La COVID-19 estĂĄ causando de nuevo una autĂŠntica alarma en la poblaciĂłn derivada del deterioro de la salud pĂşblica y de los considerables destrozos que estĂĄ provocando en tĂŠrminos econĂłmicos y sociales. Todos los datos conocidos nos sitĂşan a la cabeza de la UE en cuanto a rebrotes y todo parece indicar que la desescalada se efectuĂł de manera precipitada y que las medidas relacionadas con la contrataciĂłn de los rastreadores y las encaminadas a fortalecer la sanidad primaria y el sector de enfermerĂa no se han aplicado.
Madrid destaca en todas las estadĂsticas publicadas: contagios, hospitalizaciones, fallecimientos⌠AdemĂĄs, se ha convertido en un ĂĄmbito geogrĂĄfico de fuerte confrontaciĂłn polĂtica, a pesar de las reuniones, al mĂĄs alto nivel, celebradas entre Pedro SĂĄnchez, DĂaz Ayuso y sus equipos correspondientes, con la intenciĂłn de cogobernar la Comunidad AutĂłnoma con medidas consensuadas para combatir con mayor eficacia la COVID-19. Por el momento, no estĂĄ siendo posible desarrollar pacĂficamente los compromisos alcanzados en las reuniones celebradas, con el agravante de que una reciente resoluciĂłn judicial no ayudĂł a restringir la movilidad de la poblaciĂłn y, en definitiva, proteger a las persona y erradicar el virus, lo que obligĂł al Gobierno a decretar finalmente el Estado de Alarma.
La Comunidad AutĂłnoma de Madrid cuenta con una poblaciĂłn de 6.747.425 de personas (INE, del aĂąo 2020) y con el 19,2% del PIB nacional. Se trata, por lo tanto, de una gran urbe, sede de la administraciĂłn central del Estado, con un fuerte sector financiero y de servicios, un potente comercio e, incluso, un relevante sector industrial, lo que justifica plenamente el mantener un fuerte dispositivo de movilidad basado en el transporte pĂşblico: tren (AVE y CercanĂas), autobuses urbanos, metro y transporte aĂŠreo. Esta gran aglomeraciĂłn de personas en trĂĄnsito se produce todos los dĂas y, desde luego, no hay que descartar que facilite la propagaciĂłn del virus como han declarado muchos expertos, lo que aconseja aumentar, sin reservas ni demoras, la oferta de transporte pĂşblico en las horas punta para garantizar el desplazamiento seguro de los trabajadores.
Debemos recordar tambiĂŠn la gran influencia que tiene la movilidad de Madrid en otras CCAA, lo que hace necesario aplicar severas medidas de control de la poblaciĂłn, a pesar de su repercusiĂłn negativa en la sostenibilidad de las empresas, sectores de producciĂłn, servicios y comercio en general. Esta circunstancia se esgrime por DĂaz Ayuso (âMadrid no se puede cerrar, nos estamos arruinandoâ) como determinante para reducir el confinamiento, cuando todos hemos asumido que sin resolver los problemas relativos a la salud no es posible que supervivan las empresas, ni tampoco los sectores de producciĂłn y servicios que sustentan la economĂa en su conjunto.
Otro punto relevante, y que ha sido tratado ampliamente por diversos analistas, se refiere a la fuerte repercusiĂłn que han tenido las polĂticas de austeridad emanadas de la UE en los servicios pĂşblicos. En este sentido, la sanidad (particularmente la asistencia primaria) sufriĂł fuertes recortes, que afectaron al nĂşmero de profesionales (mĂŠdicos, enfermeras y trabajadores de mantenimiento y limpieza), a la protecciĂłn individual, asĂ como a las condiciones de trabajo, contrataciĂłn y salarios. A lo que hay que aĂąadir el fuerte estĂmulo ideolĂłgico a la privatizaciĂłn del Sistema de Salud, que ha presidido los Ăşltimos gobiernos del PP (sobre todo en el PaĂs Valenciano y Madrid).
Por Ăşltimo, un asunto no menos importante se refiere al componente polĂtico que tiene el enfrentamiento (choque de trenes) entre el Gobierno del Estado y el fallido Gobierno de la Comunidad madrileĂąa. DĂaz Ayuso, de acuerdo con la direcciĂłn del PP, ha sido desde el primer momento el martillo utilizado contra Pedro SĂĄnchez y Pablo Iglesias en el camino emprendido por las derechas para desestabilizar al Gobierno de coaliciĂłn. En cualquier caso, y al margen de la confrontaciĂłn polĂtica, el Gobierno de la Comunidad de Madrid no debe olvidar en estos momentos que lo primero es la salud: mĂĄs mĂŠdicos, mĂĄs enfermeras, mĂĄs protecciĂłn de los sanitarios y, sobre todo, rastreadores (aĂşn no se conoce su nĂşmero) y asistencia primaria. Por eso, sobran banderas, llamamientos patriĂłticos, inauguraciones esperpĂŠnticas, polĂticas de cartĂłn piedra alejadas de la realidad social (abuso irracional del marketing polĂtico) y, desde luego, politizar y judicializar la aplicaciĂłn de las medidas para combatir la Pandemia.
Sin embargo, lo que estå ocurriendo en Madrid, desde la moción de censura a Mariano Rajoy, no es una casualidad. Las derechas nunca han reconocido a Pedro Sånchez como presidente del Gobierno y mucho menos han aceptado el nombramiento de Pablo Iglesias como vicepresidente y, como consecuencia, todos los pasos dados hasta ahora por las derechas han tenido la finalidad de desprestigiar cualquier medida que haga posible que el actual Gobierno acabe la legislatura. Para defender esta actitud, ni siquiera han dudado en aprovechar las repercusiones negativas que pudiera tener la COVID-19 en el electorado (actitud autÊnticamente carroùera), utilizando falsedades, insultos, exabruptos y todo tipo de provocaciones.
Efectivamente, las derechas -con su estilo bronco y tabernario- estĂĄn actuando al margen de lo que se puede considerar como una oposiciĂłn constructiva, razonable y con sentido de Estado. Su polĂtica estĂĄ basada- al margen de desprestigiar a Unidas Podemos (considerado como un partido âfilocomunistaâ)-, en fomentar el populismo en torno al COVID-19, reducir impuestos y debilitar y privatizar los servicios pĂşblicos (sanidad y educaciĂłn), aunque sea a costa de dimensionar los posibles errores del Gobierno, aumentar la polarizaciĂłn y la divisiĂłn de la sociedad, incrementar considerablemente las desigualdades y poner en riesgo la salud de las personas.
La actitud del PP ante los PGE-2021 es muy similar. Denuncia el coqueteo del Gobierno con los independentistas (algo que nadie quiere ni desea); sin embargo, se niega a facilitar el trĂĄmite parlamentario de su aprobaciĂłn para canalizar y aplicar, entre otras medidas, las ayudas provenientes de la UE para combatir la crisis, avanzar en la reconstrucciĂłn del paĂs y ayudar a las personas mĂĄs vulnerables. Lo que resulta mĂĄs grave es que tampoco dudan en apropiarse de la figura del rey en la confrontaciĂłn partidaria (aprovechando una decisiĂłn sumamente discutible del Gobierno) y mucho menos en bloquear las instituciones del Estado, lo que representa un ataque directo al funcionamiento de nuestro sistema democrĂĄtico. Sin olvidar su reiterado rechazo a hablar de la derogaciĂłn de la reforma laboral, la sostenibilidad de las pensiones, el IMV y de constatar su falta de alternativas en relaciĂłn con la digitalizaciĂłn, el cambio climĂĄtico, la igualdad de gĂŠnero y el cambio de nuestro modelo productivo (valor aĂąadido, productividad, investigaciĂłn, cualificaciĂłnâŚ).
La Ăşltima actuaciĂłn del PP ha resultado particularmente infame e intolerable. A propuesta de Vox, y junto a Ciudadanos, ha apoyado una mociĂłn en el Pleno del Ayuntamiento de Madrid para retirar los nombres de Francisco Largo Caballero y de Indalecio Prieto de las calles de la capital, invocando la ResoluciĂłn del Parlamento Europeo de 19 de septiembre de 2019 (aprobada como rechazo a la 2ÂŞ Guerra Mundial iniciada por el nazismo) y el artĂculo 15 de la conocida como Ley de Memoria HistĂłrica del aĂąo 2007, impulsada por el Gobierno de RodrĂguez Zapatero. Una Ley que nace precisamente para todo lo contrario: restaurar la memoria de las personas asesinadas y represaliadas por la dictadura y denunciar y los horrendos crĂmenes franquistas.
Como es de sobra conocido, Largo Caballero e Indalecio Prieto se opusieron frontalmente, junto a otros muchos, al fascismo, al levantamiento militar, la Guerra Civil y la dictadura. Las consecuencias del golpe militar contra la legalidad republicana fueron terribles: asesinatos, cårcel, represión, clandestinidad y exilio. Incluso, Largo Caballero sufrió la detención de la Gestapo en Francia y terminó confinado en el campo de concentración Sachsenhausen-Orianenburg (Alemania), por su condición de secretario general de UGT, firme defensor de la II República, de la democracia, el socialismo y, por lo tanto, luchador infatigable contra el fascismo.
Fue, ademĂĄs, ministro de Trabajo (desde el aĂąo 1931 hasta 1933), promulgando la legislaciĂłn social mĂĄs progresista de la ĂŠpoca, ademĂĄs de presidente del Gobierno y ministro de la guerra, junto al tambiĂŠn ministro Indalecio Prieto, en plena guerra civil. Rodolfo Llopis (secretario general del PSOE en el exilio), con motivo de su muerte (23 de marzo de 1946), le rindiĂł homenaje manifestando: âEl proletariado espaĂąol ha perdido al hombre mĂĄs representativo de su claseâ. Sin duda, su personalidad, y la de Indalecio Prieto, facilitarĂĄn la aprobaciĂłn y aplicaciĂłn de las medidas necesarias para restaurar la dignidad de ambos figuras. En todo caso, este breve resumen pone claramente de manifiesto la profunda ignorancia e irracionalidad de los concejales que aprobaron semejante atropello democrĂĄtico en el Ayuntamiento de Madrid.
Los problemas del PP se agigantan porque, ademĂĄs de los graves hechos mencionados, Pablo Casado todavĂa es incapaz de responder con solvencia y credibilidad a la acusaciĂłn de financiaciĂłn ilegal, corrupciĂłn y presunta utilizaciĂłn de los fondos reservados del ministerio del interior. Hasta ahora, los mĂĄximos responsables (el barbas, el asturiano, la pequeĂąita, la rubiaâŚ) se han dedicado exclusivamente a defenderse y tapar sus vergĂźenzas. Por eso siguen siendo investigados- cuando menos de colaboraciĂłn necesaria- y tendrĂĄn que responder de los hechos ante la ley.
No es extraĂąo que, en la actualidad, resulte difĂcil reflexionar a fondo en el seno del PP, sobre todo cuando algunas encuestas le sitĂşan claramente a la baja en beneficio de Vox. A pesar de ello, es imprescindible que lo haga, simplemente porque nuestra democracia necesita una oposiciĂłn fuerte, responsable y con sentido de Estado. Sobre todo, en una situaciĂłn extremadamente adversa como la nuestra. OjalĂĄ lo consiga.
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* En memoria de MarĂa Luisa (âLibertadâ) FernĂĄndez Lafuente, infatigable luchadora por la libertad, la democracia y el socialismo.
