El día que se publique este artículo se habrá elegido con bastante probabilidad al nuevo Presidente de la Junta de Andalucía. Dejando a un lado las muchas consideraciones que se pueden hacer acerca de la pérdida del Gobierno andaluz por parte del PSOE, vamos a centrarnos en un punto sobre el que merece la pena reflexionar. ¿Se ha a formar un Gobierno bipartito de Partido Popular y Ciudadanos o un Gobierno tripartito de Partido Popular, Ciudadanos y Vox? Los datos que se conocen nos hablan de dos acuerdos de distinta naturaleza ambos por el Partido Popular con Ciudadanos, en un caso, y con Vox, en el otro, pero no permiten a primera vista saber qué Gobierno real habrá en Andalucía. Por ello trataremos de formular algunas ideas que nos ayuden a vaticinar el futuro político de la Comunidad Autónoma.

A falta de conocer los documentos suscritos por los tres partidos (que no hemos encontrado en las páginas webs de los partidos) podemos señalar que el pacto firmado entre el Partido Popular y Ciudadanos es un acuerdo de Gobierno donde los firmantes señalan un programa de gobierno, lo que conlleva repartir el Gobierno de la Junta de Andalucía entre los dos partidos. En cambio, el acuerdo suscrito entre el Partido Popular y Vox parece ser un pacto para la investidura, donde Vox sólo obtiene compromisos programáticos (habrá que ver si el Gobierno andaluz nombra a personas vinculadas a Vox para ciertos cargos del Gobierno o de la Administración). Con tales acuerdos, ¿podemos hablar de un Gobierno bipartido o tripartito?

En sentido formal, el nuevo Gobierno de Moreno Bonilla es de carácter bipartito, donde dos partidos (Partido Popular y Ciudadanos) se coaligan para gobernar juntos, con un programa común y un reparto más o menos equitativo de cargos. Se trata, pues, de una fórmula muy empleada en España en el ámbito autonómico (no así en el Gobierno de la Nación) que denota madurez y garantiza un Gobierno de diálogo de pactos (sobre los Gobiernos de coalición, por todos, el núm. monográfico 244, 2017, de Sistema, coordinado por Diego Valadés y Javier García Fernández).

Sin embargo, hay la posibilidad de que el Gobierno de coalición bipartito se transforme en un tripartito vergonzante donde Vox tenga un nivel de influencia desorbitado, no proporcionado a sus doce Diputados. Existe esa posibilidad porque es la primera vez que Vox puede tener influencia en un Gobierno español sin disponer de cargos políticos y administrativos. Luego, para hacerse visible, para que la opinión pública conozca su influencia, Vox tiene que imponer al Gobierno andaluz medidas muy específicas, muy propias de su programa de extrema derecha. Y el Gobierno de Moreno Bonilla se verá obligado a cumplir lo que le exija Vox. ¿Podría oponerse? Hay más razones favorables al acatamiento de las peticiones de Vox que razones en contra. En primer lugar, porque Moreno Bonilla sabe que Vox le puede dejar caer. En segundo lugar, porque Partido Popular de Pablo Casado se sitúa en esa franja de derecha extrema tanto por razones ideológicas como electorales, para entrar en el campo de Vox y arrebatarle votos.

En ese panorama, la incógnita es Ciudadanos. ¿Cuánto aguantará en un tripartito de facto orientado hacia la extrema derecha? ¿No está vendiéndose por un plato de lentejas (la participación en el Gobierno autonómico) y dilapidando su inicial imagen centrista? En los próximos meses podremos conocerlo.