Cuanto más tiempo se deja pasar desde el momento en que una enfermedad es detectada hasta que comienza a aplicarse el correspondiente tratamiento, mayores son los riesgos de que se agrave, y menores las posibilidades de curación. Nuestro Planeta viene siendo diagnosticado desde hace tiempo de una grave afección de cambio climático, y sometido a periódicas revisiones que alertan del progresivo deterioro de su salud, hasta el punto de que está ya monitorizada la evolución de la enfermedad. Sin embargo, lo que se ha venido haciendo hasta la fecha con el paciente ha sido poco más que administrar placebos en envases de protocolos, acuerdos y declaraciones de intenciones.

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