Según informa El País de 27 de junio, Podemos (o quizá su Presidente Iglesias Turrión) quiere aplazar hasta septiembre una segunda votación de investidura, confiando, probablemente, en que el Presidente y el PSOE “se ablanden” y cedan en la exigencia de Iglesias Turrión de un Gobierno de coalición.

Sobre los problemas de los Gobiernos de coalición hemos escrito bastante en este digital y no vamos a volver sobre el tema hoy también. Pero sí interesa detenernos en un punto concreto que sería previo a la formación de ese tipo de Gobierno. Me refiero a las razones de uno y otro a favor y en contra de la presencia de Ministros de Podemos en el Gobierno.

Iglesias Turrión necesita, casi como el aire, ser Ministro. No lo necesita Podemos (probablemente le venga mejor para el futuro estar fuera de un Gobierno) pero sí su Presidente. Hemos de recordar que el punto de máximo ascenso electoral que obtuvo Podemos fue diciembre de 2016. Las elecciones posteriores a esa fecha (parlamentarias de junio de 2016, andaluzas de 2018, parlamentarias de abril de 2019 y municipales de mayo de 2019) se caracterizan por el declive continuo de Podemos, declive acompañado de continuas crisis internas, crisis que en parte no salió a atajar Iglesias Turrión porque estaba de baja paterna. Si el Presidente de Podemos no alcanza la condición de Ministro, está “abrasado” ante la masa menguante de partidarios que acabarán preguntándose para qué quieren a ese muñidor de derrotas.

Otro segundo motivo por el que Iglesias Turrión quiere estar en el Gobierno es adquirir un protagonismo mediático mucho más elevado que el actual. Con su capacidad de agit-prop, Iglesias Turrión sería, no un Ministro, sino el Ministro. Y de puertas adentro podría desestabilizar el funcionamiento del Gobierno con exigencias y medidas desorbitadas.

Por eso se entiende que el Presidente Sánchez prefiera afrontar una investidura complicada antes que meter al zorro en el gallinero. El recuerdo de la rueda de prensa coral mientras Sánchez se entrevistaba con el Rey en enero de 2016, el recuerdo de cómo no apoyó la investidura en marzo de 2016 (con el cordial recuerdo a los muertos en cal viva), el rápido posicionamiento de Iglesias Turrión en la noche electoral del 28 de abril de 2019, son gestos difíciles de olvidar. Además, desde un punto de vista práctico, ¿qué efectos puede tener la presencia de Ministros republicanos en el Gobierno? ¿Qué efectos puede tener una visita del Presidente de Podemos/Ministro a los políticos encarcelados? ¿Cómo reaccionaría Podemos ante una Sentencia condenatoria del Tribunal Supremo? ¿No habrá, además, una permanente extorsión de Podemos amenazando con retirarse del Gobierno? Si al día de hoy Iglesias Turrión combina un lenguaje aparentemente moderado y razonable con amenazas de voto en contra, ¿qué no harán cuando formen parte del Gobierno?

Por eso se puede decir que todo el pescado está repartido. Acúdase cuanto antes a la investidura y que cada cual se “retrate” ante el electorado. Porque, por las razones que hemos apuntado más arriba, es muy difícil que Iglesias Turrión acceda a participar en la investidura sin lograr a cambio uno o varios Ministerios. Le va su prestigio de macho alfa que, si no consigue un Departamento ministerial, acabará perdiendo todo el prestigio. Y además Iglesias Turrión no quiere volver a dar clase de Geografía en la Universidad Complutense.