Queda poco tiempo para que finalice 2022, y siempre se suele hacer un balance de lo que ha supuesto el aĂąo que acaba y establecemos algunos propĂłsitos para el que empieza, que en esta ocasiĂłn serĂĄ 2023.
Hablamos, miramos y perseguimos constantemente el futuro. Un espacio maravilloso, mĂĄgico, que nos hace ensoĂąar, en el significado de âimaginar, generalmente con placer, una cosa que es improbable que suceda, que difiere notablemente de la realidad existente o que solo existe en la mente, pero que pese a ello se persigue o se anhela.â
Esa ensoĂąaciĂłn vital y cotidiana, muchas veces, nos lleva a relegar el Ăşnico lugar cierto donde nos encontramos que es el presente, el ahora, donde podemos ser dueĂąos de nuestros dĂas y de nuestras acciones.
Viene 2023, y serĂĄ un aĂąo donde tendremos que tomar muchas decisiones, entre ellas polĂticas, que afectarĂĄn a nuestra vida y a la sociedad espaĂąola en su conjunto. Entre tanta crispaciĂłn, polarizaciĂłn e incertidumbres, vendrĂa bien un poco de calma, de sosiego y de amabilidad cotidiana por el bien de la convivencia y el bienestar de todos.
TambiĂŠn vendrĂa bien que el mayor nĂşmero de ciudadanos posible pudiera tener un momento de reposo, ante el ruido reinante. Primero, para acceder a una informaciĂłn veraz que le permita en libertad decidir lo que considere que es mejor para su futuro y el de su pueblo, su ciudad, su comunidad autĂłnoma o su EspaĂąa.
Y despuĂŠs, para plasmarla con su voto en las urnas. Porque, como ya se sabe, los buenos ciudadanos que no votan, porque dicen que todos los polĂticos son iguales, o porque se han dejado engaĂąar por el âque mĂĄs daâ, hacen posible que ganen los malos gobernantes.
Ante tanta incertidumbre electoral, que la hay mĂĄs en unas elecciones que en otras por mucho que se empeĂąen ciertos medios y partidos de la oposiciĂłn, una pregunta surge en el horizonte ÂżQuĂŠ influye mĂĄs, o han tenido mĂĄs en cuenta los ciudadanos en sus opiniones polĂticas o en sus decisiones polĂticas, los candidatos, los programas electorales, sus amigos, los medios de comunicaciĂłn? ÂżQuiĂŠn le influye mĂĄs polĂticamente hablando?
La respuesta a estas preguntas la encontramos en la encuesta sobre Tendencias Sociales (II) realizada por el Centro de Investigaciones SociolĂłgicas (CIS), donde se preguntĂł a los encuestados: âde las principales decisiones polĂticas que ha tomado Ud. en los Ăşltimos dos aĂąos (votar o no votar, manifestar una u otra opiniĂłn, etc.), en general, ÂżquĂŠ le ha influido a Ud. mĂĄs, o quĂŠ ha tenido mĂĄs en cuenta en primer lugar en sus opiniones polĂticas? ÂżY en segundo lugar?â.
Los resultados son significativos. Los ciudadanos en primer lugar seĂąalan los candidatos y sus actuaciones, con un 38,2 por ciento. En segundo lugar, aparecen las personas de su entorno, ya sean sus familiares, amigos o conocidos, con un 23,9 por ciento. En tercer lugar, las redes sociales e internet, con un 20,1 por ciento. Y posteriormente, la televisiĂłn, los periĂłdicos, la radio, su propia ideologĂa, la situaciĂłn polĂtica, econĂłmica y social del paĂs, los medios de comunicaciĂłn en general, su propia experiencia, y los programas electorales.
Estos datos vienen a constatar que lo que hagan los candidatos hasta el propio dĂa de las elecciones y la movilizaciĂłn o no de los entornos mĂĄs cercanos decidirĂĄn el futuro de los pueblos, ciudades, comunidades autĂłnomas y EspaĂąa los prĂłximos doce meses.
De esta forma, se puede afirmar que los partidos polĂticos que pretendan sacar un buen resultado en los distintos procesos electorales harĂan bien en tener en cuenta estos datos sobre las influencias en las decisiones polĂticas, y en incorporarlos a sus estrategias electorales, en un contexto de fragmentaciĂłn polĂtica donde una desviaciĂłn porcentual mĂnima en los apoyos electorales, en las urnas, puede darte o quitarte la posibilidad de gobernar aunque ganes las elecciones.

