APOROFOBIA Y DEMOCRACIA EN EL SIGLO XXI
El pasado mes de agosto un directivo de los trenes de cercanías de Berlín decidió utilizar, en una céntrica estación, la que denominó “música hostil” con la finalidad de que las personas “sin hogar” que allí pernoctaban la abandonaran a la máxima brevedad. Se inició un debate público sobre la ética de esta medida, de hecho hubo protestas públicas que dieron lugar a su cancelación. También en agosto, en nuestro país, un joven polaco fue tatuado en la frente a cambio de 100 euros aprovechándose de su situación de embriaguez.
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