Mi ingenuidad no tiene lĂmites. Cuando Carlos MazĂłn convocĂł una rueda de prensa extraordinaria pensĂ© de inmediato que iba a comunicar su dimisiĂłn. ¡QuĂ© equivocada estaba! AĂşn no salgo de mi asombro con esta nueva huida hacia adelante con el Ăşnico objetivo de salvarse Ă©l a costa de lo que sea, incluso de la decente gobernabilidad en la Comunitat Valenciana.
Ha hecho un nuevo salto con tirabuzĂłn, pero esta vez implica a su propio partido a nivel nacional, incluidas las autonomĂas que gobierna el PP.
Carlos MazĂłn ya lo hizo cuando tomĂł posesiĂłn siendo el primer presidente autonĂłmico que se echĂł en brazos de Vox, antes de que la direcciĂłn nacional estableciera su propia estrategia. Incluso hay muchos que piensan que ese pacto PP valenciano y Vox (con toreros incluidos) fue un elemento claramente negativo que le costĂł muchos votos a FeijĂło.
Y ahora vuelve a hacerlo. ÂżSabĂa el PP y FeijĂło que Carlos MazĂłn se echaba en brazos de Vox para seguir al frente del gobierno pese a las mĂşltiples manifestaciones en la calle? Un MazĂłn que no puede salir a la calle, que no puede pisar las fallas, que no puede reunirse con ningĂşn colectivo (ni siquiera con los empresarios), que está atrincherado en su despacho. Ese MazĂłn es el que ha hecho una rueda de prensa mentirosa (una vez más), xenĂłfoba, odiosa, y poniendo en entredicho dos cuestiones altamente sensibles: la inmigraciĂłn de menores y la alerta climática. En la Comunitat Valenciana estamos muy sensibilizados porque venimos sufriendo desde hace años olas de calor continuadas de más de 40 grados, megaincendios de sexta o sĂ©ptima generaciĂłn y Danas cada vez más agresivas e imparables.
227 muertos. Y Carlos Mazón niega ahora el cambio climático.
Todo el mundo sabe la debilidad de MazĂłn en el gobierno porque es un zombi mentiroso y cĂnico, sin embargo, su Ăşnica fuerza frente al PP es que su dimisiĂłn o cese abrirĂa la inestabilidad en el gobierno y unas nuevas elecciones aleja la posibilidad de que el PP pueda volver a gobernar. Eso lo sabe MazĂłn y ahoga con ello a su propio partido. Hubiera sido más honesto que el PP dijera que no tiene más remedio que tragar con ruedas de molino y aceptar el abrazo del oso de Vox. Eso es lo que pasa con gobiernos que deben negociar sus mayorĂas. El problema es que estas negociaciones se hacen con la ultraderecha, algo sobre lo que los conservadores europeos han puesto sus lĂneas rojas, y que no se trata solo de un trágala, sino que vemos a MazĂłn siendo el verdadero portavoz de las tesis de Vox.
Hay muchas preguntas encima de la mesa: ÂżsabĂa FeijĂło lo que iba a pasar? Porque el sapo que se tragĂł su portavoz Borja SĂ©mper era incomible. ÂżQuĂ© opina el resto de los presidentes autonĂłmicos del PP? Hay un silencio sepulcral en torno a MazĂłn; no se oye a lĂderes como Juanma Moreno o Fernando LĂłpez Miras; y la lideresa de Madrid que le gusta opinar de todo y sobre todo, siempre que sea culpar a Pedro Sánchez, mira hacia otro lado cuando toca hablar de MazĂłn, no solamente porque no quiera unir su futuro al de MazĂłn, sino porque piensa que es FeijĂło el que caerá antes que ella.
¿Qué piensan los conservadores europeos que vendrán a realizar un congreso en Valencia? ¿En qué situación deja a la presidenta de la Comisión Europea Úrsula von der Leyen que sigue defendiendo el Pacto Europeo Verde? ¿Cómo va el PP a realizar ese congreso en Valencia con un presidente autonómico odiado, con Vox crecido y poniendo condiciones, y con un gobierno autonómico que lidera la oposición a Europa en los asuntos más sensibles?
La pregunta del millĂłn es Âżpor quĂ© la direcciĂłn nacional del PP no evita ya esta sangrĂa y destituye a MazĂłn?
Esta situaciĂłn se produce además en un PP que está alejado de los debates europeos e internacionales. No sabemos cĂłmo se comportarĂa FeijĂło si gobernara respecto a la polĂtica de aranceles de Trump, el rearme europeo, la polĂtica de inmigraciĂłn conjunta, el Plan Europeo Verde, las coaliciones gubernamentales europeas que impiden la entrada de la ultraderecha (como ocurre en Francia y en Alemania), las ayudas a Ucrania o la situaciĂłn de Gaza.
FeijĂło hace oposiciĂłn de regate corto, planteando preguntas ridĂculas en el Parlamento cuando Europa está en debates de altura porque se ha terminado la Ă©poca de unidad de Occidente creada despuĂ©s de la II Guerra Mundial. Y, ÂżquĂ© piensa el PP de todo esto? Seguramente ni el propio FeijĂło lo sabe porque de tanto hacer oposiciĂłn enfangada mirándose el ombligo no tiene ni idea de cĂłmo responder a los problemas globales que hoy tiene Europa, que son profundos y serios.
Quizás solo podamos entender lo que ocurre en el PP nacional con esta estrategia errática, analizando el comportamiento que tiene el propio Feijóo, a quien Carlos Mazón acaba de ponerle la soga en el cuello electoral.
Y mientras las instituciones y el prestigio de la polĂtica en caĂda libre.
