La numerosa informaciĂłn publicada en estas semanas sobre sostenibilidad ambiental, que en algunos casos afortunadamente ha tenido eco importante en los medios de comunicaciĂłn, me ha hecho relegar la temĂĄtica del acceso a la vivienda y las polĂticas contempladas por los distintos partidos para las elecciones a la semana que viene, para considerar en ĂŠsta cĂłmo estĂĄ variando la situaciĂłn ambiental y quĂŠ posiciĂłn adoptan los principales partidos espaĂąoles al respecto.
La primera informaciĂłn a destacar se recoge anualmente en estas pĂĄginas y hace referencia a la âhuella ecolĂłgicaâ y a su relaciĂłn con la âbiocapacidadâ territorial (http://data.footprintnetwork.org/), lo que podemos considerar un indicador sintĂŠtico de sostenibilidad ambiental, al estimar la oferta y la demanda de la biocapacidad de la Tierra, o de un paĂs o territorio determinado, a partir de los datos oficiales publicados por Naciones Unidas.
La ediciĂłn de este aĂąo (National Footprint Accounts 2019 Edition) recogen la evoluciĂłn de los indicadores seĂąalados para el planeta, hasta 2016.
Para el conjunto del planeta, como apreciamos en la Figura siguiente, en 2008, en la serie 1961-2016, el indicador de insostenibilidad disminuye respecto a 2007, como resultado de la crisis, alcanzando un valor de 1,61; lo que significa que la sociedad utiliza un 61% mĂĄs de la biocapacidad que la tierra posee para satisfacer la demanda requerida para producir todos los recursos que consume, para acomodar su infraestructura urbana ocupada y para absorber los desechos que genera, utilizando la tecnologĂa disponible y la gestiĂłn de recursos al uso. En la prĂĄctica superar el valor de uno implica una sobreexplotaciĂłn de los recursos que se materializa en pĂŠrdida de biodiversidad, en concentraciĂłn de gases de efecto invernadero en la atmĂłsfera o en contaminaciĂłn de suelo, agua y mares como luego consideraremos.

Š 2018 Global Footprint Network. National Footprint Accounts, 2018 Edition.
Del grĂĄfico anterior sacamos dos aspectos muy significativos. El primero, que es el consumo de energĂa el principal factor de insostenibilidad y, el segundo, que dicho consumo de energĂa junto a la alimentaciĂłn son los dos factores que mĂĄs influyen en el incremento de la insostenibilidad. En todo caso tambiĂŠn se constata que las crisis, con la reducciĂłn de la producciĂłn/consumo reducen la insostenibilidad, y que desde 2013 se constata una cierta mejora en la huella ecolĂłgica ligada a la energĂa que da lugar a que la insostenibilidad se reduzca desde su valor mĂĄximo, de 1,703, en 2013, a 1,685 en 2016.
Para EspaĂąa, el trabajo publicado por WWF (WWF_GFN_EU_Overshoot_Day_report 2019) en colaboraciĂłn con Global Footprint Network proporciona los datos respectivos hasta 2016 que se aprecian en la Figura siguiente.

EspaĂąa presenta un valor de 2,67 en el indicador de insostenibilidad para 2016 (Ăşltimo aĂąo con datos disponibles, en el que presenta una huella ecolĂłgica per cĂĄpita total de 4,04 hectĂĄreas globales por persona frente a una biocapacidad per cĂĄpita de 1,37 hectĂĄreas globales por persona), muy por encima del valor mundial (1,6) aunque algo por debajo del valor medio de la UE (2,8).
Complementariamente, en la sĂŠptima sesiĂłn plenaria de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas ( IPBES ), que se reuniĂł del 29 de abril al 4 de mayo en ParĂs se presentĂł el Informe de EvaluaciĂłn Global sobre Biodiversidad y Servicios de Ecosistemas (https://www.ipbes.net/sites/default/files/downloads/spm_unedited_advance_for_posting_htn.pdf), que es la sĂntesis del conjunto de documentos cientĂficos mĂĄs completo realizado hasta la fecha en materia del estado de la biodiversidad y de los servicios de los ecosistemas en el mundo, mostrando que nos encontramos en una situaciĂłn de degradaciĂłn ambiental gravemente peligrosa para el medio ambiente y para la salud de los ciudadanos, porque, como seĂąala el propio Presidente del IPBES en la presentaciĂłn del Informe, âestamos erosionando los cimientos de nuestras economĂas, medios de vida, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida en todo el mundoâ.
Caben medidas de actuaciĂłn que la Figura siguiente del citado Informe sintetiza, pero la urgencia y necesidad de actuaciones globales hacen ser pesimistas sobre la viabilidad de un avance o correcciĂłn significativa con el âbussines as usualâ.

En la anterior campaùa electoral y en las confrontaciones televisivas entre partidos, la lucha contra el cambio climåtico, la transición energÊtica, el agua o la biodiversidad no han formado parte significativa de las propuestas que los diferentes partidos públicamente trasladaban.
En ese marco, SEO/BirdLife realizĂł una encuesta a todos los partidos sobre sus compromisos ambientales, cuyos resultados fueron:

Desde la problemĂĄtica y perspectivas seĂąaladas, asĂ como desde la posibilidad de incidir desde los distintos Gobiernos municipales, autonĂłmicos y desde el propio Parlamente Europeo en la puesta en marcha de las medidas necesarias, las prĂłximas elecciones municipales, autonĂłmicas y europeas son claves para definir la trayectoria social hacia el 2030. Horizonte para el que las recomendables Agendas 2030 deberĂan incorporar un compromiso claro por el bienestar de las personas y por la mejora de la sostenibilidad ambiental y tener un acuerdo partidario y soporte social que garantice la permanencia de Objetivos y de las grandes lĂneas de intervenciĂłn hasta dicho 2030.
Frente a las prĂłximas elecciones europeas, ya hemos visto que la UE presentaba un indicador de insostenibilidad (relaciĂłn huella ecolĂłgica/biocapacidad) de 2,8, lo que implica disponer de un territorio para satisfacer el consumo y contaminaciĂłn asociado a su poblaciĂłn 2,8 veces mayor que el existente, importando biocapacidad del resto del mundo. Reducir este valor a la unidad es inviable a corto-medio plazo, pero estĂĄ en la mano del Parlamento Europeo presionar a la ComisiĂłn y al Consejo Europeo para que se tomen en mayor consideraciĂłn medidas que racionalicen los procesos de producciĂłn y que inciten a los consumidores para que sean conscientes de la necesidad de adoptar nuevas formas de consumo, asĂ como para proteger y restaurar la biodiversidad y la naturaleza en Europa para 2030 y hacer que la UE sea neutra en su balance de carbono para el 2040.
Los ayuntamientos y comunidades autĂłnomas han de aprobar y poner en marcha medidas urgentes para la descarbonizaciĂłn, asĂ como para cambiar las polĂticas hĂdricas, para incrementar la protecciĂłn de los ecosistemas y aprovechar de forma sostenible sus servicios, o para cambiar el modelo agrĂcola promovido hasta la actualidad, que es claramente “insostenible” en el medio-largo plazo ante la previsible evoluciĂłn de los recursos hĂdricos en EspaĂąa.
EspaĂąa es el paĂs de la UniĂłn Europea mĂĄs vulnerable a los efectos negativos del cambio climĂĄtico y la necesidad de medidas de adaptaciĂłn y resiliencia socioeconĂłmica frente al mismo, tanto en el campo del urbanismo como de la ordenaciĂłn del territorio son extremadamente urgentes y deberĂan ser una de las tareas urgentes a promover desde los nuevos Gobiernos regionales y municipales.
No obstante, como se ha seĂąalado reiteradamente en estas pĂĄginas, no puede olvidarse que la correcciĂłn de los fenĂłmenos objeto de consideraciĂłn en este artĂculo exigirĂa un acuerdo lo mĂĄs amplio posible para cambiar el actual modelo de sociedad capitalista de consumo, basado en un sistema productivo insostenible y en el uso de unas energĂas contaminantes sobre las que la dependencia exterior espaĂąola es insostenible. El cambio de modelo energĂŠtico, que es una de las piezas fundamentales pero no la Ăşnica para mejorar la sostenibilidad, debe garantizar la estabilidad temporal y la seguridad jurĂdica a largo plazo en el sector, a la vez que debe conllevar un cambio profundo en la descarbonizaciĂłn del modelo productivo y en el cambio del comportamiento de los consumidores.
Esperemos que los ciudadanos tengan en cuenta estas necesidades, que tan poco preocupan a la derecha, a la hora de depositar su voto por las opciones progresistas y de cambio social que representan partidos como el PSOE o Podemos, aunque la viabilidad de algunas de las medidas propuestas por este Ăşltimo sea discutible.
