La carrera por conseguir cuanto antes una vacuna, que acabe con la pandemia de COVID-19, es un ejemplo del grado de desarrollo tecnológico que existe en la actualidad, y también de la cooperación científica que se produce ante situaciones como las que estamos padeciendo.

Sin embargo, junto a la rapidez con que se han desarrollado las primeras vacunas, nos encontramos con que amplias capas de la población, en principio, muestran dudas a la hora de estar más o menos dispuestos de forma inmediata a ponerse la vacuna.

Creo que esta reacción es más fruto de la situación de incertidumbre en la que nos encontramos, de la rapidez con que se están autorizando las vacunas en relación con lo que era normal hasta ahora, y de la eficacia que pueden tener. Y pienso, que en el momento que nos podamos vacunar la inmensa mayoría de la población lo hará, porque la seguridad está garantizada, aunque existan interrogantes sobre cuánto tiempo durará la inmunidad.

No obstante, es preciso analizar cuáles son los datos.

En primer lugar, hay que destacar que, en España, según el CIS, un 55,2 por ciento de la población ha manifestado que preferiría esperar a conocer los efectos; un 32,5 por ciento que estaría dispuesto/a a vacunarse inmediatamente, y un 8,4 por ciento que no estaría dispuesto/a a vacunarse en ningún caso.

Los resultados sorprenden en cuanto a la actitud de un porcentaje elevado de la población ante una vacuna que les proporcionará seguridad en su vida diaria frente a un virus que ya ha matado a 1,54 millones de personas en el mundo y contagiado a 67,6 millones de personas. Un virus, que en España ha contagiado a 1,7 millones de españoles y ha provocado la muerte de 46.646 personas.

Ante estas cifras, la pregunta que me viene a la cabeza es si estos porcentajes son similares en toda la población o hay diferencias. En este sentido, se puede señalar que:

  • Los hombres están más dispuestos a vacunarse de manera inmediata que las mujeres. Concretamente, un 39,3 por ciento de los hombres frente a un 26,3 por ciento de las mujeres. Además, un 60,7 por ciento de las mujeres afirman que preferirían esperar a conocer los efectos, frente a un 49,2 por ciento de los últimos. Por último, un 8,5 por ciento de mujeres señala que no esta dispuesta a vacunarse en ningún caso, frente al 8,3 por ciento de los hombres.
  • Los mayores de 55 años están dispuestos a vacunarse de manera inmediata y los jóvenes los que menos. Así, las personas mayores de 65 años lo harían en un 38,9 por ciento; las de 55 a 64 años, en un 38,8 por ciento; los jóvenes de 18 a 24 años, en un 20,9 por ciento; y los de 25 a 34 años, en un 23,9 por ciento. En sentido contrario, un 72,3 por ciento de los jóvenes prefieren esperar. Estos datos vienen a reflejar que quienes se han visto más afectados son más conscientes de la necesidad de la vacunación, para evitar la enfermedad y la muerte. Y los jóvenes siguen creyendo que son más inmunes al virus y sus consecuencias.

  • Las personas sin estudios son las que más están dispuestas a vacunarse inmediatamente, con un 50 por ciento, y las que presentan menores porcentajes tanto de esperar a conocer los efectos, con un 38,7 por ciento, como los que afirman que nunca se vacunarían.

  • La clase alta y media alta y la clase trabajadora son las que afirman en mayor porcentaje que estarían dispuestas a vacunarse inmediatamente, con porcentajes del 37,7 por ciento y del 36,4 por ciento respectivamente. Sin embargo, la clase media-media y la clase media-baja son las que presentan mayores porcentajes entre los que preferirían esperar a conocer los efectos, con porcentajes del 58,9 por ciento y del 53 respectivamente.

  • La variable voto es importante a la hora de estar dispuesto a vacunarse o no de manera inmediata, esperar, o decidir no vacunarse. Los votantes del PSOE y Unidas Podemos son los que presentan mayor porcentaje de encuestados que afirman que se vacunarían inmediatamente. Los del PSOE, un 43,2 por ciento y los de Unidas Podemos un 42,6 por ciento. También, son los que presentan menores porcentajes de ciudadanos que afirman que no estarían dispuestos a vacunarse en ningún caso. En los votantes el PSOE un 3,3 por ciento y en los de Unidas Podemos un 2,8 por ciento.

En sentido contrario, los votantes del PP y Vox son los que presentan menores porcentajes de los que señalan que se vacunarían inmediatamente. Vox, un 14,6 por ciento y PP, un 29,7 por ciento. Pero, además, son los que presentan mayores porcentajes de los que indican que no se vacunarán en ningún caso. En el caso de Vox, esta opción con el 15,5 por ciento de encuestados es superior a los que indican que se vacunarían de manera inmediata.

Tras analizar estos datos, se hace necesario que por parte de las administraciones y de los medios de comunicación comience una campaña masiva de explicación de las distintas vacunas, cuales son sus efectos para prevenir la enfermedad y posibles muertes, y como de peligrosos y nocivos para la salud pública son las teorías negacionistas y conspirativas.

En definitiva, vacunarse es salud. Vacunarse es vida.