Hay diagnósticos de la realidad con tanto interés como el horóscopo de ayer. Sobre todo cuando utilizan información representando la realidad vendida en un pack con interpretación incluida. Diagnósticos de carta astral que sirven más de guía para un parque temático con destino al desatino que de mapa de carreteras. Y la prudencia conseja conocer bien el terreno que se navega y no fiar solo en mapas Portolanos. Consideremos la audacia en política. Es muy potente utilizada con la necesaria prudencia; en jerga napoleónica significa que la audacia es una táctica y no una estrategia.

Por eso en esta estoy más con Montesquieu que con el poeta. George Herbert escribió en su momento una famosa canción-poesía (1651) que entonaba “Por falta de un clavo se perdió una herradura, por falta de una herradura, se perdió un caballo, por falta de un caballo, se perdió una batalla, por falta de una batalla, se perdió un reino, y todo por falta de un clavo de herradura”. Años más tarde Montesquieu en su breve y muy recomendable libro Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos, reflexionaba que lo significativo no era que un reino se perdiese por un clavo. Lo importante era qué condiciones sociales, políticas, económicas permitían que tal cosa sucediese. Algo que K. Marx recordó en sus análisis. Dicho en otras palabras, la anécdota “per se” no tiene interés y de tener alguna es por ser ejemplo, una llamada de atención sobre las condiciones de posibilidad que le rodean. Las relaciones desequilibradas de fuerzas que dan notoriedad histórica a una nimiedad.

La audacia es el clavo en esta historia. Por sí sola no vale nada, le da valor las circunstancias. Cuando Virgilio en la Eneida sentenciaba “Audentes fortuna iuvat” elevaba a principio lo que era la conclusión de una situación. Parafraseando a Aristóteles en su Ética a Nicómano “Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”. O en este caso, “Cualquiera puede ser audaz, eso es algo muy sencillo. Pero ser audaz en el lugar adecuado, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo”. Al final, y es aprendizaje de muchos años: que terca es la realidad, empeñada en favorecer solo a los audaces que salen a su encuentro.

Le Rayon vert

Pues sí. Será Errejón. Ha tomado el camino de más amplio espectro, que es refundar lo progresista pensando en verde. Un verde que no es verde de verdad cervecera o verde de ensalada verde, sino “Verde que te quiero verde, verde viento verdes ramas, el barco sobre la mar y el caballo en la montaña” o lo que viene siendo un “verdes como el trigo verde o el verde, verde limón”. Un verde de brote verde, de trigo verde, de cotidianidad y sensatez. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. No eso de a galopar hasta enterradlos en el mar, que siendo muy poético no hay andar por casa que lo entienda. Yolanda Díaz ha tomado el camino a Soria en un carro tirado por demasiados caballos y con poca rienda. Es característico de IU montar caravanas para seguir en la brecha pero aquí los ejes suenan demasiado a “pa’ que los quiero engrasados”. Mucho ruido y poco recorrido territorial. Si serán buenos días a la noche lo veremos, pero si me das a elegir quién llegará al fin del bienio con expectativa de sumar trienios electorales ese es Errejón. Y este es horóscopo a años vista.