Juan Linz, en su obra La quiebra de las democracias, señala que la actitud de los políticos puede fortalecer, debilitar o hacer caer las democracias. Y señala algunas pautas para identificar políticos antidemocráticos. Entre ellas, aparece la negación de la legitimidad de los oponentes políticos, y el rechazo de las reglas o normas democráticas, ya sea de palabra o mediante acciones. Eso tan grave, desde el punto de vista democrático, es lo que está haciendo el Presidente del PP, Pablo Casado.

Hay que reiterarlo una y otra vez, tratar al adversario político como un enemigo al que machacar; concebir la política como una guerra donde todo vale y no se hacen prisioneros, ya sea dentro o fuera de las propias filas; crispar la sociedad hasta polarizarla en extremos; amenazar al “nuevo enemigo” constantemente con los tribunales; inventar historias falsas que se encargan de distribuir sus corsarios mediáticos a cambio de poder y dinero, debilita gravemente la convivencia y la democracia en España.

Por ese motivo, cada vez es más importante llamar a la mesura, es decir, a la moderación y el comedimiento en nuestra sociedad, porque la polarización y la crispación no traen nada bueno, ni desde el punto de vista individual ni colectivo. Y más, en unos tiempos donde algunos líderes políticos se han montado en el caballo de la radicalidad, la calumnia y la mentira por conseguir un puñado de votos.

Una mentira que es doble. Mienten, cuando dicen cosas que no son verdad. Pero también mienten, cuando dicen cosas contrarias a las que saben que han dicho. En lenguaje popular, tiran la piedra y esconden la mano, o cuando montan el escandalo dicen que son víctimas de fake news.

El penúltimo caso, porque vendrán más, lo ha vuelto a protagonizar Pablo Casado. Una de las ocurrencias del Presidente del PP, en su viaje a las tierras del extremismo radical, ha sido incluir, en la propuesta de su partido de una ley de apoyo a la maternidad, que las inmigrantes sin papeles que estén embarazadas y decidan dar a su hijo en adopción no serán expulsadas de España.

Pero, no serán expulsadas, mientras que estén embarazadas. Porque el PP deja claro que la adopción de sus hijos no supone “ningún blindaje” para las inmigrantes en situación irregular, que tras dar a luz, y si son identificadas, serán expulsadas.

Las reacciones a semejante propuesta no se hicieron esperan. Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno, dijo que «ayudar a la maternidad es ayudar a los padres y a las madres, no quedarse con los hijos». Girauta, de Ciudadanos, manifestó que «lo mejor que podemos hacer los otros es callar con una cierta misericordia». Ada Colau, en un tuit escribió: «Machistas. Racistas. Clasistas. Solo faltaba secuestradores de niños. Fascistas». Y desde la Fundación Mujeres, se consideró un abuso, ya que “se prevale de la pobreza de las mujeres para hacerlo colar con una medida de protección a la maternidad. Proteger la maternidad es proteger a las mujeres que son madres”.

Y entonces, lejos de rectificar, el presidente del PP, dio un paso al frente asegurando sentirse víctima de una «fake news» por tener que aclarar algo que no había dicho. Pero a continuación, afirmó: «el PP propone que las madres embarazadas que deciden entregar a su hijo en adopción, en vez de abandonarlo, tenga garantizada la confidencialidad, los mismos derechos si estuviera regularizada o no».

Dos nuevas mentiras. La primera nueva mentira, se descubre en la ley de extranjería, que ya protege a las mujeres embarazadas sin papeles, vayan o no a dar a su hijo en adopción. Concretamente, el artículo 57.6 establece que “la expulsión no podrá ser ejecutada cuando  ésta conculcase el principio de no devolución, o afecte a las mujeres  embarazadas, cuando la medida pueda suponer un riesgo para la gestación o  la salud de la madre.”

La segunda mentira, está relacionada con la confidencialidad, que existe ya en España y que hace que cuando una mujer da en adopción a su hijo no tenga que temer que la expulsen porque se den sus datos a la policía. Por cierto, que hubiera un intercambio de fichas entre distintas áreas de la Administración y la policía para expulsar inmigrantes sin documentación, fue una de las propuestas de VOX en Andalucía.

España está en campaña electoral. Y hay que pedir y exigir a quienes nos quieren representar mesura, es decir, moderación.

Lo agradeceremos todos.