in the European Union. A statistical glance from the viewpoint of the UN sustainable development goals. Luxembourg. 2016. https://ec.europa.eu/eurostat/documents/3217494/7745644/KS-02-16-996-EN-N.pdf/eae6b7f9-d06c-4c83-b16f-c72b0779ad03?t=1480064220000
[13] EUROSTAT. SDG in the European Union. https://ec.europa.eu/eurostat/cache/digpub/sdgs/ , https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/explore/all/tb_eu?lang=en&subtheme=sdg&display=list&sort=category
[14] EUROSTAT (2025). Sustainable development in the European Union Monitoring report on progress towards the SDGs in an EU context 2025 edition. https://ec.europa.eu/eurostat/web/products-flagship-publications/w/ks-01-24-018
[15] Como se ha señalado, el conjunto de indicadores de los ODS de la UE evoluciona con el tiempo para reflejar los nuevos objetivos políticos y su relevancia para los objetivos perseguidos. El conjunto de indicadores se revisa anualmente en estrecha colaboración con los servicios de la Comisión, la Agencia Europea de Medio Ambiente y los institutos de los Estados miembros del Sistema Estadístico Europeo, y en consulta con los comités y grupos de trabajo del Consejo, así como con la sociedad civil. Como también ya hemos señalado, el cambio de indicadores plantea problemas a la hora de hacer análisis dinámicos.
[16] https://fundacionsistema.com/el-avance-de-espana-en-la-agenda-2030/
[17] Guillaume Lafortune, Grayson Fuller, 2025. Europe Sustainable Development Report 2025: SDG Priorities for the New EU Leadership. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2025/europe-sustainable-development-report-2025.pdf
[18] https://sdgtransformationcenter.org/static/docs/call-for-action/2024-01-25-esdr-2023-24-call-for-action-english.pdf/
[19] Jeffrey D. Sachs, Guillaume Lafortune, Grayson Fuller and Guilherme Iablonovski (2025). Financing Sustainable Development to 2030 and Mid-Century. Sustainable Development Report 2025. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2025/sustainable-development-report-2025.pdf
[20] Europe Sustinable Development Report 2025. https://s3.amazonaws.com/sustainabledevelopment.report/2025/europe-sustainable-development-report-2025.pdf












