El primer superhéroe celebra su 75 cumpleaños con una superproducción en la gran pantalla con lo último en tecnología 3D y sin tapujos en la búsqueda de lo suyo, el aplauso unánime de las masas.

Nunca fue mi héroe, pero no voy a negar que Superman, fue el padre de los superhéroes y para algunos el más perfecto de todos ellos, ha sido objeto de estudio de intelectuales como Umberto Eco y del historiador de medios de comunicación de masas Román Gubern, el cual ha encontrado claras alusiones teológicas, justificadas en que sus creadores son judíos. Afirma que este héroe no deja de ser un niño Jesús salvado de la matanza de Herodes, un hombre que hace milagros, que es capaz de abrir las aguas como Moisés, un ilegal criado por una pareja humilde…». Hay más. Apunta Gubern al carácter sicalíptico de sus poderes, al puntito de psicoanálisisque tiene el vuelo como sinónimo de la potencia sexual. «Y tiene otra dimensión erótica: Clark estaba enamorado sin éxito de Lois, que sólo lo quería cuando era Superman. Su mito perpetuaba de forma masoquista un amor incumplido», amplía el catedrático.

La mitología griega también está en su concepción, desde el uniforme y la capa, que remiten a los héroes de la antigüedad, a cuestiones como la kriptonita, su talón de Aquiles, o el paisaje urbano que sustituía a las montañas por las que peleaban los viejos héroes y dioses. «Es un mito polisémico, con aristas. Los debates sobre envejecerlo no han funcionado porque el público es fiel a los arquetipos fundacionales. Hércules, Sigfrido, Aquiles… todos fueron superhéroes». Durante el nazismo, Goebbels llegó a construir un discurso insultando al personaje, al que llamaba judío, tal es la relevancia que adquirió en sus primeros años de vida. Mientras tanto, entre la pobreza americana, funcionaba como un mito euforizante que -prosigue Gubern- «nos reforzaba en nuestra propia consideración de que somos superhombres a los que la gente nos ve como Clark Kent». Superman, pues, nos consuela: «La vanidad occidental no se entiende sin él. Es una condensación de sueños que todos tenemos en el corazón y no morirá porque es muy funcional», remata.

La película “El Hombre de Acero”, es una readaptación de este icono, con una estética bastante diferenciada de las versiones anteriores. Bastante menos sobria y a veces muy recargada nos recuerda a la saga de “Dragones y mazmorras”. Les envuelve un espectro técnico tremebundo a todos los niveles, desde la banda sonora a la fotografía, los efectos visuales, el sonido y el montaje, configurando una verdadera megapelícula en sentido amplio. Pero por si no fuera suficiente, a esta excelencia en la producción, se le une un reparto que incluye, junto a un creíble Cavill esculpido en mármol, a Amy Adams, Kevin Costner, Russell Crowe, Larry Fishburne, Diane Lane, Michael Kelly, Harry Lennix, Richard Schiff y Michael Shannon.

No tiene otro objetivo que garantizar la diversión y el entrenamiento por encima de todo.