Solo hay que echar un vistazo a las cabeceras de los informativos para tomar nota del riesgo en que incurre la polĂtica espaĂąola. Estamos a punto de dar inicio a un curso polĂtico completamente al margen de las preocupaciones e intereses reales de la sociedad a la que hemos de servir.
Parecemos condenados a dedicar la mayor parte de la atenciĂłn y las energĂas de la polĂtica a un problema creado artificialmente por la propia polĂtica: el desafĂo independentista en CataluĂąa.
De forma subsidiaria puede que gastemos algo de tiempo tambiĂŠn en el estĂŠril intercambio de reprochatorios entre administraciones a cuenta de la polĂtica antiterrorista, para mayor celebraciĂłn, eso sĂ, de los propios terroristas.
Y por si quedara algo de espacio en los titulares o en las redes, no faltarĂĄn nuevos episodios en ese aburrido serial de machos alfa en duelo permanente de frases ingeniosas con el que algunos confunden la verdadera polĂtica. Que si te hago otra mociĂłn de censura, que si no te atreves, que si te limito los mandatos, que si te doy con Venezuela, que si te dibujo la cara en un autobĂşs, que si tĂş mĂĄsâŚ
Mientras tanto, la mayorĂa de las familias espaĂąolas afrontan el inicio de curso con sus propios problemas, preguntĂĄndose ante el televisor sobre quĂŠ demonios estĂĄn discutiendo aquellos a los que eligiĂł para aliviarlosâŚ
ÂżCuĂĄles son esos problemas? Sin duda, muchos espaĂąoles estarĂĄn hoy lĂĄpiz en mano sumando los ingresos magros y restando los gastos gruesos con que deberĂĄn afrontar este mes de septiembre. No pocos estarĂĄn preocupados porque no encuentran empleo o porque el salario no da para atender las necesidades mĂĄs bĂĄsicas.
Las familias con hijos en edad escolar, o con enfermos a la espera de atenciĂłn sanitaria, o con mayores necesitados de servicios sociales, estarĂĄn lamentando los recortes que han deteriorado los servicios pĂşblicos y que no acaban de remontarse, a pesar de la fanfarria de la supuesta recuperaciĂłn econĂłmica.
Los jĂłvenes afrontarĂĄn el nuevo curso con la angustia de no saber si el esfuerzo de estudiar les proporcionarĂĄ alguna oportunidad real de desarrollo personal y profesional. Los que ya estĂĄn atrapados en la rueda de la precariedad laboral se preguntarĂĄn por quĂŠ si ellos cumplen con la sociedad, la sociedad no cumple con ellos.
Los pensionistas sabrĂĄn que este serĂĄ un curso mĂĄs para la pĂŠrdida de poder adquisitivo. Las mujeres se preguntarĂĄn si alguno de esos polĂticos que denuncian su discriminaciĂłn en cuanto a trabajo y salario harĂĄ algo Ăştil para remediarloâŚ
Cada partido tiene ya escrito su relato para vender este otoĂąo en televisiones, tabletas, telĂŠfonos y demĂĄs dispositivos. El PP venderĂĄ su estabilidad frente a la radicalidad de separatistas y podemitas (mientras reza para que no le falten separatistas y podemitas ante los que esgrimir su estabilidad).
Podemos venderĂĄ la pelĂcula de los ânuestrosâ buenos-buenos frente a los âsuyosâ malos-malos (y tacharĂĄ de melifluos o cĂłmplices a quienes no aplaudan suficientemente las perfomances de los ânuestrosâ). Ciudadanos seguirĂĄ vendiendo el mensaje de su supuesta oposiciĂłn Ăştil (y seguirĂĄ siendo realmente Ăştil a los planes del Gobierno del PP).
Por nuestra parte, modestamente, procuraremos centrar el trabajo en las reformas que pueden ayudar a mejorar la vida de la gente. Gobernando para los buenos empleos, para la equidad social, para mejorar los servicios pĂşblicos, para impulsar la modernizaciĂłn del paĂs, para cualificar nuestra democracia⌠allĂ donde podemos gobernar.
E impulsaremos propuestas en el mismo sentido allĂ donde aĂşn hemos de ejercer la oposiciĂłn. Por eso trabajaremos para recuperar derechos laborales, para elevar los salarios, para dignificar las pensiones, para asegurar que se pagan los impuestos justos que han de financiar los servicios necesarios⌠Por eso trataremos sobre las transiciones pendientes en la economĂa verde, en las energĂas renovables, en la agenda digital, en la educaciĂłn de calidad, en la reforma federal del Estado… Por eso insistiremos en la moralizaciĂłn de la vida pĂşblicaâŚ
Porque, en realidad, el trabajo que la gente espera de sus polĂticos no consiste en una competiciĂłn permanente de estrategias ingeniosas en torno a la trascendencia mediĂĄtica y el poder. Se trata, simplemente, de entender los problemas reales y de procurar resolverlos. Nada mĂĄs y nada menos.
