De pronto, hemos descubierto Eslovenia. El Molt Honorable señor Torra nos ha hecho de guía en el descubrimiento cuando ha señalado ese país como ejemplo para la independencia de Cataluña.

Eslovenia es uno de la docena de paises europeos formados desde la desaparición del antiguo Imperio Otomano iniciada con la independencia de Grecia en el siglo XIX. Es decir, solo en los Balcanes, hay un amplio catálogo de ejemplos de independencia donde elegir. Con distintos plazos, pero con la característica común de haber necesitado una guerra para obtener esa independencia.

Desde el punto de vista del recuento de muertos, no cabe duda de que el caso de Eslovenia es el más austero de todos ya que se contabilizaron «nada más» que 74 entre los dos bandos y personal civil. Grecia, cuna de la democracia, por ejemplo, necesitó de varias guerras y miles de muertos para lograr como propio su actual territorio. Por consiguiente, hablando de un modelo balcánico, el esloveno es el menos cruento de todos. Menos mal.

Pues bien, ese modelo, basado en la unilateralidad, la desobediencia de las leyes y la «desconexión» administrativa del país de origen, además de la violencia, parece contar con el inconveniente de que hay, solo, tres diferencias sustanciales entre Cataluña y Eslovenia para que el modelo sea de aplicación directa. Resumiendo: Eslovenia trataba de separase de un régimen dictatorial y opresivo, contaba con una sociedad muy homogénea y obtuvo un apoyo internacional encabezado por Alemania, uno de los líderes europeos. Esas tres cosas, de momento, no ocurren en la Cataluña de 2018.

Son solo tres diferencias, pero muy importantes. Y más, si a un gobierno español que ha tenido que aplicar el artículo 155 le sucede otro que lo ha levantado y aboga por el diálogo, la población catalana está dividida por el asunto y su process ha recibido la desaprobación de la comunidad internacional. ¿Qué hacer entonces?

Pues aplican el principio básico de que, cuanto peor, mejor. Si las elecciones andaluzas han sugerido al Gobierno Español que hay que endurecer las relaciones con el Govern, ayudémosles a hacerlo para que abandonen el camino del diálogo. Como dice Torra a las CDR, «Apreteu i feu bé d’apretar» que significa: seguir haciendo el bestia que eso va en favor de la independencia. Porque, combinando esa estrategia con la limitación de la actividad de los mossos d’escuadra que quieran impedir la acción «independizadora» de los CDR y con la presión que sufre el Gobierno Español, pueden conseguir la intervención de las fuerzas represoras del país ocupante, o sea de España. Y ya habremos conseguido equiparar a Sánchez con Milosevic.

Una vez conseguido eso, y con unas pocas vueltas de tuerca al proceso de acción-reacción, puede ocurrir que haya gente que se vaya de Cataluña. No es cosa de comparar, pero de Siria ya se ha ido mucha gente. En ese momento, los que se queden en Cataluña constituirán, lógicamente, una sociedad más homogénea que la actual. Segunda meta conquistada.

Y solo queda el reconocimiento internacional. Bélgica debe estar a punto y, con un pequeño número de muertos, aunque sea por accidentes de tráfico o muertes naturales, convenientemente explicadas, enseguida puede ampliarse la lista de paises comprensivos con una Cataluña castigada por una ocupación injusta de un país opresor.

Y todo, porque unos cuantos bestias hagan lo que su Molt Honorable les ha dicho que hagan: apretar. Apretar hasta que llegue a hacerse mas famoso el término lluita al carrer que kale borroka. O, parafraseando el dicho castizo: llenya al mico fins que parli catalá.

Y, alguien, se puede preguntar: ¿Si están procesando a titiriteros, cantantes de rap y cómicos por incitar al odio?, ¿Como se llama eso que está haciendo el señorTorra? Pero, ahora que lo pienso, ¿no entraré yo en la lista de procesables por este artículo antes que el señor Torra?