Los cuarenta años que han pasado desde las Elecciones Generales, del 15 de junio de 1977, y su conmemoración en el Congreso, permiten ver con claridad como de la España en blanco y negro, de la dictadura, se ha dado pasado a un país moderno y consolidado democráticamente.

Esta afirmación se puede visualizar en las calles de España. Pero también, y de manera detallada, en la obra España, una sociedad en Cambio, un esfuerzo académico riguroso, con muy pocos precedentes en nuestro país, dirigido por Salustiano del Campo y José Félix Tezanos, donde diversos autores analizan las principales transformaciones producidas desde la Constitución de 1978 hasta finales de la primera década del siglo XXI. Un trabajo muy recomendable frente a tanta pos verdad institucionalizada.

España y los españoles han cambiado a mejor, pero de nuevo es necesario emprender, con prontitud, reformas de calado, ante las desigualdades sociales existentes y las insuficiencias democráticas detectadas. Y todo ello, con el objetivo de garantizar el bienestar de todos los españoles, dentro del pacto de convivencia que supuso la transición, y que hay que renovar en el presente.

De la conmemoración en el Congreso de los Diputados del XL aniversario de las Elecciones Generales del 15 de junio de 1977, se pueden destacar algunas cosas.

La primera ha sido la ausencia del rey Juan Carlos I. Excusas protocolarias o no, es un error que uno de los protagonistas de este periodo histórico no haya asistido a esta conmemoración. Si es porque le han disuadido, mal. Porque escondiendo al rey protagonista en ese periodo determinante de la historia de España, lo único que se consigue es debilitar la imagen del rey actual al socavar la importancia de una institución, ya de por sí muy cuestionada.

Además, su ausencia, junto con los halagos a su papel, y la presencia de muchas personas relevantes de aquel periodo, lo que ha conseguido es hacerle más protagonista. Máxime, cuando las primeras palabras del rey Felipe VI han sido para recordar las palabras que su padre pronunció en la apertura de la legislatura constituyente, el 22 de julio de 1977, cuando dijo “la democracia ha comenzado. Ahora hemos de tratar de consolidarla” Y cuando más adelante en su discurso ha afirmado que “una sociedad, cuando reconoce la valía y la ejemplaridad de quienes merecen la gratitud de sus compatriotas, se honra a sí misma”

La segunda, es el discurso del rey Felipe VI. Un discurso para el presente de España sobre la base de la conmemoración de las elecciones generales del 77.En el mismo, hay que destacar que:

  1. Por primera vez ha pronunciado la palabra dictadura, para referirse a que “los diputados y senadores elegidos en las elecciones del 15 de Junio tenían ante sí una responsabilidad histórica: dar la respuesta política a nuestros errores del pasado y superar las diferencias entre los españoles, convencidos de que la Guerra Civil y la dictadura eran, como se afirmó entonces en estas Cámaras, una inmensa tragedia sobre la que no cabía fundar el porvenir de España”.
  2. Se reconocen, como es normal, errores pero la obra realizada en estas cuatro décadas es para que los españoles se sientan orgullosos y es fruto de su sacrificio y esfuerzo. Un logro colectivo de la sociedad española: “A pesar de que, por supuesto, ha habido errores y equivocaciones, luces y sombras, como en todos los asuntos humanos, que debemos cambiar, corregir y reformar, los españoles podemos sentirnos orgullosos de lo que hemos construido juntos en estas cuatro décadas. Pero hemos de ser conscientes que todo lo que hoy disfrutamos- y que pertenece a todos los españoles por igual- no nos ha venido dado sino que es el resultado del sacrificio y esfuerzo el pueblo español…”
  3. En un momento de populismos y nacionalismos proteccionistas, de manera inteligente se señala la vigencia de los valores democráticos del 77, como valores permanentes democráticos: “El 15 de Junio representa los mejores valores democráticos, aquellos que definen a la política en su sentido más noble, al servicio del bien común, del interés general y de la cohesión social. Son valores que no solo debemos recordar, sino que deben estar presentes y actualizar nuestra vida en común porque trascienden una determinada época histórica para convertirse en valores permanentes de cualquier realidad política”.
  4. Se recuerda a los nacionalistas algo de primero de democracia: nadie por encima de la ley. En este sentido, afirma que “ningún camino que se emprenda en nuestra democracia puede-ni debe- conducir a la ruptura de la convivencia, al desconocimiento de los derechos democráticos de todos los españoles o a la negación de los valores esenciales de la Europa a la que pertenecemos. Y menos aún, un camino que divida a los españoles o quiebre el espíritu fraternal que nos une….La convivencia tiene su mayor garantía y su mejor protección en las normas que la amparan… y porque fuera de la ley, nos enseña la historia, solo hay arbitrariedad, imposición, inseguridad y en último extremo, la negación misma de la libertad; pues como señala una antigua cita: “la libertad sigue siempre la misma suerte que las leyes: reina y perece con ellas””
  5. Determinación hacia el futuro, como ratifica cuando dice que “el coraje, la valentía, la determinación y la esperanza deben seguir plenamente vigentes en nuestro ánimo para proyectar nuestra convivencia hacia el futuro y seguir impulsando el progreso de nuestra Nación”

La tercera, es la reacción de los distintos líderes políticos ante el discurso del rey. El PP y Ciudadanos en su línea. El PSOE, ocupando la centralidad, calificaba de acertado el discurso. En palabras de su secretario general, Pedro Sánchez, “el rey ha hecho un discurso bueno, acertado, realista, correcto para la situación política, social y económica que vive el país”. Y Podemos, por su parte, mantenía que el discurso no era aceptable y “no ha estado a la altura del momento histórico, de 2017«.

Declaraciones aparte, sobre esta base hay que cimentar la reforma constitucional y la reforma de nuestro modelo de convivencia. Una tarea difícil, pero para la que toda la sociedad española debe estar preparada y exigir esfuerzos y resultados.

Una conmemoración, un discurso, pero sobre todo, el convencimiento generalizado de la necesidad de diálogo y acuerdos para transformar y encauzar España hacia el futuro.

Esperemos que sí. Pero, veremos.